5 de febrero del 2015 00:00

Las exportaciones de aceite de palma caen

Plantaciones de palma africana

Las plantaciones de palma africana de Viche son las más afectadas por la presencia de la pudrición del cogollo. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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Evelyn Tapia y Bolívar Velasco (I) 
Redactores

Las pérdidas en exportaciones de aceite rojo de palma ascienden a USD 16 millones en el 2014. Es el balance de Gilbert Torres, presidente de la Asociación Nacional de Cultivadores de Palma Aceitera (Ancupa).

“Por la reducción de las plantaciones en Esmeraldas y en partes de la Amazonía ha habido una reducción de 20 mil toneladas de aceite que se pudo exportar”, puntualiza Torres. Los principales destinos del aceite ecuatoriano son Colombia, Venezuela, México y Haití.

Según el Sistema Nacional de Agricultura, el 2012 fue un año récord de exportaciones de aceite cuando se vendieron
276 000 toneladas, luego de que en el 2010 fueron 130 000.

Sin embargo, en el 2013 la exportación bajó a 213 000 toneladas y para noviembre del año pasado se calculaban
202 000.

Esta baja va acompañada de una reducción en el precio del aceite en el mercado mundial desde hace cinco meses, a la par de la caída del precio del petróleo. “Hasta hace cinco meses se pagaban USD 750 por tonelada de aceite en el mercado interno, pero ahora las reducciones en el precio son de USD 100 y hasta 150 menos en algunos casos, porque no hay regulación de los precios, eso lo determinan los principales productores”, menciona Torres, en referencia a Malasia e Indonesia.

El valor de la tonelada de la fruta también ha bajado. El palmicultor Francisco Páez contó que ayer se cotizó en USD 111, como precio base. Si hay premio llega hasta USD 124.

A esa bajón de precios se suman las pérdidas por la presencia de la enfermedad de la pudrición del cogollo, que ha afectado a 8 300 hectáreas en San Mateo y Viche (Quinindé, Esmeraldas).

“Cuando cae hay que eliminar (las plantas). Es una enfermedad peligrosa y agresiva, es como el sida, no tiene cura”, dice Páez.

No se sabe cómo apareció, pero sí que es muy contagiosa, porque es trasmitida por un bicho, conocido como picudo. Este propaga el mal al resto de plantaciones cercanas.

Los productores señalan que se establecieron puntos donde la enfermedad ha sido común desde 1998. Además de Quinindé, se presentó en San Lorenzo (Esmeraldas) y la Amazonía (Sucumbíos y Orellana).

Los estudios entre Ancupa y la Universidad de Puerto Rico identificaron cuatro tipos de hongos en el proceso de infección y la prudición.

También se estableció que las zonas donde hay mayor incidencia es donde se generan temperaturas que van entre los 25 y 30 grados centígrados.

El técnico Abid Mieles dice que estas condiciones de la temperatura son comunes en Viche y San Lorenzo. “En estas zonas se debe ser más extremo en el cuidado de la palma. Hay que fumigar y eliminar focos de infección con frecuencia”.

Al primer contagio no hay nada que detenga el virus. Para erradicarlo hay que tumbar toda la palma de los terrenos”.

Desde que apareció la enfermedad, los hábitos para cultivar la palma se modificaron. Páez cuenta que la única manera de controlar la enfermedad es a través de un cuidado técnico, como el uso de trampas para eliminar al picudo.

La trampa consiste en usar feromonas para atraer al bicho y erradicarlo. Es una especie de cebo, que junto con la caña de azúcar y la melaza se coloca en las plantaciones.

La feromona cuesta USD 5 en Ancupa y de 10 a 12 en el mercado nacional. “Se pide ayuda a Ancupa y al Gobierno”.
El dirigente Torres propone que la Corporación Financiera Nacional y el Banco de Fomento den crédito blandos.

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