25 de May de 2015 21:02

El estilo y el fondo del discurso presidencial se resisten al cambio

El discurso del presidente Rafael Correa  ante la Asamblea estuvo  dividido en dos partes. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

El discurso del presidente Rafael Correa ante la Asamblea estuvo dividido en dos partes. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Redacción Política (I)
politica@elcomercio.com

La democracia de la confrontación y demostrar su fuerza política intacta fueron los ejes fundamentales. Por más de dos horas -si se suman sus dos intervenciones- el presidente Rafael Correa rindió su Informe a la Nación el domingo pasado, tal como lo pide la Constitución, ante la Asamblea Nacional.

Parado en ese escenario por octavo año consecutivo, el Mandatario brindó su discurso ante cerca de 2 000 invitados. Las palabras del Presidente se replicaron en cadena nacional y en pantallas con un poco más de formalidad que cada sábado, pero con básicamente los mismos temas que en los espacios que usa cada semana.

Dijo que la prensa latinoamericana es mala, tal como ya lo aseguró en la Cumbre de las Américas. “Yo no soy yo, soy todo un pueblo”, sostuvo -citando a Hugo Chávez-, al igual que lo hizo el 1 de mayo en la concentración oficialista. Dijo que aún no decide lanzarse a la reelección pero que, si es necesario, lo hará, tal como lo ha señalado innumerables veces. Citó a Eduardo Galeano, a José Martí, a monseñor Arnulfo Romero, cuyas frases usa constantemente en sus intervenciones.

Ocho años después de haber asumido el poder, el discurso político se ha desgastado, a criterio del analista Luis Verdesoto, por el uso de, por ejemplo, sabatinas y constante propaganda. “Hay una excesiva verbalización presidencial, una profunda incontinencia presidencial en el uso del micrófono. Hay un desgaste de la comunicación política e incluso de su estética”.

Los exasambleístas Paco Moncayo y César Montúfar coinciden con este criterio y añaden que el informe no trató posibles problemas económicos como el excesivo endeudamiento y la falta de inversión extranjera.

Montúfar dice que no se reconoció la situación de crisis del modelo de AP que se enfrenta en la actualidad y que fue un discurso que busca enviar un mensaje preelectoral, de que en el país no pasa nada grave y que el poder se mantiene incólume. “No es usual que el Presidente concurra a la Asamblea encabezando una procesión marcial; eso busca trasmitir el mensaje de que el poder de Correa está incólume y que no está resquebrajado”.

El exlegislador se refiere a la caravana en la que llegó el Mandatario, acompañado por dos filas de Granaderos de Tarqui y cientos de guardaespaldas y personal de seguridad.

Además, Moncayo resalta que un informe anual no debe ser electoral sino objetivo y con cifras que prueben el manejo y además den una orientación de cómo se van a enfrentar futuros problemas. “Cada año es una repetición de los años anteriores y ahora se acumularon los supuestos logros para presentarlos a la ciudadanía”.

La Constitución señala que el informe anual del Presidente debe ser sobre el cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo y los objetivos que el Gobierno se propone alcanzar durante el año siguiente.

En este sentido, la oficialista Alexandra Ocles cree que la jornada demostró con claridad las acciones del Gobierno desde la política pública. “La lógica del Presidente fue mostrarnos que en este último año, pese a las dificultades económicas, hay un manejo correcto y toma de decisiones que han logrado sostener la estabilidad”.

La legisladora rescata una parte del discurso presidencial, en el que Correa habló sobre la confrontación. Al respecto, el Mandatario dijo que la democracia de consenso es la de la burguesía conservadora, que “niega el disenso y presupone el acuerdo”, por lo que hizo un llamado a la confrontación.

Esto, para Ocles, quiere decir que “rechazamos aquella crítica malsana en la que se generan rumores y frente a ese tipo de acciones vamos a confrontar”.

Pero Moncayo considera que el llamado a la confrontación resulta en un llamado al odio que refleja la filosofía del Régimen. “Esto es lo que sucedió en la Guerra Fría, es a lo que lleva la política de confrontación. Yo creo que entre seres humanos racionales hay que privilegiar el diálogo y los consensos”.

A criterio de Verdesoto, el llamado a la confrontación es explícito y sostiene dos líneas que también se abordaron en sus palabras, que son lineamientos de por dónde va a caminar la gestión en el siguiente tiempo.“Busca conseguir recursos estatales con impuestos sobre el patrimonio; por otra parte, dispuso la investigación de una legisladora de Alianza País, en una especie de escarmiento a sus militantes”.

Bajo esta última línea, el oficialismo expulsó de sus filas a las tres personas acusadas de supuesta corrupción; y falta definir los términos de los nuevos impuestos.

En contexto

La Constitución del 2008 establece que cada 24 de mayo, el Presidente de la República debe comparecer ante la Asamblea Nacional. En su Informe a la Nación, el Mandatario, siete ministros y el vicepresidente recalcaron que el país no pasa por una crisis económica.

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