16 de January de 2010 00:00

La esperanza de vivir se apagó en Gabriela

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Desde los 8 años, Gabriela Vintimilla    luchó contra la cirrosis hepática. A los 26, el hígado se destruyó por completo, afectó sus riñones  y   pulmones     y  falleció la noche del jueves.
        
El último  mes y medio, la joven cuencana  pasó permanentemente  hospitalizada.  Únicamente   la última semana de 2009  estuvo en casa, en el norte de Quito. 
 
Allí esperaba que apareciera un     donante cadavérico que le salvara la vida y   no   lo  consiguió.

Ese donante llegó días después, pero    Gabriela  estaba en terapia intensiva agravada por una pulmonía. Los doctores no podían hacer nada hasta que se mejorara.
 
Los días pasaron  y  el hígado dejó de funcionar por completo.    El cuerpo de la joven  fue trasladado a Cuenca y ayer fue velada.
         
Inés Naula llora  al  acordarse de Gabriela.  Las  dos   son cuencanas y   necesitaban  un hígado. Se conocieron  cuando comenzaron el  tratamiento.  “Quería que las dos volvamos a nuestra ciudad, pero sanitas, sin problemas.  Ahora no voy a cumplir ese deseo...”. 
 
El 2 de enero, Naula,  de  59 años,  recibió un trasplante de hígado. Y ayer se recuperaba en la habitación 205 del Hospital Metropolitano.
“Estoy bien y espero seguir así para   ayudar a otra gente”.  

Desde el 21 de diciembre, cuando se realizó  el primer trasplante  hepático,   hasta el momento  se han realizado  cuatro operaciones. La primera en someterse a esta intervención  fue la quiteña Ángela Viteri.  Luego  se atendió a   Naula, más tarde a Graciela Carchi, quien no resistió   la cirugía y el lunes 12 falleció.   La última en entrar a los quirófanos     fue  Luz María Suárez, operada también el lunes. La paciente  salió de terapia intensiva y  se encuentra bien.

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