30 de junio de 2014 21:24

Falconí: Este regreso al sistema financiero internacional no lesiona  la soberanía

Fander Falconí, miembro de Alianza País. Foto: Paul Rivas/El Comercio
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Redacción Política

Entrevista con Fander Falconí, economista y miembro de la directiva de Alianza País Nacional.

El Gobierno colocó bonos de deuda en los mercados internacionales, cuando esta práctica hace siete años era considerada atentatoria a la soberanía nacional. ¿Qué hace diferente esta operación con la que realizaron gobiernos anteriores, al punto de que una comisión especial calificó esas deudas como ilegítimas?
En efecto, muchas de estas deudas fueron ilegítimas e inmorales, por la manera como fueron contraídas; solo nos hace falta recordar el ‘Informe final de la auditoría integral de la deuda ecuatoriana’ del año 2008. La deuda externa financiera ha tenido un buen trato por parte de este gobierno, que incluso ha sido motivo de reconocimiento internacional. Basta ver el documental griego “Deudocracia”. Fue el gobierno actual el que denunció la ilegitimidad de la deuda externa y usó los mecanismos de los mercados financieros para reducir el stock de la deuda (un ahorro de alrededor de 8 mil millones de dólares).

Es ilustrativo comparar que en el año 2006, el servicio de la deuda externa representó el 22.3% del presupuesto del Estado, y en 2013, solo el 5.3%. En la actual coyuntura y quizá esto amerita una mayor explicación por parte de las autoridades económicas, hay un retorno hacia el sistema financiero internacional, lo que en principio no está mal dado que no conocemos de ningún tipo de condicionamiento que lesione la soberanía.

¿Qué diferencia encuentra usted en el acercamiento que el Gobierno ecuatoriano ha tenido con el FMI y el Banco Mundial en los últimos meses, cuando hace siete años esa relación era cuestionada?
La diferencia es que antes era un atraco y ahora una oferta racional. Los organismos financieros internacionales, el Banco Mundial y el FMI, son las cabezas más visibles encargadas del manejo de las crisis y las deudas de sus víctimas. Junto a ellos asoman los capitalistas y sus poderosas corporaciones, que se nutren con el juego de las finanzas. Y, por último, las élites dominantes y aliadas locales, que tantas veces cumplen la función de Malinche, para acompañarles con manifiesta complicidad.

En el caso del Ecuador, antes del 2007, la relación con el FMI estaba sujeta a condicionamientos de política económica y social. Ahora, según la información de las autoridades económicas, el FMI haría una revisión estadística y el Banco Mundial financiaría sin condiciones.

¿Qué cambios pudieron motivar al gobierno a priorizar un acuerdo comercial con la Unión Europea, cuando lo que se buscaba desde el 2007 era el acercamiento Sur-Sur?
Desde el 2007, el Ecuador se planteó ampliar sus relaciones políticas, comerciales y financieras con todos los bloques y países del mundo, justamente para romper la dependencia de las ataduras y chantajes arancelarios. El comercio Sur- Sur es una necesidad y una realidad. El comercio Sur-Sur se triplicó entre 1980 y 2011, de menos del 10% del comercio mundial, a cerca del 30%. Si se mantiene esta tendencia, en los próximos diez años el comercio Sur-Sur sería más importante en montos que el comercio Norte-Norte.

¿Es un TLC disfrazado lo que se negocia?
Desconozco la letra fina de los textos. El presidente Rafael Correa ha manifestado en reiteradas ocasiones que no se va a suscribir un tratado de libre comercio. En forma pública, se han marcado líneas rojas en materia de propiedad intelectual, compras públicas, etc. Existe un parámetro básico para determinar si las negociaciones con la UE son positivas en nuestro caso: cuán diferentes pudieran ser los acuerdos, o ya más concretamente los textos finales, para Ecuador, en relación a los alcanzados por Colombia y Perú.

Sin TLC con la UE ni con EE. UU., dos destinos que en conjunto suman 57% de las exportaciones ecuatorianas, la tasa de crecimiento ecuatoriana ha sido muy superior a la media latinoamericana y también superior a la de varios países que se precian de haber firmado TLC con EE. UU. y la UE. Los TLC tienen otros efectos negativos para el desarrollo endógeno y costos sociales muy altos, en particular para los agricultores, como lo atestigua la experiencia mexicana y más recientemente, la experiencia colombiana. Colombia se paralizó por los agricultores al borde de la quiebra.

¿Por qué en siete años el país no superó extractivismo petrolero (Caso Yasuní) como la principal fuente de recursos económicos?
Es importante precisar que el petróleo ha reducido su participación del 25% al 23% en los ingresos del gobierno central entre el 2006 y 2013; mientras que los ingresos tributarios han elevado su participación del 62% al 67% en el mismo período. La incorporación de valor agregado dentro de la economía no se hace de la noche a la mañana. La reducción del peso del sector extractivo involucra una transición. Por el lado de la balanza de pagos, sino se transforma el sistema mundial de divisas (monopolio del dólar) y si América Latina no construye una nueva arquitectura financiera regional, será difícil o imposible superar al extractivismo. Es necesario impulsar espacios monetarios regionales para el intercambio de bienes y servicios, estructurar el Banco del Sur, la red de seguridad financiera alternativa al FMI, e incluso tribunales alternativos para tratar los diferendos relativos a inversiones.

¿Es comprensible que el Gobierno desacelere su gasto público (disminución de recursos extraordinarios a los GAD, retiro de personas del Bono de Desarrollo, anuncio de la eliminación de subsidios como el del gas) cuando este ha sido el eje de su política económica y de desarrollo?
Son varios temas distintos. La inversión en capacidades humanas y en infraestructura es fundamental en un proceso de desarrollo humano, y es el mejor mecanismo para afrontar la crisis sistémica del capitalismo central. En el caso de los GAD se busca que el gasto público esté relacionado con corresponsabilidad de los ciudadanos, es decir que paguen el impuesto predial. El BDH ya no es un bono para la pobreza o la ambulancia para los damnificados del neoliberalismo, sino que es parte de un piso mínimo de protección social. El subsidio al gas es muy costoso, pero hay un plan racional para ir hacia una matriz de demanda energética basada en hidroelectricidad.

¿Hay un incumplimiento de los principios del proyecto político que Alianza País se propuso en el 2007?
Hay logros significativos. De otro lado, este es un proceso de largo aliento cuyos efectos solo se podrán ver en el largo plazo.

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