16 de abril de 2016 13:16

La familia de José Tendetza apelará el fallo que absuelve a dos sospechosos

Rueda de prensa del 4 de diciembre del 2014 sobre la muerte del dirigente Shuar Jose Tendetza en la foto esta Domingo  Ankuash miembro del pueblo Shuar. Foto: GDA Eduardo Teran Urresta El Comercio Ecuador

Rueda de prensa del 4 de diciembre del 2014 sobre la muerte del dirigente Shuar Jose Tendetza en la foto esta Domingo Ankuash miembro del pueblo Shuar. Foto: GDA Eduardo Teran Urresta El Comercio Ecuador

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Ana María Carvajal
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Los abogados de la familia del activista indígena José Tendetza apelarán el fallo de la Sala de lo Penal de Zamora Chinchipe, que absolvió a dos sospechosos de su muerte, este viernes 15 de abril del 2016. Bruno Segovia, uno de los abogados, considera que deben tomarse en cuenta ciertos hechos que podrían probar quiénes fueron los autores del supuesto asesinato.

Recurrirán a todas las instancias necesarias, dice, para dar con los culpables de la muerte del dirigente de la nacionalidad amazónica Shuar. La comunidad presume que la muerte de Tendetza tiene relación con su lucha antiminera.

Tendetza había salido de su casa a una reunión de la Asociación Shuar de Bomboiza, el 28 de noviembre. No llegó al sitio de encuentro y a su casa tampoco volvió. Su familia y amigos empezaron a buscarlo al día siguiente, sin resultados.

La reunión era para tratar sobre temas ambientales que planeaba llevar a la Cumbre de los Pueblos, un evento paralelo a la Conferencia de las Partes COP 20, que se realizó en Lima, Perú, a fines del 2014. Allí planeaba, además, hacer una denuncia en contra de una empresa minera china y el Estado ecuatoriano, en el Tribunal por los Derechos de la Naturaleza.

Su cuerpo apareció el 3 de diciembre del 2014, en el río Chucumbletza, en el cantón Yantzaza, de Zamora Chinchipe. Vecinos y trabajadores de la zona reportaron al 911 sobre un cuerpo en estado de descomposición en el río. No se encontraron documentos de identidad, pero sus familiares reconocieron el cuerpo, a través de fotografías.

Segovia explica que el cuerpo tenía señales de violencia y en la autopsia consta que murió “por estrangulamiento”. Al momento del hallazgo, Tendetza tenía una cuerda que ataba parte de su cuerpo.

Las sospechas en contra de dos indígenas de la etnia shuar, que trabajaban en una empresa minera, tienen su origen en varios hechos, pero principalmente en una llamada telefónica. Según Segovia, hay un testigo que relata que uno de los sospechosos lo llamó el 29 de noviembre para preguntarle si era verdad que Tendetza había fallecido. Ese día apenas se lo consideraba desaparecido y nadie sabía que había muerto.

Al momento de su muerte, Tendetza tenía 49 años. Él era un activista en contra de los proyectos mineros a gran escala, a cargo de empresas chinas, en la zona de Cóndor Mirador. Dos años de su muerte, él relató que guardias de esa empresa habían destruido su casa. Pero él frenó el desalojo y, según relatos de amigos y familiares, solía decir que solo dejaría el lugar muerto.

Sus allegados afirman que por sus constantes críticas a la empresa minera que extrae oro de la provincia, él recibió varias amenazas. Además, la comunidad indígena reclama por otras muertes que también consideran relacionadas con el activismo: Bosco Wisuma, quien murió durante una protesta, en el 2009, y Fredy Taish, dos años después.

En los inicios de la investigación, el Gobierno ofreció una recompensa de USD 100 000 para quien aporte sobre pistas que permitan ubicar al o los responsables de la muerte.

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