18 de December de 2014 20:26

El espíritu navideño moviliza a los scouts, estudiantes y empresarios

Los estudiantes del Liceo Campoverde compartieron una hora canciones, baile y dulces con los niños de la Escuela Fiscal Alfonso Mora Bowen, en Nayón. Foto: EL COMERCIO

Los estudiantes del Liceo Campoverde compartieron una hora canciones, baile y dulces con los niños de la Escuela Fiscal Alfonso Mora Bowen, en Nayón. Foto: EL COMERCIO

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Mariela Rosero

Dejarán las comodidades de sus hogares, el pavo y la posibilidad de compartir en mesas largas con toda la familia. Los scouts del Distrito San Franscisco, por segundo año consecutivo, donarán su cena a quienes encuentren en las calles de la ciudad, sin comida y sin techo, el miércoles 24.

Xavier Benavides, de 19 años, está en el movimiento desde hace ocho. Y su hermano menor, de 9, también. Recuerda con alegría que la Navidad pasada ellos y sus padres pasaron hasta la medianoche en plazas del centro y en el norte. Entregaron platos de pollo, arroz y papa a quienes pensaron que no probarían un bocado. Ellos comieron lo mismo.

No lo ve como un sacrificio. El joven, que va en su segundo semestre de Medicina, cree que es el momento de dar la mano a quien lo necesita. Y avanzar la meta de construir un mundo mejor. Durante todo el año, su grupo, el número 10 Centinelas de Brownsea, realiza buenas acciones. Pero en diciembre se concentran en esta actividad y en otra que será mañana.
Es un agasajo, con entrega de 300 fundas de caramelos en la comunidad de Azama, cerca de Otavalo. Con ellos compartirán juegos scout.

En Quito hay 1 643 scouts. Todos han planificado programas de ayuda social. Según Carlos Olmedo, coordinador del San Francisco, buscan transmitir el mensaje de la luz de la paz.

En este mes, no solo estos grupos se movilizan para ofrecer agasajos navideños. En la ciudad, empresas privadas como Friday’s desarrollan eventos como parte de sus programas de responsabilidad social.

Esta franquicia, por ejemplo, ofreció una fiesta para 100 niños de la Fundación Jonathan. Hubo caritas pintadas, juegos, deportes y obsequios.

En el campo educativo, la Navidad es una temporada que planteles capitalinos como el Liceo Campoverde aprovechan para fortalecer los valores de sus alumnos. Según su directora académica, Carmen Andrade, quieren que los chicos conozcan sobre la justicia social y su responsabilidad.

El martes, por cuarto año, visitaron la Escuela Fiscal Alfonso Mora Bowen. Bailaron capoeira, flamenco y tocaron y cantaron melodías navideñas.

Al final les entregaron material didáctico elaborado por ellos y sus padres. Entre otras cosas, carteles con dibujos del cuerpo, en el que constaban las partes en inglés. También, flash cards para la enseñanza de lenguaje, elementos para aprender fracciones y golosinas.

“Estas visitas nos sirven para conocer otra realidad”, reflexionó María Fernanda Santillán, alumna de primero de bachillerato del Liceo. John Anaguano, de 11 años, estudia en la Alfonso Mora Bowen.

Al principio esperaban un juguete, luego entendieron que es más valioso recibir material didáctico. En su casa no siempre hay regalos, su padre es albañil. Tiene un hermano de 9 años. Viven junto a la escuela, en Inchopicho, en Nayón.

En otros planteles privados como el Rudolf Steiner, el consejo estudiantil de primaria organiza a sus compañeros. Este año, la presidenta, Abigaíl Aguirre, los animó a participar de la campaña ‘Recobrando el verdadero significado de la Navidad’. Les invitó a donar una funda de caramelos, para entregarla al párroco de la iglesia del Cisne, Cochapamba.

El deseo de brindar momentos de alegría también impacta entre los universitarios. Galo Sánchez preside la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Derecho en la UDLA.

Ayer llevaron a su campus principal a 150 niños con síndrome de Down, del Centro Aprendiendo a Vivir, de la Fundación Reina de Quito. Con apoyo de empresas privadas ofrecieron alimentos y diversión. En este mes recolectaron víveres, juguetes y ropa. Colaborarán con esa y más organizaciones. Conocieron de ellas por el programa de vinculación con la sociedad, uno de los requisitos es la acreditación ante el Consejo de Evaluación.

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