7 de April de 2010 00:00

El estero Belín se desbordó en Milagro

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Redacción Guayaquil

Victoria Vera puso en un lugar seguro a  sus dos  hijas, quienes ayer no pudieron asistir al segundo día de clases en la escuela.  Su casa, ubicada en la cooperativa Margarita II,  en el noroeste de Milagro (Guayas), amaneció inundada.

El desbordamiento del estero Belín, que es alimentado por el río Chimbo, afectó  a unas 200 familias de  este populoso sector. Un número similar de familias de la vecina ciudadela San José también está en riesgo.

Con el agua hasta la cintura, Vera regresó al mediodía de ayer a su casa. Se trasladó   al centro para  comprar  zapatos y unos cuadernos para sus pequeñas. Volvió pronto para cuidar sus pertenencias. “Hay que tener cuidado”.

Fernando Aguirre, dirigente de la cooperativa Margarita II, dijo que el agua empezó a subir en  la noche del lunes. “A eso de las 04:00 de ayer, las casas ya estaban inundadas. Tuvimos que pedir auxilio para salir a sitios seguros”.

Socorrista del Cuerpo de Bomberos de Milagro llegaron  con dos botes para la evacuación. Las tareas se realizaron entre las 04:30 y las 11:00. Los damnificados fueron llevados al barrio San José.

Irma Quito, presidenta de la cooperativa, desesperado, pedía ayuda. “Lo que más necesitamos es agua potable, comida y un sitio donde tener nuestras cositas hasta que bajen las aguas”.

La dirigente explicó que este problema es recurrente en cada invierno. Por ello, una vez más pidieron al Municipio de Milagro  que  done cascajo y facilite maquinaria para construir  un muro de contención. “La situación se complica más, porque de una bananera contigua se bota hacia este lado el agua, con bombas”.

Mauro García, director del Área 21 de Salud de Milagro, llegó al sitio con personal del Hospital León Becerra, para coordinar la activación de dos albergues.

Según García, los sitios escogidos son  la escuela Bellavista y el colegio Alborada. Los afectados no quieren trasladarse a esos  albergues. A través de sus dirigentes dijeron que están a 2 km de distancia de sus casas y no pueden cuidar sus enseres. 

Aguirre, quien buscaba coordinar con las autoridades la ayuda, sugirió que en una cancha de baloncesto, a unos 50 metros de la entrada al área afectada, se armen carpas para los evacuados.

A las 14:00 de ayer, luego de  una evaluación, el COE instaló el primer albergue en el ex asilo Hogar de Betania. Antes, se realizó una fumigación.   Allí hay capacidad para  alojar a 70 personas.

Mientras se seca el sudor de su frente con la mano, Carlos Rosero cuenta que en su casa todo está bajo el agua.  “Lo único que pude sacar fue una moto, pero el motor está dañado por la humedad”.

Con angustia, este vecino dice que ya no quieren sufrir más el drama por  las inundaciones. “En el fenómeno de El Niño de 1998 y en el invierno del 2008 fue muy duro. Lo que queremos es que se abra  una zanja, para que el agua salga de las casas”.

Ayer, un grupo de niños jugaba en el agua encharcada. El padre de uno de ellos les alerta sobre el peligro, indicándoles una pequeña culebra que tiene en sus manos.     “Estas no hacen nada, pero a un bombero una grande le mordió esta mañana”.

Con pesar, Alicia Hernández  asegura  que en la inundación se murieron los pollos   que criaba para venderlos en el mercado.  Su preocupación mayor, más allá de que los pozos sépticos se rebosaron, es cuando baje el nivel del agua y empiece la proliferación de enfermedades tropicales.

También con el agua hasta el pecho,  Mercedes Quintana logró sacar a sus pequeñas hijas María y Janeth, utilizando  una improvisada balsa. Ayer, el prefecto del Guayas, Jimmy Jairala, comprometió su ayuda para  los afectados. Está previsto que hoy envíe  personal médico,  vituallas y alimentos  a los albergues.

Un censo se inició ayer

Con ayuda de sus vecinos, Joffre Arévalo  sacó  empujando su furgoneta, de  placas GBE 042, que le sirve para el transporte escolar. El motor estaba mojado.

Irma Quito, presidenta de la cooperativa Margarita II, aclara que no son invasores y que están inscritos en el plan de distribución de tierras del Gobierno.

Ayer , miembros de la Secretaría de Riesgo de Milagro comenzaron a levantar un censo para establecer el número de familias y afectados.

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