5 de abril de 2017 00:00

Fallas geológicas afectan a 9 parroquias de Cuenca

En el barrio Reina de la Paz de la parroquia Llacao, en el norte de Cuenca, se reactivó una falla geológica este invierno. Hay cinco casas en riesgo. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

En el barrio Reina de la Paz de la parroquia Llacao, en el norte de Cuenca, se reactivó una falla geológica este invierno. Hay cinco casas en riesgo. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora (I)
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Desde hace tres semanas, unas 10 hectáreas del barrio Nuevos Horizontes, ubicado en el límite de las parroquias Miraflores y Sinincay han quedado deshabitadas. Por el efecto de las lluvias, 11 viviendas colapsaron este año, de acuerdo con datos de la Secretaría de Gestión de Riesgos.

Nuevos Horizontes es uno de los 13 sectores periféricos y ocho rurales de Cuenca donde se reactivaron 14 fallas geológicas por la época lluviosa. Gestión de Riesgos ha registrado 13 viviendas afectadas en todo el cantón y 14 familias que han evacuado, que totalizan 69 personas.

Otros daños registrados han sido suelos fisurados, deslizamientos, vías interrumpidas y pérdida de sembríos. Además, afectaciones en las parroquias rurales de Llacao, Molleturo, Baños, Quingeo, Paccha, Ricaurte y Sidcay.

Enrique Benenaula ha vivido desde hace 60 años en Nuevos Horizontes. El terreno donde está construida su casa registra problemas de hundimientos de suelo desde el 2015. Hace un año encontró agua subterránea y abrió una zanja para evacuar el líquido.

También, reforzó con piedras los cimientos de su casa de bloque, que registraba las primeras fisuras. Señalando las viviendas vecinas de sus hijos Luis y Rosa Benenaula dijo: “Evitamos que las casas se destruyeran y con el verano retornó la tranquilidad”, dijo.

Pero desde principios de febrero pasado notaron que en el patio y en la huerta el suelo se habían formando surcos y cada semana se formaban desniveles más pronunciados. En las paredes también aparecieron fisuras que aumentaban luego de cada aguacero.

Hace tres semanas, cuando las tres familias aceptaron que el colapso era irreversible retiraron la cubierta, los ventanales de hierro y enseres. Tres días después las paredes empezaron a caerse.

Las tres familias evacuaron. Los hijos de Benenaula fueron a casa de familiares, mientras que él y su esposa construyeron un cuarto de madera en otra propiedad.

Enrique Benenaula perdió su casa en marzo pasado. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO

Enrique Benenaula perdió su casa en marzo pasado. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO

Cada día se lamenta de lo ocurrido. “Mi hija estaba estrenando su casa”. Los Benenaula no saben con certeza la causa de esta falla geológica, pero presumen que se debe a la acumulación de las aguas servidas de las viviendas de la parte alta, que tienen pozos sépticos. “En varias ocasiones les pedimos que encaucen las aguas, pero no tuvimos respuesta”, dijo Sandra Maza, otra afectada.

Según Edison Castro, director de Gestión Riesgos del Municipio de Cuenca, en la actualidad analizan esa hipótesis y otras como el posible taponamiento de lagunas y la filtración de aguas del canal de riego Machángara. “Cuando pase el invierno haremos un estudio geotécnico de la zona para determinar la causa de la falla geológica y cómo intervenir”.

Para José Atancuri, presidente de la Junta Parroquial de Sinincay, el canal de riego tiene más de 30 años y terminó su vida útil. Identificaron filtraciones en sitios como La Victoria, Chiquintad, Jaime Roldós… por donde atraviesa esta obra.

Otro problema que preocupa a las autoridades municipales es la reactivación de la falla geológica en la ciudadela Jaime Roldós, que en los últimos dos años dejó más de 20 viviendas destruidas.

El año pasado, Alfonso Mejía, de 70 años, perdió la mitad de su casa y la construcción quedó al filo de la pendiente. La Dirección de Obras Públicas y la Empresa Municipal de Telecomunicaciones Agua Potable y Alcantarillado cambiaron las tuberías de agua y alcantarillado en las que identificaron filtraciones.

Con eso se detuvo el deslizamiento y mi casa se estabilizó, dijo Mejía. En esta zona se produjo un macrodeslizamiento y la montaña quedó con un corte vertical donde algunas casas están casi colgadas. Con las lluvias sigue desprendiéndose en menor cantidad.

Los deslizamientos también afectaron las vías interparroquiales hacia Llacao y Sinincay. Según el alcalde Marcelo Cabrera, solo pueden limpiar los escombros, pero no retirar todo el material porque podría provocar mayor inestabilidad.

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