8 de diciembre de 2015 14:21

El estilo Pimpinela, la novedad en las investiduras latinoamericanas

Las polémicas como fenómenos naturales o protestas sociales, hasta los rituales y peleas políticas han caracterizado a las ceremonias de traspaso de poder en América Latina. Foto: EFE

Las polémicas como fenómenos naturales o protestas sociales, hasta los rituales y peleas políticas han caracterizado a las ceremonias de traspaso de poder en América Latina. Foto: EFE

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Agencia EFE

Como en el cine, las investiduras presidenciales en América Latina a veces tienen "efectos especiales", desde atentados hasta terremotos pasando por rituales indígenas y también la confrontación abierta y pública de los protagonistas del traspaso del poder.

La presidenta saliente de Argentina, Cristina Fernández, y el presidente electo, Mauricio Macri, no se ponen de acuerdo en dónde y cómo ha de ser la ceremonia en la que ella le hará entrega a él de la banda y el bastón presidencial este jueves, 10 de diciembre del 2015, en Buenos Aires.

Fernández quiere entregarle el mando a Macri en el Congreso y arropada por una multitud de sus seguidores, mientras que el presidente electo desea una ceremonia solemne en la Casa Rosada.

Sus discusiones por teléfono, reveladas por Fernández, que se siete ofendida porque, según ha dicho, Macri le ha gritado, una acusación que "falta a la verdad", de acuerdo con la futura vicepresidenta del país, Gabriela Michetti, recuerdan a las canciones del dúo argentino Pimpinela.

En uno de sus temas más populares, Olvídame y pega la vuelta, ella le pedía a él que se fuera para siempre. En el duelo Fernández-Macri la que se va es ella, después de ocho años en el poder.

La polémica es frecuente en las asunciones presidenciales latinoamericanas.

El fallecido Hugo Chávez asumió su último mandato en Venezuela el 10 de enero de 2013 estando en Cuba tratándose el cáncer que acabó con su vida el 5 de marzo de ese año y la oposición consideró que esa ceremonia en ausencia o "virtual", con invitados internacionales incluidos, fue "una grave violación al orden constitucional".

El hoy presidente venezolano, Nicolás Maduro, asumió en abril de ese mismo año sin ser reconocido como jefe del Estado por la oposición, que denunció "fraude" en las elecciones de abril de 2013.

A veces hay fuerzas, naturales o no, que impiden que las investiduras presidenciales salgan como está previsto.

Cuando Sebastián Piñera asumió como presidente de Chile el 11 de marzo de 2010, dos sismos de magnitud 6,9 en la escala de Richter hicieron balancear las lámparas y desprender fragmentos de yeso del techo del Congreso, con gran susto para los asistentes.

No fue la naturaleza la que alteró la asunción de Álvaro Uribe como presidente colombiano el 7 de agosto de 2002, sino las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Minutos antes de que Uribe entrara al Congreso para jurar el cargo se escucharon las detonaciones de varios cohetes lanzados contra la sede de la Presidencia y de una bomba que causó 17 muertos y 20 heridos.

El fallecido Guillermo Endara asumió la Presidencia de Panamá el 20 de diciembre de 1989 en una base militar mientras las tropas de Estados Unidos, en plena invasión del país, bombardeaban la capital.

Un capítulo aparte en las investiduras presidenciales es el de los rituales indígenas.

El pionero fue Alejandro Toledo, quien el 29 julio de 2001, al día siguiente de asumir la Presidencia de Perú, viajó al santuario inca de Machu Picchu para hacer un "pago" a la tierra.

Los tres juramentos presidenciales del boliviano Evo Morales, en 2006, 2010 y 2015, estuvieron precedidos de ceremonias indígenas en las ruinas prehispánicas de Tiahuanaco.

También el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se reunió antes de su primera investidura, el 7 de agosto de 2010, con "mamos" (sacerdotes) de las etnias arhuaca, kogui y wiwa.

Nada solemne fue la investidura de la nicaragüense Violeta Chamorro el 25 de abril de 1990 en el Estadio Nacional de Béisbol.

Apoyada en muletas y en medio de silbidos y aplausos, recibió la banda del presidente saliente, el sandinista Daniel Ortega, actualmente en la Presidencia, que vestía pantalones vaqueros y camisa arremangada al estilo del cantante Chayanne, según los cronistas de la época.

En 2007, cuando asumió un nuevo mandato, el entonces embajador estadounidense en Managua, Paul Trivelli, definió la ceremonia como un "circo", "donde el populismo se impuso al protocolo", según un cable filtrado por WikiLeaks.

El 2 de julio de 2006 Felipe Calderón asumió la Presidencia de México en una agitada sesión en el Congreso, durante la cual legisladores izquierdistas trataron de tomar la tribuna.

Cuando el sucesor de Calderón, Enrique Peña Nieto, asumió el 1 de diciembre de 2012 integrantes del movimiento estudiantil Yo soy 132 lanzaron petardos y piedras, derribaron vallas metálicas y se enfrentaron a la policía a las afueras de la Cámara de Diputados.

El día de su asunción, en 2003, el argentino Néstor Kirchner quiso darse un improvisado baño de multitudes y en la confusión que se generó un fotógrafo le golpeó involuntariamente en la cabeza y le abrió una herida, motivo por el que aparece ensangrentado en algunas fotos de aquel día.

El 10 de diciembre de 2011, al asumir su segundo mandato, la argentina Cristina Fernández rompió todas las reglas del protocolo, al evocar a su difunto esposo, Néstor Kirchner, en la fórmula de juramento, recibir la banda presidencial de manos de su hija Florencia y tomar ella misma el bastón de mando.

Rafael Correa cumplió el protocolo al jurar por segunda vez como presidente de Ecuador en 2010, pero después cantó en una fiesta popular con el grupo argentino Los Nocheros y luego con sus colegas Raúl Castro, de Cuba, y Hugo Chávez, de Venezuela.

Castro cantó La Internacional, el himno socialista y comunista, pero se negó a interpretar la canción folclórica cubana Guantanamera como le pidió Chávez.

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