4 de mayo de 2017 18:56

Estudiantes venezolanos chocan con policías en nueva protesta contra el gobierno de Nicolás Maduro

Un grupo de manifestantes se dispersan durante una marcha este jueves 4 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela). Foto: EFE

Un grupo de manifestantes se dispersan durante una marcha este jueves 4 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela). Foto: EFE

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Agencia AFP

Estudiantes universitarios venezolanos se enfrentaron este jueves, 4 de mayo del 2017, con la policía en una nueva jornada de protestas contra el presidente Nicolás Maduro, que dejan ya 33 muertos en poco más de un mes.

Un día después de violentos choques en los que murieron un manifestante y un policía, y otros dos civiles resultaron gravemente heridos, cientos de estudiantes intentaron marchar hacia el ministerio de Interior, pero la policía se los impidió.

Los disturbios se produjeron en la Universidad Central de Venezuela (UCV, pública), la principal del país, donde los agentes antimotines lanzaron bombas lacrimógenas que un grupo de jóvenes encapuchados respondió con piedras y cócteles molotov.

“Somos estudiantes, no somos terroristas”, gritaban manifestantes a los uniformados que bloquearon una de las principales entradas a la universidad con camiones blindados.

Los estudiantes -entre los más confrontativos en las marchas- organizaron debates en la UCV y en otras universidades del país, y luego salieron a las calles para rechazar una Asamblea Nacional Constituyente que convocó Maduro y exigir su salida del poder.

Un grupo llegó a la Conferencia Episcopal, donde entregaron un mensaje a la Iglesia y al papa Francisco, quien ha expresado preocupación por la violencia.

“El mensaje al Papa: nos están matando, es una dictadura. Que la Iglesia se sume a las movilizaciones”, dijo Santiago Acosta, de la privada Universidad Católica Andrés Bello, al entregar la misiva.

El diputado opositor Manuel Olivares, quien participó en la concentración, reportó una treintena de lesionados, ninguno de gravedad.

En tanto, la Fiscalía investiga el asesinato a tiros, este jueves, del dirigente estudiantil José López, cuando participaba en una asamblea en una universidad del estado Anzoátegui (norte).

El Ministerio Público no precisó si dicha asamblea está relacionada con las protestas de este jueves, y tampoco incluyó a López en la lista de fallecidos por las manifestaciones iniciadas el 1 de abril.

'No importa cuántos gases traguemos'

Las protestas se producen en medio de un colapso económico que genera una severa escasez de alimentos y medicinas, y la inflación más alta del mundo, que llegaría 720% en 2017 según el FMI.

“He perdido 10 kilos por esta situación. Lucho para que esto mejore”, declaró a la AFP Daniel, estudiante de 20 años, en la UCV.

Según sondeos privados, siete de cada diez venezolanos rechazan la gestión de Maduro, elegido hasta enero de 2019. Para la oposición su salida anticipada es la única solución a la crisis.

“Seguiremos en la calle pese a la fuerte represión del régimen y ante la gravedad de la crisis”, dijo Daniel Ascanio, de la Universidad Simón Bolívar.

Santiago Acosta aseguró que seguirán pidiendo elecciones, aunque el llamado a la Constituyente deja en el limbo las de gobernadores que debieron realizarse en 2016, las de alcaldes de 2017 y las presidenciales de 2018.

“Vamos a alzar nuestras voces no importa cuántos gases traguemos”, declaró Rafaela Requesens, dirigente de la UCV.

La fiscal general, Luisa Ortega, chavista confesa, condenó la represión de las protestas en entrevista publicada el miércoles, 3 de mayo, por el diario estadounidense The Wall Street Journal, lo que es interpretado por analistas como fisuras en el chavismo.

'Una batalla compleja'


Maduro está decidido a sacar adelante una Constituyente que ahogue la ofensiva opositora en las calles. “Es el camino de la paz, de la reconciliación”, declaró este jueves en un acto público.

“Es una batalla compleja, pero nuestra patria no nos la va a quitar nadie”, agregó el mandatario, quien el miércoles entregó al Poder Electoral el decreto de convocatoria a la Constituyente.

La oposición asegura que esa iniciativa consolida el “golpe de Estado”, que según dice inició cuando el máximo tribunal de justicia asumió temporalmente a fines de marzo las funciones del Parlamento, único poder público que controla.

Maduro asegura que su proyecto busca “reforzar” la Constitución impulsada por el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) y que será una Constituyente “popular” y no “de élites ni partidos”.

Según el mandatario, estará integrada por 500 asambleístas, una mitad elegidos por sectores sociales y la otra por circunscripción municipal, lo cual según expertos hará que el voto no sea universal.

Maduro no ha explicado cómo se definirán esos sectores, en algunos casos divididos entre oficialistas y opositores, como los estudiantes.

Como parte de la ofensiva contra el gobierno, el jefe del Parlamento, Julio Borges, entregó en Washington al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) , Luis Almagro, una objeción formal a la reciente decisión de Maduro de retirarse del organismo.

“Qué nos importa lo que digan las oligarquías latinoamericanas, la basura de Almagro”, dijo Maduro, al referirse también a los países de la región que le han pedido detener la “represión”.

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