26 de November de 2009 00:00

El estadio de Liga se convirtió en el amuleto para las finales

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Álex Puruncajas. Redactor

Una hora antes de que empezara el encuentro, Franklin Salas salió del camerino. El ‘Mago’, autor de la cuarta anotación de  la histórica goleada (5-1) sobre el Fluminense, se paseó por la pileta del estadio y habló por su teléfono móvil.

Esta fue una de las escenas previas a la victoria alba sobre el ‘Flu’. A las 18:00, Salas  atravesó el lugar y posteriormente se dirigió a la puerta principal de la entrada para atender un pedido.

Por la pileta también paseó el juvenil atacante Víctor Estupiñán. El atacante, quien lucía el terno de concentración, saludó con un grupo de personas e inmediatamente retornó a la intimidad del camerino.

Pero los futbolistas no fueron los únicos conocidos que pasearon por el sitio. El delantero colombiano Elkin Murillo apareció junto al directivo Esteban Paz. El ex jugador de los universitarios, en la época del técnico Juan Carlos Oblitas, confesó que le gustaría retornar al plantel.

Por ello, anticipó que realiza los trámites de naturalización con la intención de jugar el próximo año en el equipo. “Estamos en eso, vamos a ver qué pasa”, confesó. Cristina Carcelén, esposa de Édison Méndez, la figura del equipo que anotó tres goles, también estuvo por el lugar.

Otros que llegaron a esa hora fueron el directivo Rodrigo Paz. Más tarde  aparecieron rostros conocidos como el de Lenin Moreno, vicepresidente del país.

La fiesta, sin embargo, se vivió en el césped del estadio y en los graderíos. Los hinchas se emocionaron cuando el plantel universitario salió al campo de juego con una pancarta gigante en la que se podía leer: “Va por ti,  Ecuador”.

El equipo utilizó esta frase como un símbolo de valentía en la campaña del año pasado, que culminó con la consecución de la Copa Libertadores de América.

Los hinchas encendieron luces blancas y verdes en todos los sectores cuando el equipo paseó por el césped con la pancarta. Cuando el equipo albo ya goleaba 4-1, los hinchas coreaban: “Que se paren los de Liga, que se paren los de Liga”.

Lo cuestionable ocurrió al final. Walter Calderón estuvo a punto de sufrir un robo. El delantero dijo que el susto fue leve y destacó que el plantel hizo un gran trabajo.

Los jugadores abandonaron el estadio a las 22:00. A esa hora, varios hinchas todavía esperaban a los jugadores para mostrarles su devoción. Ahora, también planean viajar a Río de Janeiro en busca de la vuelta olímpica.

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