10 de abril de 2018 13:17

Las manifestaciones docentes y el profundo malestar en el sistema educativo de EE.UU.

Centenas de escuelas permanecen cerradas y las huelgas deberían continuar esta semana, mientras en Arizona están previstas otras concentraciones, inspiradas, como las de Kentucky, en un exitoso movimiento de similares características que tuvo lugar en Vir

Centenas de escuelas permanecen cerradas y las huelgas deberían continuar esta semana, mientras en Arizona están previstas otras concentraciones, inspiradas, como las de Kentucky, en un exitoso movimiento de similares características que tuvo lugar en Virginia Occidental. Foto: Agencia AFP

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Agencia AFP

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Los profesores que manifiestan masivamente en Estados Unidos dan cuenta del profundo malestar que existe en la educación en este país, donde numerosos estados ejecutan desde hace más de una década recortes en el presupuesto de las escuelas y el salario de los docentes.

“Nunca hemos visto un movimiento que se expanda tan rápido, como reguero de pólvora”, dijo Lily Eskelsen García, presidenta de la Asociación Nacional de la Educación en declaraciones a la AFP.

Tanto en Oklahoma como en Kentucky, miles de profesores, respaldados por estudiantes y padres, ocupan el parlamento de sus respectivos estados desde la semana pasada. En Oklahoma, las últimas grandes manifestaciones de profesores se remontaban a 1990 y habían durado apenas cuatro días.

Centenas de escuelas permanecen cerradas y las huelgas deberían continuar esta semana, mientras en Arizona están previstas otras concentraciones, inspiradas, como las de Kentucky, en un exitoso movimiento de similares características que tuvo lugar en Virginia Occidental.

Los rectores de las academias locales apoyan por ahora la movilización, así como una mayoría de padres de estudiantes, al tiempo que celebridades como la cantante Carrie Underwood han manifestado su respaldo en las redes sociales.

“Espero que el movimiento se contagie a otros estados, ya que el subfinanciamiento de los establecimientos educativos y los bajos salarios son dos fenómenos muy extendidos”, estima Darleen Opfer, experta en educación del centro de reflexión Rand.

Para esta analista, existe una correspondencia entre la exasperación de los profesores y el hartazgo de los estudiantes, que se manifestó en protestas nacionales sin precedentes contra las armas de fuego tras la masacre del 14 de febrero en una escuela secundaria de Florida.

“Hemos visto cómo se han deteriorado las condiciones de estudio en las escuelas y cómo ha aumentado al mismo tiempo la violencia en el medio escolar”, agregó, y destacó que esas condiciones “están suficientemente extendidas como para que se pueda hablar de una crisis de la educación en Estados Unidos”.

En numerosos estados republicanos, como Oklahoma o Arizona, la educación sufrió desde 2008 severos recortes presupuestarios en función de promesas electorales de rebajas de impuestos.

En Estados Unidos la educación es financiada esencialmente por los estados y las colectividades locales, mientras el gobierno federal se limita a subvencionar algunos establecimientos, como los destinados a los niños minusválidos.

Reflejo de las desigualdades

Las escuelas son un espejo de las fuertes desigualdades de ingresos visibles en el país: en los barrios acomodados se levantan rutilantes campus equipados con terrenos deportivos, bibliotecas y laboratorios, mientras que en las zonas más pobres los establecimientos escolares subsisten con ridículos presupuestos y sus docentes apenas llegan a fin de mes.

Los maestros de estos últimos optan a menudo por irse hacia otros estados, lo que obliga a escuelas, liceos y universidades a reclutar personal menos calificado. En los exámenes internacionales PISA, organizados por la OCDE, la primera economía mundial se ubica lejos detrás de Finlandia, Corea del Sur, Estonia...

Ante este panorama, las familias se inclinan por la enseñanza privada, pero sus costos son a menudo superiores a los USD 20 000 anuales por alumno. En un país muy individualista y apegado a la libertad de elección como Estados Unidos han surgido las “charter schools”: escuelas con financiamiento público que deben aplicar los programas locales y cosechar resultados al menos iguales a los de la media de su distrito, pero que son administradas de manera autónoma.

Algunas defienden una educación “a la antigua” -uniforme, disciplina estricta, métodos clásicos-, pero otras, muy progresistas, aplican las últimas técnicas pedagógicas en boga para estimular la creatividad.

Las “charter schools” son a menudo acusadas de perjudicar a las escuelas públicas al privarlas de los recursos que éstas necesitan. La secretaria de Educación, Betsy DeVos, ha sido muy criticada por su respaldo a las “charter”.

Paralelamente, hace unos años se lanzó en una mayoría de estados una iniciativa para mejorar el posicionamiento del país a escala internacional, con la adopción de normas nacionales, las “Common Core”.

Estas normas establecen objetivos de rendimiento educativo por niveles en matemáticas y en inglés, desde el inicio del ciclo escolar hasta el fin de la secundaria.

Algunos estados, como Massachusetts y Nueva York, disponen de sistemas muy exigentes, sobre todo la Gran Manzana, donde existen liceos públicos especializados (en arte, ciencias, política y literatura) de muy alto nivel, meritocráticos y gratuitos.

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