4 de enero de 2017 18:53

La estación lluviosa en el Litoral fluctuará entre precipitaciones repentinas y días calurosos

Raúl Mejía, coordinador regional del Inamhi indica la elevada temperatura de ayer 3 de enero de 2017 en Guayaquil. Foto: EL COMERCIO.

Raúl Mejía, coordinador regional del Inamhi indica la elevada temperatura de ayer 3 de enero de 2017 en Guayaquil. Foto: EL COMERCIO.

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Elena Paucar

Guayaquil registró 36,2°C de temperatura el martes 3 de enero de 2017, uno de los valores más elevados de los últimos 30 años que obligó a muchos a usar gorras, paraguas para protegerse del sol y a consumir más agua de lo usual.


En cambio, este miércoles 4 de enero del 2017 la temperatura descendió en la ciudad. El cielo lució nublado y en la tarde se reportó una ligera llovizna que podría convertirse en un intenso chubasco durante la madrugada, según pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).

La estación lluviosa en el Litoral en este año será irregular y fluctuará entre estos dos episodios: extensos de intenso calor y lluvias repentinas que podrían durar solo horas. Así lo explica el coordinador regional del Inamhi, Raúl Mejía, quien además descarta la presencia de los fenómenos El Niño y La Niña para este año, como indican los reporte internacionales.

Por el contrario, y como usualmente ocurre durante el temporal en la Costa, las lluvias se originarán por la incidencia de la cuenca amazónica y nubosidades provenientes de la selva peruana y del norte de Esmeraldas.

Pero las elevadas temperaturas no se disiparán. El cambio climático ha aportado a que año tras año se rompa el récord de temperaturas máximas. El 2016, por ejemplo, ha sido bautizado por la Organización Meteorológica Mundial como el año más caliente de la historia.

En el caso del Litoral ecuatoriano, Mejía concuerda en que el cambio climático es responsable, en parte, de los elevados registros del martes, que en Guayaquil se llegaron a los 36°C y en el vecino cantón Durán a 37°C (generalmente, según registros históricos, en enero hay una máxima de 32°C).

A más del calentamiento global, el especialista menciona el clima urbano, que a su vez genera el fenómeno isla de calor, una fusión entre las construcciones de cemento que acorralan a las ciudades y la escasa vegetación.

Mejía además aclara que la temperatura que reflejan los termómetros en las principales avenidas puede ser aún mayor. Y esto se deba a la sensación térmica, que además incluye la humedad y el viento. El martes, por ejemplo, la sensación térmica se ubicó en 41°C para Guayaquil.

En una tabla de índice de confort térmico, los 41°C entran en la categoría de peligro. Esta temperatura puede generar molestias, deshidratación, incluso desmayos, por lo que las autoridades piden tomar precauciones durante los días soleados.

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