7 de enero de 2016 00:00

Estragos de las lluvias afectan a Santo Domingo

En la vía Valle Hermoso-La Reforma, en una parroquia rural de la provincia tsáchila, se presentaron los primeros derrumbes de lodo y tierra por las fuertes precipitaciones. Fotos: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

En la vía Valle Hermoso-La Reforma, en una parroquia rural de la provincia tsáchila, se presentaron los primeros derrumbes de lodo y tierra por las fuertes precipitaciones. Fotos: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
(I)
mespinosa@elcomercio.com

Durante esta primera semana de enero, las fuertes precipitaciones en Santo Domingo de los Tsáchilas han provocado varias emergencias. Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, en los seis días de este mes cayeron entre 10 y 15 milímetros de agua diarios por cada metro cuadrado. Normalmente, caen entre 5 y 8 milímetros.

Esa intensidad hizo que en la parroquia Alluriquín se presentaran dos derrumbes en la vía rural Puerto Nuevo-Mar de la Tranquilidad. Además, tres alcantarillas colapsaron en la zona alta de la parroquia, entrada al sector de La Bolívar (kilómetro 85 de la vía Alóag- Santo Domingo). En cambio, en la zona de Pisotanti 10 viviendas resultaron afectadas.

La moradora Mery Simaleza aseguró que debieron sacar el agua de su vivienda con baldes. Ella perdió sus animales.

Según la Prefectura, Alluriquín es una de las más propensas a emergencias durante el invierno y el fenómeno de El Niño debido a la proximidad de la población con los ríos Toachi y Damas y varios esteros, que se forman de estos afluentes. Además de una falla geológica en el sector de Unión del Toachi, que provoca deslizamientos de tierra.

Por ello, el 5 de diciembre de 2015, la Prefectura declaró en estado de emergencia a la parroquia Alluriquín y otras zonas rurales afectadas por el fenómeno de El Niño.

La viceprefecta de Santo Domingo de los Tsáchilas, Andrea Maldonado, aseguró que esa decisión, que fue aprobada por la Cámara Legislativa de la Prefectura, les permite actuar de forma inmediata en la provincia. “Hemos trabajado de forma rápida en las emergencias de estos días”.

Por eso - agregó- se dispuso un equipo de siete técnicos y 23 obreros y conductores para emergencias climáticas. Ellos monitorearán las zonas rurales con 59 máquinas, entre, volquetas, retroexcavadoras, plataformas, tractores, cargadoras, entre otros.

Maldonado afirmó que el plazo de la declaratoria de emergencia es por 90 días. En ese tiempo se podrán realizar obras para mitigar los efectos del invierno. Uno de los trabajos será el de la estabilización de taludes en la zona rural.

Ivanova Ortega, directora de Ambiente de la Prefectura, señaló que el proyecto consiste en sembrar caña guadúa en 15 sectores de la provincia. Con esta planta se armarán terrazas para cultivar especies nativas, que permitan cambiar las condiciones de la tierra de Alluriquín, que tiene la particularidad de poseer agua en la parte subterránea.

Se tiene previsto intervenir nueve hectáreas. “Esta técnica va a permitir que el exceso de agua se drene por los ductos de caña guadúa que se van formando. Consideramos que es la mejor forma de mitigar los efectos de invierno”. También se invertirán USD 100 000 en el sector El Paraíso, en la construcción de cunetas de drenaje para evacuar el agua. “Para obras preventivas y de emergencia tenemos un presupuesto de USD 1 009 484”.

En la parroquia Valle Hermoso, en el otro extremo de la provincia, se dragan los ríos Blanco y Cristal. Se tiene previsto que esta obra que costó USD 500 000, sea inaugurada este mes. Ahí se extraen 98 000 metros cúbicos de material pétreo, a una profundidad de 3 metros, por 800 metros de largo sobre los afluentes.

Según Maldonado, en esa parroquia se presentó el primer derrumbe de gran magnitud de este año. Unos
1 000 metros cúbicos de tierra y escombros cayeron el fin de semana en la vía que conduce al recinto El Recreo. La limpieza duró tres días.

El agricultor Rodrigo Macas aseguró que tuvieron dificultades para transportar los productos como el cacao, que se venden en la zona urbana de Santo Domingo. “Por lo que está pasando, el invierno será fuerte. Tenemos miedo porque la infraestructura de nuestras casas no está adecuada para fuertes lluvias”.

En otras parroquias rurales también hubo emergencias. En Santa María del Toachi, el río del mismo nombre se desbordó ayer, 6 de enero del 2016, y ocasionó que un puente de hormigón armado se destruyera, según Miguel Plaza, presidente de esa parroquia rural.

Wálter Molina, especialista en Gestión de Riesgos, aseguró que las lluvias y la variación de las temperaturas son las características de El Niño. A eso se debe sumar la temporada invernal que ya empezó.

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