16 de julio de 2016 11:03

El Estado Islámico reivindica la matanza de Niza, un 'nuevo tipo' de atentado en Francia

Investigadores de la policía en la cabina del camión que anoche arrolló a una multitud que presenciaba los fuegos artificiales de la fiesta nacional del 14 de Julio en Niza. Foto: EFE

Investigadores de la policía ingresaron a la cabina del camión que arrolló a una multitud que presenciaba los fuegos artificiales de la fiesta nacional del 14 de Julio en Niza. Foto: EFE

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Agencia AFP

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) asumió este sábado 16 de julio del 2016 la autoría de la matanza que causó 84 muertos en Niza (sudeste de Francia), un ataque que por su magnitud, el perfil del autor y su modus operandi sitúa a Francia frente a un “nuevo tipo” de atentado.

Ocho meses después de los ataques yihadistas de París donde murieron 130 personas, Francia se sumió en un nuevo duelo nacional de tres días que culminará el lunes con un minuto de silencio al mediodía (10:00 GMT).

Aún en shock por la masacre perpetrada con un camión - la primera vez en Francia- y atormentados por las imágenes atroces de personas aplastadas bajo las ruedas del vehículo, los supervivientes y los familiares de las víctimas buscaban el sábado información o apoyo psicológico en los hospitales de la ciudad.

El sábado, el balance de la matanza seguía siendo de 84 muertos y 202 heridos, 52 de ellos entre la vida y la muerte. Entre las víctimas mortales figuran 10 niños.

En el hospital Fondation Lenval de Niza, donde fueron ingresados unos 30 menores, “cinco niños siguen en estado crítico, un niño estabilizado y tres con respiración asistida”, informó el sábado Stéphanie Simpson, la portavoz del centro.

17 extranjeros murieron asimismo en el ataque, entre ellos tres alemanes, dos estadounidenses, tres tunecinos y tres argelinos.

Motivos inciertos

El asesino, Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, un tunecino de 31 años, “es un soldado del Estado Islámico”, afirmó Amaq, una agencia vinculada al EI.

“Al parecer, se radicalizó muy rápidamente. En todo caso, son los primeros elementos que aparecen a través de los testimonios de sus allegados”, afirmó el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve.

“Nos enfrentamos a individuos sensibles al mensaje de Dáesh (Estado Islámico) que llevan a cabo acciones extremadamente violentas sin necesariamente haber combatido o haber sido entrenados”, añadió el ministro, destacando que se trata de un “nuevo modo” que ilustra “la extremada complejidad de la lucha antiterrorista”.

Pero los motivos que llevaron a cometer esta matanza a este individuo, descrito como un desequilibrado por sus antiguos vecinos, siguen situándose en el centro de la investigación.

El asesino tenía un historial de amenazas, violencia y robos cometidos entre 2010 y 2016, pero “nunca había sido fichado ni dio el más mínimo indicio de radicalización”.

Casado y padre de tres hijos, este conductor transportista se encontraba en proceso de divorcio. Según su padre, sufrió una depresión a principios de los años 2000 y no era religioso.

“Es un terrorista, tal vez relacionado con el islamismo radical de una forma u otra”, había declarado el viernes el primer ministro francés, Manuel Valls.

Una fuente cercana a la investigación matizaba: “El asesino estaba en relación con personas que estaban en contacto con islamistas radicales, pero en este momento eso no prueba nada y la investigación tendrá que establecer si tuvo cómplices”, dijo a la AFP.

Cuatro hombres del entorno del asesino, abatido a tiros por la policía durante el ataque, fueron detenidos el sábado. Su exmujer seguía bajo arresto desde el viernes.

¿Fallos de seguridad?

Casi dos días después del atentado en esta turística localidad de la Riviera Francesa, la prensa se preguntaba cómo fue posible que el inmenso camión de 19 toneladas consiguiera penetrar la noche del jueves en la zona de celebraciones, reservada a peatones y bajo vigilancia policial.

Durante la reunión de crisis mantenida el sábado, el presidente francés François Hollande denunció la “tentación de dividir el país”, según el portavoz del gobierno, Stéphane Le Foll, y lanzó un llamamiento a la “cohesión” y a la “unidad” de Francia.

“Aunque es tiempo de duelo y de compasión, se ve claramente que el país vira hacia una reflexión sobre los políticos. Sí a la cohesión nacional pero con resultados en el terreno”, afirmaba Yann Marec en el diario regional Midi Libre.

El presidente Hollande anunció la prolongación del estado de emergencia tres meses más. Dicho régimen, decretado tras los atentados del 13 de noviembre, facilita los registros policiales y el arresto domiciliario de sospechosos.

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