12 de julio de 2015 12:53

Los europeos divididos sobre el destino de Grecia, dentro o fuera de la Eurozona

Alexis Tsipras, primer ministro griego. Foto: EFE

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Agencia AFP

Los líderes de los países de la zona euro, minados por las divisiones, decidían este domingo 12 de julio el futuro de Grecia, que pide un tercer programa de rescate financiero para evitar su salida de la moneda única.

La desconfianza y las dudas sobre la voluntad de Grecia de aplicar las reformas y ajustes que presentó la semana pasada marcaron el arranque de esta cumbre, en la que Alemania y Francia se oponen radicalmente.

"No habrá acuerdo a cualquier precio", dijo la canciller alemana Angela Merkel al llegar a la reunión y aseguró que se ha perdido "la moneda más importante: la confianza y la fiabilidad". "Francia hará todo lo posible para alcanzar un acuerdo", afirmó por su parte el presidente francés François Hollande, mientras que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, aseguró que un acuerdo era posible "si todas las partes lo quieren".

La cumbre de los 19 líderes de la eurozona, convocada de urgencia la semana pasada y presentada como la de la última oportunidad para evitar lo peor, "durará hasta que concluyamos las negociaciones sobre Grecia", dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, por la mañana. Para facilitar las negociaciones, Tusk decidió cancelar un encuentro dedicado a Grecia que estaba previsto este mismo domingo con los 28 líderes del bloque europeo.

Atenas presentó la semana pasada un paquete de reformas y ajustes para convencer a sus socios de la zona euro de que le otorguen un tercer programa de rescate.

Los ministros de Finanzas de la zona euro analizaron las propuestas pero tras una reunión de nueve horas el sábado y de cinco horas más este domingo no lograron consensuar un documento. "Los jefes decidirán", sentenció el ministro francés de Finanzas Michel Sapin.

Hoja de ruta

El paquete presentado por Atenas, que incluye recortes de pensiones, subidas del IVA, privatizaciones y nuevos impuestos para las empresas, no parecieron suficientes a los socios europeos de Atenas, que desde el sábado hicieron patentes su divisiones.

Sobre todo existe una enorme desconfianza hacia Atenas y muchos países piden que Grecia de una señal de "buena voluntad" aprobando rápidamente en el parlamento algunas de las medidas.

Las divisiones fueron tan importantes que el sábado el presidente del Eurogrupo suspendió el encuentro después de que el ministro alemán Wolfgang Schauble le pidiera al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, que no le tomara "por imbécil", según la agencia griega ANA.

Este domingo el eurogrupo esbozó finalmente una hoja de ruta y la transmitió a los jefes de Estado para que decidan las cuestiones pendientes.

Según varias fuentes europeas, entre los compromisos que propone el borrador de los ministros de Finanzas figura la demanda de que el parlamento griego apruebe varias reformas clave antes del 15 de julio.

El gobierno de Tsipras también debería aceptar "duras condiciones" en la reforma del mercado laboral, el sistema de pensiones, la fiscalidad y el IVA, según estas fuentes.

También se incluye entre las opciones la propuesta alemana de crear fuera de Grecia un fondo que reagrupe los activos griegos fruto de las privatizaciones prometidas por un total de 50.000 millones de euros. Este fondo serviría luego para pagar la enorme deuda del país.

Campo de minas

Desde el sábado, dos de los países más duros con Grecia, Alemania y Finlandia no ocultan su deseo de que Grecia salga de la zona euro, al menos de manera temporal. Alemania elaboró un documento interno donde plantea la posibilidad de un 'Grexit' temporal de cinco años para que pueda reestructurar su deuda.

Esta hipótesis podría figurar en el borrador del eurogrupo, a pesar de que Hollande afirmó al llegar a Bruselas que no habrá 'Grexit', "provisional o no".

Grecia, en donde desde hace dos semanas entró en vigor el control de capitales, espera ahora un desenlace. "Un acuerdo en un campo de minas" titulaba este domingo el periódico griego To Vima, mientras que el Eleftheros Typos ve el "futuro de Grecia en el filo de la navaja".

Desde que se impuso el corralito el 29 de junio, la economía griega está paralizada. Los bancos sobreviven únicamente gracias a la ayuda de urgencia del BCE, que espera una decisión política para determinar si sigue apoyando al país.

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