3 de julio de 2017 00:00

USD 8,60 al mes necesitará una familia si sube el pasaje en Quito

Entre los usuarios hay malestar ante la posible alza que espera su discusión en segundo debate en el Municipio.Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Entre los usuarios hay malestar ante la posible alza que espera su discusión en segundo debate en el Municipio.Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 47
Triste 2
Indiferente 2
Sorprendido 1
Contento 5
Daniel Romero

Alejandra Mora es estudiante universitaria. Aún no tiene empleo y depende del dinero que le entregan sus padres para su movilización y alimentación. Con la posible subida de 5 centavos en el pasaje de bus, cree que tendrá que ajustarse en sus gastos diarios.

Todos los días emplea entre USD 5 y 6. De esa cantidad, al menos USD 1 lo destina para movilizarse. “Puedo tomar hasta tres buses. Si sube a 30 centavos me afectaría. Capaz a diario no se nota, pero es un costo adicional al mes”, contó.

Mora es parte de la clase media a la que, según los estudios del Colegio de Economistas de Pichincha, afectaría más el alza de pasajes que aún no es tratado en segundo debate por el Concejo Metropolitano .

Según Víctor Hugo Albán, vicepresidente de ese gremio, una familia promedio de cuatro integrantes, con un ingreso mensual entre los USD 700 y 800, con el alza del costo del pasaje, necesitará
8,60 adicionales al mes.

El que esta clase sea la más afectada, según el Colegio de Economistas tiene que ver con que cuentan con un ingreso fijo y los gastos deberán reajustarse sin que haya, por ejemplo, un incremento salarial.

Mauricio Pozo, economista y exministro de Finanzas, cree que el mayor impacto recaerá en la clase más baja. “Con una economía en recesión no es la mejor opción subir los pasajes. Quienes no tienen vehículo se verán más afectados. La clase más pobre es la que utiliza más los medios de transporte públicos por lo que recibirá el mayor impacto”, dijo Pozo.

En ese mismo sentido, Jaime Carrera, del Observatorio de Política Fiscal, señaló que toda medida que involucre el incremento de un gasto sin que haya un aumento en los ingresos de una persona o familia, repercute en la pérdida del poder adquisitivo a las personas. “Quienes no tienen un empleo fijo y los más pobres son quienes sienten más un alza en los pasajes”, señaló.

Los usuarios tampoco ven con buenos ojos este posible incremento. Para Judith Soria, el nivel del servicio del transporte público es pésimo. “Nos dejan donde les da la gana. No nos recogen siempre en las paradas y son irrespetuosos con los adultos mayores”, dijo. Estas razones, para ella, deberían pesar al momento de pensar en un incremento de la tarifa.

La Comisión de Movilidad del Concejo Metropolitano dice haber tomado en cuenta esta realidad. Sergio Garnica, miembro de esa Comisión, señaló que esta es una decisión difícil porque tendrá un impacto. Sin embargo, dijo que el incremento de 5 centavos tomó en cuenta la realidad de las clases que serán afectadas.

El malestar de los usuarios, del cual un termómetro puede ser las redes sociales, no ha sintonizado, hasta el momento, con acciones de protesta, como se presentaban años atrás. Miembros de la Unidad Popular y estudiantes universitarios han sido dos grupos que hasta el momento han mostrado su desacuerdo con el alza.

Por ejemplo, para la organización de estudiantes de la Universidad Central, no ha existido una correcta difusión sobre cuáles son las razones técnicas para el incremento. Según Francis Bustamante, dirigente de la FEUE, los universitarios estarán entre los más afectados por la medida.

Ante esto, ese organismo anunció movilizaciones en caso de que se apruebe la medida. El viernes 30 de junio del 2017, día en el que iba a discutirse en segundo debate el alza, un grupo de estudiantes se congregó frente al Municipio para oponerse a la medida. El debate finalmente se suspendió y no se ha establecido un nuevo día para la sesión.

Para Juan Paz y Miño, excronista de la Ciudad, en la ciudadanía hay cierta pasividad frente a las condiciones en las que trabaja el transporte público. “La pasividad puede tener relación con la agresividad que tienen algunos transportistas. Lo que espera es que el Municipio sea firme en las regulaciones”.

La diferencia ante años pasados en los que se originaban fuertes protestas por estas medidas, según Paz y Miño es que en los últimos años, las condiciones de vida han mejorado y los pasajes no se suman a más alzas como en años pasados.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (17)
No (3)