9 de julio de 2018 00:00

Estudiantes afrontan los supletorios bajo estrés

Los estudiantes del Fernández Madrid conocieron las notas publicadas el pasado 2 de julio tras las juntas de curso. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Los estudiantes del Fernández Madrid conocieron las notas publicadas el pasado 2 de julio tras las juntas de curso. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Redacción Sociedad

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A las 12:00, Ariel Ochoa sale de su clase de recuperación de lenguaje para ir a la de química. Viste uniforme y lleva mochila, tal como lo hacía durante el período de clases. La diferencia es que gran parte de sus amigos ya disfruta de las vacaciones.

Ariel estudia en el colegio Fernández Madrid, en el centro de Quito, y es uno de los alumnos que afronta las clases de recuperación previas al examen supletorio. No pudo pasar las asignaturas con 7 puntos sobre 10. Admite que le faltó dedicación y ser más responsable en sus estudios.

Las juntas de curso del ciclo básico hasta el segundo de bachillerato fueron el 2 de julio, mientras que para el tercero de bachillerato, el 25 de junio. Tras las juntas, las calificaciones se publicaron en carteleras en los exteriores de colegios.

Los exámenes supletorios son la primera oportunidad que tienen los chicos que no alcanzaron el puntaje para ser promovidos de año.

Según el cronograma escolar del régimen Sierra-Amazonía publicado en el portal del Ministerio de Educación, las clases de recuperación para estudiantes de educación básica hasta segundo de bachillerato se desarrollan del 3 de julio hasta el 17. El examen se tomará del 18 al 23 de julio.

Para los alumnos de tercero de bachillerato, las clases arrancaron el 26 de junio y culminarán mañana. Rendirán la prueba del 11 al 16 de julio.

Esteven Guaminga es estudiante de segundo de bachillerato del colegio Luis Napoleón Dillon, en el norte de Quito. Él fue la semana pasada a su plantel para conocer si pasaba todas las materias. En la lista constaba su nombre junto a la palabra “supletorio”.

No ocultó la tristeza por no haber aprovechado las oportunidades durante todo el año. Como consecuencia, vive días de tensión por el examen supletorio que deberá rendir en siete materias en las que no alcanzó el puntaje. Sus padres se enojaron y lo reprendieron.

Damaris Castro está tensa y agobiada. Ella estudia en el colegio Fernández Madrid. No pudo alcanzar el puntaje adecuado en física, filosofía, lenguaje y matemática. “Me siento mal porque veo que mis amigos disfrutan de sus vacaciones y yo estoy en clases. Estoy nerviosa por no saber cómo me irá en el examen. Pero confío en que podré pasar”.

Según Hilda Padilla, coordinadora del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) del Fernández Madrid, gran parte de los chicos que se quedan a supletorio se confía durante todo el año lectivo, y no aprovecha los talleres y trabajos. Luego consideran que sí podrán sacar el puntaje requerido pero después se dan cuenta que no es así.

En el año lectivo 2016-2017, 41 919 chicos perdieron el año. Si se compara con el ciclo previo 2015-2016, en el que hubo 46 052, existe una reducción del 8,97% de chicos que no fueron promovidos, según datos obtenidos en el Archivo Maestro de Instituciones Educativas del Ministerio del ramo.

Para Padilla, el acompañamiento de los padres es clave en este proceso. En el Fernández, el DECE convoca a una reunión general con los representantes para notificar de las calificaciones luego de juntas.

Así, los padres conocen en qué materias se quedaron sus hijos y con ello se genera un compromiso de ayuda para guiarlos y controlarlos. El apoyo es fundamental para que los chicos tengan éxito en este período, dice Milenna Villegas, directora del Centro Terapéutico Voces.

Villegas asegura que la reacción de los padres frente a esta realidad no siempre es la adecuada. El enojarse, regañar o castigar privándoles de cosas suelen ser acciones que emprenden muchos padres cuando sus hijos les confiesan que no pasaron las materias.

Villegas precisa que es necesario que haya apoyo y control todo el año. Los planes de estudios son una estrategia que se puede desarrollar en casa o con el soporte de un tutor.

Pablo Guerrero es estudiante de tercero de bachillerato en el Colegio Militar Eloy Alfaro. Él relata que en este año es la primera vez que se queda a los exámenes supletorios. Sus padres no le regañaron, por lo contrario, le animan para que se esfuerce y pueda culminar con éxito esta etapa. Eso le da tranquilidad, pero los nervios están presentes, comenta.

En contexto

En Ecuador, el ciclo lectivo se divide desde el 2012 en dos quimestres (cinco meses cada uno). Además del examen supletorio, los estudiantes cuentan con una segunda oportunidad que son los exámenes remediales y una tercera que es el de gracia.

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