18 de June de 2010 00:00

Etapa y los usuarios administran el agua

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Redacción Cuenca

Entre el verdor del pasto y los maizales está la comunidad de Atucloma, en la parroquia cuencana de Tarqui.

Esa población se beneficia del proyecto de Agua Atucloma desde hace 15 años. En 1995, tras cinco años de mingas comunitarias, el sistema se construyó y sirvió para el consumo diario de 400 familias de los poblados de Zhucayloma, Trancapamba, Cotapamba, Atucloma y otras.

fakeFCKRemoveAhora son 500 y cada año hay más demanda, mientras la producción de seis litros por segundo se mantiene. Por eso, en sequía hay racionamientos.

Rosario Quinde y José Quizhpe participaron de las mingas. “Madrugábamos para ir a la montaña llevando el pinshi (fiambre)”. Fueron 150 jornadas moviendo la tierra y construyendo surcos en medio del frío.

La Empresa Pública de Agua Potable (Etapa) aportó con los materiales para el tendido de los 30 kilómetros de la red principal. Cinco años después, las pugnas internas, la escasez del líquido y la mala administración afectaron el servicio, dice Rosario Quinde.

Por ello, los usuarios cedieron la administración a Etapa. Según Bolívar Saquipay, presidente de la Junta Parroquial de Tarqui y del Consorcio de Juntas Parroquiales de Azuay, ahora esa empresa atiende las quejas de los usuarios.

También mantiene la planta de clorificación. A Rosario Quinde no le importa quién administre el sistema, “pero ahora estamos mejor”.

En Cuenca hay una Ordenanza que permite a Etapa mantener, operar, regular y participar en los sistemas de agua para consumo humano del sector rural.

Pero la mayoría de dirigentes se opone argumentando que la empresa impondría planillas inaccesibles, señala Saquipay.

Si bien Atucloma traspasó la administración, las comunidades no cedieron todos los derechos. Mantienen las directivas del agua y aprueban nuevas obras, ampliación del servicio, alza de planillas y la venta de derechos.

Lo mismo ocurre en los otros 19 proyectos administrados o coadministrados (mixtos) por Etapa en el cantón Cuenca.

Fueron traspasados en los últimos 10 años. Según el gerente, Oswaldo Larriva, en ningún caso imponen el traspaso. La empresa no tiene un registro de la recaudación anual en estos sistemas.

En el mejor de los casos los usuarios pagan USD 0,12 por metro cúbico de agua. Hay quienes cancelan la tarifa básica de USD 2 al mes porque no tienen los medidores. La campesina María Quinde paga USD 3 y está conforme. Tiene una huerta de 15 metros cuadrados, donde cultiva col, remolacha... Ella reconoce que cuando hay sequía, riega la huerta con el agua tratada.

Para Saquipay, Etapa puso en orden los sistemas y se corrigieron anomalías. Milton Panza, ex dirigente del sistema de Agua Chaullayaco, en Tarqui, pone como ejemplo que hay directivos que tienen hasta cinco derechos, cuando hay sitios insatisfechos.

Su sistema tiene siete años de servicio y 162 usuarios. Hace un año se concretó una administración mixta: comunidad-Etapa. Allí un derecho vale USD 1 500. El año anterior tuvieron 50 solicitudes y solo 15 se aprobaron.

Etapa mantiene la planta de cloración y la red principal desde Gualalcay (sitio de captación hasta el tanque de reserva de Chaullayacu (30 kilómetros). Las redes domiciliarias son de competencia de la comunidad, al igual que la lectura de los medidores.

La recaudación mensual alcanza los USD 170. Ese monto se distribuye en partes iguales entre la comunidad y Etapa, al igual que los ingresos por la venta de derechos de acceso al servicio.

A María Quinde, eso no le preocupa, “lo importantes es tener agua para mi familia”.

Azuay tiene 700 canales de riego

En la comunidad de San José del Tablón, en el cantón azuayo de Santa Isabel, se cultivan cebolla, tomate, pimiento, maíz…

Miguel Moreno produce cebolla, que riega con el agua del sistema San Francisco.

Su terreno de seis hectáreas lo compró hace cinco años, con el derecho de agua incluido para regar hasta 12 horas al día. Cada año paga USD 25 por hectárea. Y en el caso de no asistir a las mingas convocadas por la Junta de Regantes cancela USD 15.

Este canal, que se construyó entre 1985 y 1992, es uno de los 42 sistemas de riego del cantón. Según la Secretaría Nacional del Agua (Senagua), en Azuay hay 400 sistemas para consumo humano y 700 para riego.

220 000 personas se benefician. Uno de ellos es Moreno, quien usa el líquido todos los días. Si no riega, almacena el líquido en un estanque. “Aquí el agua no falta”. Su vecina Marcia Guayllasaca lo corrobora.

El canal recorre 35 kilómetros y beneficia a 1 600 familias de 38 poblados. En verano, (de agosto a diciembre), los campesinos de las comunidades distantes como Guachurco, Puentemola, Cercoloma, Ingapirca… tienen problemas en sus cultivos.

El canal de San Francisco tiene concesionado 1 200 litros por segundo y en sequía baja a 300, según el presidente de la Junta de Regante, Oliverio Quezada. Por eso, “no servimos a más usuarios”.

Con el dinero recaudado pagan a los inspectores y realizan obras de mantenimiento y reforestación. USD 1 200 al año van a la Senagua por la concesión.

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