22 de octubre de 2015 00:00

Evo Morales, del Chapare al poder de La Paz

El presidente boliviano, Evo Morales (2d), y su vicepresidente, Álvaro García Linera (2i), participan en un rito andino junto a sacerdotes aimaras para celebrar el récord del presidente que más tiempo ha gobernado el país de forma continua. Foto: EFE

El presidente boliviano, Evo Morales (2d), y su vicepresidente, Álvaro García Linera (2i), participan en un rito andino junto a sacerdotes aimaras para celebrar el récord del presidente que más tiempo ha gobernado el país de forma continua. Foto: EFE

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Agencia DPA

El primer presidente indígena de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, está hace nueve años, ocho meses y 26 días en el poder y empeñado en consolidar su proyecto hasta el final de su tercer mandato constitucional, que acabará el 22 de enero de 2020.

"El hambre lo obligó a dejar su tierra natal. En Chapare (trópico del departamento de Cochabamba) encontró un hogar y una causa.

En La Paz disfruta del poder", destaca la promoción del primer libro autobiográfico del político, 'Mi vida', que Morales relató al periodista Iván Canelas, actual gobernador del departamento de Cochabamba.

En la obra revela anécdotas como los robos que ha sufrido en el propio Palacio Quemado de La Paz, la sede del gobierno, de medallas o incluso de una réplica de la espada del libertador Simón Bolívar que le había obsequiado el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez en 2006.

"Estaba en mi cuarto. Después de unos tres años reviso y el estuche estaba vacío. Después Hugo Chávez me regaló otra", rememoró.

Evo Morales nació en Isallavi, una aldea de Orinoca, muy cerca del lago Poopó del departamento de Oruro, el 27 de octubre de 1959, de padres campesinos que enfrentaron penurias para mantener a su familia. "En mi ayllu (comunidad indígena de los Andes) no hay propiedad privada. La tierra es colectiva. En la zona agrícola rige el cultivo rotativo. Yo salí de Orinoca entre 1978 y 1980 y sigo teniendo mi ganado, (que) a veces va a ver mi hermano menor (Hugo Morales)", señaló.

Según sus defensores, Evo Morales, a cinco días de cumplir 56 años, refleja a la perfección al hombre andino: estoico y terco, rebelde y peleador, capaz de soportar el desprecio sin rendirse.

"Toda mi vida he luchado (...) no le tengo miedo a la muerte", repite cuando visita los pueblos de la Bolivia rural, donde es considerado un personaje casi mítico e incomparable por "sus hermanos de raza", todos de piel cobriza y discriminados durante siglos.

El mandatario como candidato de su partido político, el Movimiento Al Socialismo (MAS), venció la primera vez con un 53,74 % en 2005, la segunda con un 64,22 % en 2009 y la tercera con un 61,36 % en 2014.

También salió airoso de un referendo revocatorio de mandato con un 67,43 % en 2008. Hoy superó el récord de Andrés Santa Cruz y Morales se convirtió en el presidente con más años de gobierno continuo.

Para sobrevivir, a los seis años, se fue a trabajar junto a su padre Dionisio y su hermana Esther hasta la zafra de la caña de azúcar en la comunidad Galilea, en el norte de la Argentina.

"Evo vendía helados y después de un año retornaron al país", destaca la biografía oficial. Oruro fue la primera ciudad donde vivió, estudió y trabajó como albañil y panadero.

Fue trompetista de una banda de música, la 'Real Imperial', que amenizaba fiestas populares. En 1980 se instaló en una pequeña parcela en la región tropical del Chapare, en el departamento central de Cochabamba, donde hizo una rápida carrera sindical al frente de los campesinos productores de hoja de coca.

Morales preside desde 1988 las seis federaciones del trópico de Cochabamba. Fue su liderazgo de los productores de la hoja de coca el que lo proyectó a la política en 1997, cuando fue elegido diputado.

En 2002 se lanzó por primera vez como candidato presidencial y logró 36 parlamentarios y una interesante votación. Morales es soltero pero tiene dos hijos: Eva Liz, de 22 años, y Alvaro, de 21.

Es un hombre apasionado del fútbol. Recuerda a menudo que secretario de deportes fue su primer cargo como sindicalista de los cultivadores de la hoja de coca. "Joven pelotero me decían, porque siempre tenía una pelota de fútbol".

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