6 de febrero de 2018 14:47

Cuatro factores determinan la seguridad de un auto en condiciones de lluvia

El accidente se produjo a la altura de la Universidad Internacional, en sentido norte-sur de la av. Simón Bolívar. Foto: cortesía AMT

Cuando llueve, la velocidad no debe ser mayor a los 50 kilómetros por hora, así el límite permitido sea 90 km/h, para evitar accidentes recomiendan los técnicos de Aneta. Foto: Cortesía AMT

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Evelyn Jácome
(I)

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La lluvia es una situación adversa cuando se está al volante. Jesús Gómez, técnico en educación y seguridad vial de Aneta, explica que hay cuatro factores determinantes cuando un vehículo circula durante un aguacero. La seguridad al conducir depende, dice, de la intensidad de las precipitaciones, de la calidad del asfalto, del tipo de neumático y de la velocidad del automotor.

Uno de los problemas principales es que durante la lluvia el auto tarda más en detenerse. Por ejemplo, en condiciones favorables, con el suelo seco, si un vehículo circula a 50 kilómetros por hora y el conductor desea parar abruptamente, pasa 1,50 segundos hasta que reaccione y el cerebro mande la orden al cuerpo de presionar el freno. En ese lapso, el automotor avanza unos 14 metros más. Una vez que presiona el freno, se detiene 21 metros más adelante.

Pero cuando el piso está mojado, una vez que el conductor presiona el freno, la distancia de tensión se incrementa a 40 metros. Es decir 19 metros más que en condiciones favorables, casi el doble. Adicionalmente, si en la carretera hay curvas, descensos, baches y si el labrado de las llantas no es el adecuado, el vehículo podría incluso triplicar la distancia recorrida antes de detenerse.

Si a eso, se suma, advierte Gómez, que la lluvia leve hace que la visibilidad del conductor disminuya al menos en un 25%, una torrencial hasta un 70%, las consecuencias pueden ser fatales.

La profundidad del labrado, es clave. Durante la lluvia, el neumático debe tener no los 1,6 milímetros que exige del reglamento, sino al menos 3,2 milímetros para tener agarre suficiente, según Gómez. De eso depende la capacidad de la llanta de abrirse paso sobre el pavimento sin derrapar, tomando en cuenta que cuando llueve, una capa de agua cubre el suelo y evita que agarre del neumático provocando lo que se conoce como hidroplaneamiento.

Por esa razón, cuando llueve la velocidad no debe ser mayor a los 50 kilómetros por hora, así el límite permitido sea 90 km/h, recomienda.

Aconseja que durante un aguacero, lo primero que debe hacer el conductor es reducir la velocidad, encender las luces, poner las plumas e incrementar la distancia con el auto de adelante.

Si las condiciones son muy complejas, una buena alternativa podría ser detener completamente el auto en algún lugar seguro y esperar que las condiciones climáticas mejoren.

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