30 de enero de 2016 10:23

El grito de socorro de la ciudad donde estalló el zika en Brasil

El infectólogo Antonio  Bandeira, parte del equipo que identificó el virus del zika en Brasil. Foto: AFP

El infectólogo Antonio Bandeira, parte del equipo que identificó el virus del zika en Brasil. Foto: AFP

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Agencia AFP

Camaçarí estaba presa del caos con los hospitales atestados de pacientes desesperados por saber qué les ocurría, sin sospechar que serían los primeros casos confirmados del virus zika, que inició en esta ciudad de Brasil su brote explosivo.

¿Será algún tipo de dengue, una reacción alérgica por contaminación de las aguas? Los habitantes de esta ciudad ubicada a unos 50 km de Salvador, en el estado de Bahia (noreste), se preguntaban con angustia en los primeros meses de 2015 qué sería aquella dolencia que estaba afectando cada vez a más personas.

La enfermedad "misteriosa" la llamaba la gente; "síndrome eccematoso indeterminado", señalaban los partes médicos al resaltar las irritaciones que provocaba en la piel.

"Mis dos niños y yo nos enfermamos. En mi barrio se contagió casi todo el mundo", recordó a la AFP Vanessa Machado dos Santos, de 35 años, que se gana la vida vendiendo agua de coco en la tórrida Camaçarí.

"Nos empezó a picar la piel, teníamos fiebre, dolor de cabeza y de cuerpo, mucho dolor en las articulaciones", describió.

Poco tiempo después le informaron que todo eso que sentía se debía al virus zika, pero sus dudas continuaron.

"Un tiempo después en el hospital me dijeron que era zika, pero nadie sabía muy bien de qué se trataba. Que se parecía al dengue, que lo traía un mosquito, que venía de otro país. Muchas historias sobre el famoso zika", contó.

"¿Si tenía miedo? ¡Claro! No sabíamos qué venía después. Uno siempre tiene miedo a lo desconocido".

'Tienen que ayudarnos'

Era abril de 2015 y los centros médicos estaban colapsando en esta ciudad de unos 200 000 habitantes.

El doctor Antonio Carlos Bandeira, del hospital Santa Helena, pensó que era urgente determinar ese síndrome y contactó al virólogo Gubio Soares, de la Universidad Federal de Bahia, a quien conocía.

Por los síntomas que presentaban los pacientes y el contagio explosivo - "había edificios enteros de gente enferma", relató Bandeira - asumieron que se trataba de un 'arbovirus', nombre genérico para aquellos virus transmitidos por algún insecto u otro animal semejante como dengue o chicunguña.

"En esa época había un caos debido al número de consultas. Fue de verdad un pedido de socorro que hicimos al investigador Gubio para que nos ayudara en la parte de identificación del agente infeccioso", recordó.

"'Tienen que ayudarnos en esto', le dije. Hay que investigar qué virus es", contó a la AFP .

En su laboratorio del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Federal de Bahia, en la capital Salvador, Soares junto a su colega Silvia Sardi se dedicaron a investigar una veintena de muestras de pacientes de Camaçarí.

Hasta que dieron con el villano: zika, identificado por primera vez en el mundo en 1947 en África, que ya había brotado en islas del Pacífico en 2007 y 2013 pero que, por las características geográficas, no había tenido el mismo impacto.

Soares tenía reactivos que permitieron la identificación del virus, contó en una entrevista con la AFP .

"Ya había leído trabajos interesantes sobre el zika. En paralelo, vi las fotos de personas contagiadas con el virus y como ya había muchos en Camaçarí, pensé que se trataría de zika. Lo discutí con Silvia Sardi, hicimos los test y fueron concluyentes. Y así lo identificamos por primera vez en Brasil" , relató.

Eso fue el 28 de abril de 2015. Al día siguiente, las autoridades de salud brasileñas informaron públicamente el hallazgo.

Diagnosticada por la TV

Desde Brasil, el virus se ha expandido vertiginosamente por América. Se estima que llegó al país durante la Copa del Mundo a mediados de 2014, con unos primeros casos en el estado de Rio Grande do Norte que sólo fueron confirmados más tarde tras su identificación.

Por esos días a fines de abril Luciene Ferreira se sentía mal. Tenía picazón, manchas en la piel, algo de fiebre y no tenía ánimo para trabajar en su tienda de pollos en la feria de Candeias, a unos 30 km de Camaçarí.

En su casa, contó a la AFP su experiencia con el zika.

"Estuve un día entero con picazón, fiebre y malestar. Pero en la noche, viendo las noticias, dijeron que había un nuevo virus, el zika. Así que me informé por la televisión", relató riendo.

"Y después cuando fui al médico, él mismo me dijo que no sabía. Incluso para ellos era un misterio", contó.

Aún está por determinarse si este virus es el responsable por un aumento de casos de bebés nacidos con microcefalia y de adultos que han desarrollado un síndrome que puede generar parálisis.

Al año siguiente de su brote en Brasil, el zika sigue rodeado de misterio.

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