18 de mayo de 2015 15:56

Dos familias viven horas dramáticas en hospitales de Quito por la explosión de la cocina

Según los datos preliminares, la posible causa de la explosión fue una fuga de gas. Foto: COE Quito.

Según los datos preliminares, la posible causa de la explosión fue una fuga de gas. Foto: COE Quito.

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Andrea Gordón

“¡Ayuda! Mi mujer y mis hijos se queman”. Con esas palabras, al teléfono, José Antonio M., de 28 años, pidió ayuda a uno de sus cuñados. A las 05:58 del lunes 18 de mayo del 2015, la cocina de su sencilla vivienda en el Comité del Pueblo explotó. El siniestro se produjo cuando su esposa, Deysi S., de 24 años, se disponía a preparar el desayuno. El gas se había dispersado por toda la casa y el fogonazo provocó quemaduras en los cuatro miembros del hogar, incluidos dos niños de 7 y 5 años, sus hijos, y daños materiales en ese bien y en al menos otros dos departamentos.

La llamada de auxilio alertó a los familiares de José Antonio, que viven a pocas calles del lugar del incidente. Cuando Yolanda Guerra, cuñada, llegó encontró policías y efectivos del Ecu 911. Enseguida llevaron a los heridos en diferentes ambulancias y comunicaron a los familiares a qué hospitales los iba a trasladar. Deysi S. fue transportada a la Unidad de Quemados del Hospital Eugenio Espejo, mientras que su esposo e hijo mayor, Mateo M., de 7 años, al Hospital Carlos Andrade Marín. A Matías M., de 5 años, lo llevaron al Baca Ortiz.

Mientras el padre de los menores era trasladado en la ambulancia, narraba lo sucedió. Según su familia, es el más consciente de los heridos. De acuerdo con los primeros informes, se trata de una acumulación de gas en el interior de la casa. Al parecer la válvula estaba dañada.

Cerca del mediodía, Mateo M. fue dado de alta, tenía pocas quemaduras en comparación con su hermano que se encuentra en la Unidad de Quemados del Hospital Pediátrico. A esta hora (15:00), el pequeño de 5 años tiene diagnóstico reservado.

Los familiares de Daysi y José Antonio se encuentran en las dos casas se salud esperando respuesta de los médicos. Yolanda Guerra ha pasado todo el día con su cuñada. “Está vendada todo el cuerpo, las enfermeras dicen que tiene más de 80% del cuerpo quemado”, dice Guerra, mientras sostiene una funda con pañales para adulto.

La madre de los menores está consciente y todo el tiempo pregunta por su familia. No le han dado detalles, ya que no quieren que se preocupe. De acuerdo con su declaración, al momento de la explosión ella fue la primera que se empezó a quemar y por la desesperación de salvar a sus hijos, tomó al más pequeño en sus brazos.

Mientras Guerra esperaba fuera de Emergencias, un miembro del COE Metropolitano se acercó y le pidió que se comunicaran inmediatamente con ellos si les piden medicamentos costosos, ya que el Fondo de Emergencia del Municipio se haría cargo de las medicinas de las tres personas que todavía siguen en los hospitales, tal como lo había anunciado por la mañana el secretaria de Seguridad del Distrito Metropolitano de Quito, Juan Zapata.

“Es una ayuda que se preocupen por la salud de mis familiares”, comenta Guerra. “De igual manera el coronel Zapata indicó que se haría cargo de la infraestructura que se afectó después de la explosión”.

La tragedia es similar a la explosión que se registró este domingo 17 de mayo del 2015 en una vivienda ubicada cerca de la avenida Eloy Alfaro, en el norte de la ciudad. Esa detonación dejó tres personas heridas, una mujer adulta y dos niños con quemaduras de segundo y tercer grado.

Ingrid E. de 21 también se encuentra en emergencias de esta misma casa de salud en estado crítico, según sus familiares. Cristina Briones, cuñada de la víctima, cuenta que después de la explosión fue llevada a un hospital público, donde no le atendieron. “Pasó cerca de 6 horas sin los cuidados necesarios en estos casos”, asegura Briones.

Sin embargo, a las 17:00 del 17 de mayo del 2015 fue trasladada al Eugenio Espejo. Está consciente y pregunta por el estado de salud de sus dos hijos: Jesús B., de un año, y Natalia, de 3 años. Los dos menores están en el Baca Ortiz. De acuerdo con las declaraciones de familiares, el niño de un año sufrió quemaduras en el esófago, rostro y manos.

Briones relata que la situación de sus sobrinos y cuñada es triste, ya que cuando los encontraron desmayados en la casa sus manos parecían que se estaban derritiendo. Las declaraciones de Ingrid indican que al momento que ella iba a preparar el desayuno y encendió un fósforo la cocina explotó y alcanzó a su hija, que se encontraba a su lado, y al niño, que estaba sentado en una silla. “La desesperación de la madre la obligó a tomar a sus hijos y sacarlos de la casa, pero mientras salía sus brazos se derretían hasta que se desmayó”, dice su cuñada.

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