26 de mayo de 2018 00:00

184 familias dejaron el albergue de San Lorenzo y volvieron a casa

En la población fronteriza de Calderón-San Lorenzo, la gente recibe ayuda. Foto: Gestión de Riesgos

En la población fronteriza de Calderón-San Lorenzo, la gente recibe ayuda. Foto: Gestión de Riesgos

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Redacción El Comercio

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Aunque el miedo está latente por los atentados, la gente de los pueblos fronterizos regresó a sus casas. Todo el desplazamiento comenzó luego de que el 27 de enero del 2018 estallara un coche bomba en el cuartel policial de San Lorenzo y los armados atacaran a los policías y a los militares.

El Ministerio de Inclusión Social (MIES) dice que tras los atentados, 184 familias de Mataje, El Pan y Valverde buscaron sitios más seguros y llegaron al albergue de San Lorenzo.

Niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad fueron acogidos en ocho aulas que se encuentran junto a la iglesia. Allí se colocaron colchones y la gente formó comisiones para mantener el lugar limpio y organizado.

La Secretaría de Gestión de Riesgos les entregó platos, cubiertos y alimentación diaria.

También les dieron artículos de aseo. Para usar los baños y duchas debían esperar un turno. Los más pequeños, en cambio, se entretenían con juegos y actividades lúdicas que preparaba personal del MIES.

El alcalde de San Lorenzo, Gustavo Samaniego, cuenta que tenían preparadas dos unidades educativas en esa ciudad y dos espacios más en Tachina y Río Verde para recibir a los desplazados, pero señala que no fue necesario activarlos, pues “las aulas de la iglesia fueron suficientes”.

No obstante, la gente retornó poco a poco a sus comunidades. Alfredo Plaza, director distrital de Inclusión Social en San Lorenzo, asegura que los primeros en volver fueron los habitantes de Mataje. El presidente de ese poblado, Jairo Canticus, señala que el retorno ocurrió a inicios de abril.

Los habitantes de El Pan sentían más temor y por eso tardaron en abandonar el albergue.

Unos se trasladaban momentáneamente a la comunidad solo para ver cómo estaban los cultivos de cacao y luego volvían al sitio de acogida.

Pero a finales de abril todos dejaron el albergue y volvieron a los pueblos, según Plaza.

Canticus dice que los desplazamientos no fueron generados por los disidentes sino “porque el Ejército decía que los de la frontera colaboran con los de la guerrilla y eso ha creado miedo en la gente”.

Los habitantes han preferido mantenerse en silencio, pero varios dicen que lo importante ahora es retomar su rutina.

En la población fronteriza de Labores Agrícolas, el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) reinició sus tareas. El MIES confirma que hay tres educadoras de la misma comunidad, quienes atienden a 26 niños.

Las autoridades tienen previsto que para mediados de junio, el CDI de Mataje también reabra sus puertas, al igual que el subcentro de salud.

Lo que todavía no se normaliza son las visitas médicas a las comunidades alejadas, pues aún falta reorganizarlas.

En medio de estos hechos, la mañana del 24 de mayo del 2018 hubo una alarma por explosivos que aparentemente fueron colocados en una mochila abandonada en la Camilo Ponce, una calle del centro de San Lorenzo.

El alcalde Samaniego dijo que se trató de una maleta con ropa vieja, pero que la gente ahora se alarma y se siente atemorizada con esas cosas. Una escuela tuvo que evacuar a sus estudiantes y la gente salió atemorizada de los lugares en los que se encontraba.

Para Canticus, este es el momento indicado para que el Estado tenga una verdadera presencia en esa zona y se creen fuentes de empleo.

Él sabe que muchos de los jóvenes de San Lorenzo se han ido a Colombia en busca de empleo como jornaleros, pero “no para formar parte de grupos irregulares”.

La población espera que el Estado llegue con inversión, con crédito productivo y con empleo. Esmeraldas tiene los mayores indicadores de desempleo en la frontera norte.

Siete de cada 100 trabajadores están en esa condición, según datos del INEC a diciembre del año pasado.

Esa provincia también reporta el porcentaje de inclusión financiera más bajo de las jurisdicciones fronterizas.

Para 2016, solo el 29,8% de los esmeraldeños usaba algún producto financiero, según el Banco Central del Ecuador.

Por ahora la Secretaría de Riesgos entrega alimentos a los pobladores de la parroquia de Mataje, que también fueron afectados por las lluvias.

En contexto

Los problemas en la frontera norte comenzaron el 27 de enero con el estallido de un coche bomba. Luego se produjo la muerte de cuatro militares. Después, los armados secuestraron y asesinaron a periodistas de este Diario. Hoy tienen plagiada a una pareja joven.

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