27 de enero de 2018 21:58

Las familias afectadas por la explosión en San Lorenzo pasarán la noche en un albergue

La intensa lluvia que se registró en San Lorenzo hizo que las madres se trasladarán con sus hijos y nietos al albergue. Foto: EL COMERCIO

La intensa lluvia que se registró en San Lorenzo hizo que las madres se trasladarán con sus hijos y nietos al albergue. Foto: EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

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Una iglesia se convirtió en el refugio de las familias afectadas por el ataque terrorista al comando de Policía de San Lorenzo, en Esmeraldas. Unas 60 personas, entre niños, adultos y ancianos, llegaron al recinto religioso desde las 15:00 de este sábado, 27 de enero del 2018.

Personal de la Secretaria de Gestión de Riesgos los acogió y los instaló en habitaciones con literas y colchones. Al principio llegaron siete familias, pero a partir de las 18:00 el número aumentó. La intensa lluvia que se registró en San Lorenzo hizo que las madres se trasladarán con sus hijos y nietos al albergue. Los hombres, en cambio, permanecían en el barrio La Delicia. Unos buscaban entre los escombros ropas o electrodomésticos. Otros cargaban colchones y sacos con ollas. Luego iban a casas de vecinos o familiares a dejar lo poco que les quedó tras el ataque.

A las 20:00, en el albergue, las familias recibieron un plato de arroz con pescado frito y lenteja. Luego de eso subieron a las habitaciones y se acostaron en las literas. Entre las afectadas estaba María García, una mujer de 45 años, quien cargaba a su nieto de cinco meses. Su casa también resultó afectada por la explosión. Lo único que recuerda es el estruendo. Se levantó y vio llamas de fuego en el edificio de la Policía. Salió y todos sus vecinos corrían por las calles intentando huir.

Los albergues en San Lorenzo reciben a los damnificados tras el atentado terrorista. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Los albergues en San Lorenzo reciben a los damnificados tras el atentado terrorista. Foto: EL COMERCIO

Algo similar recuerda Rocío, una joven que permanece en el albergue desde las 17:00. Ella cuenta que luego de la detonación salió de su casa y empezó a correr. Veía que la gente tenía cortes y heridas en sus rostros, cabezas y espaldas. Nadie entendía lo que sucedía. Primero pensaron que era un terremoto, pero después se confirmó el coche bomba.

Ella está en una habitación del albergue. Allí hay 15 literas y 12 camas. En el lugar se escucha el llanto de niños pequeños. Una trabajadora social confirmó que existen infantes desde los dos meses de edad.

En otra habitación está la familia de Rosa. La mujer de 30 años tiene hematomas y raspones en sus piernas y brazos. La fuerza de la bomba hizo que las paredes de su casa le cayeran encima. Su hijo de siete años tuvo un corte en la cabeza. Un ladrillo se desprendió de un muro y lo golpeó.

Ricardo Peñaherrera, de la Secretaria de Riesgos, detalló que las familias están bajo observación permanente. Para el domingo 28 de enero está previsto la entrega de un kit de alimentos para todas las madres. También se analiza la entrega de insumos de cocina y dormitorio.

Según Peñaherrera, las familias estarán en el albergue al menos 72 horas. Luego se analizará la situación de los afectados. Además indica que existe una escuela habilitada por si se necesita más dormitorios para las personas.

A las 20:40, al albergue llegó una patrulla policial. Tres agentes se encargarán de la seguridad de las familias esta noche.

Los albergues en San Lorenzo reciben a los damnificados tras el atentado terrorista. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Los albergues en San Lorenzo reciben a los damnificados tras el atentado terrorista. Foto: EL COMERCIO

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