26 de agosto de 2016 12:35

Se reduce la esperanza de encontrar sobrevivientes del sismo en Italia

Fotografía facilitada por el ejército italiano que muestra a soldados y a miembros de los equipos de emergencia durante las labores de búsqueda de víctimas entre los escombros de un edificio derruido en el terremoto en Amatrice (Italia). EFE

Fotografía facilitada por el ejército italiano que muestra a soldados y a miembros de los equipos de emergencia durante las labores de búsqueda de víctimas entre los escombros de un edificio derruido en el terremoto en Amatrice (Italia). EFE

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Agencia AFP
Amatrice, Italia

Los equipos de rescate seguían buscando intensamente posibles sobrevivientes entre los escombros de los pueblos italianos arrasados por un terremoto que dejó al menos 267 muertos, pese a que se redujo la esperanza de encontrar personas vivas y se extraen solo cadáveres.

Italia declaró el sábado día de luto nacional cuando se celebrarán los primeros funerales de cincuenta víctimas del sismo en Arquata del Tronto, una de las tres aldeas arrasadas por el fuerte sismo.

A la ceremonia, que se realizará en Ascoli Piceno asistirá el presidente de la República, Sergio Mattarella.

Decenas de réplicas registradas durante toda la noche, incluyendo una de 4,8 de magnitud fue registrada después de las 06:00 (04:00 GMT) , lo generó pánico entre los damnificados y socorristas por temor de más derrumbes.

Según el último informe de Protección Civil, el número de muertes tras más de 48 horas del terremoto subió a 267, mientras que 387 heridos se encuentran hospitalizados.

En total 238 personas fueron extraídos con vida de los escombros desde la madrugada del miércoles cuando a las 03:38 (01:38 GMT) un sismo arrasó con tres poblados de montaña del centro de Italia.

La portavoz de la Protección Civil, Immacolata Postiglione, precisó que no fueron hallados sobrevivientes durante las excavaciones de la noche del jueves y sólo fueron extraídos cadáveres.

“No hay nadie bajo los escombros aquí, tal vez en Amatrice todavía hay esperanza de encontrar a alguien”, aseguró esperanzado a la AFP un sobreviviente, Fabrizio Mecozzi, de la aldea de San Lorenzo Flaviano.

Tanto en el frío de la noche como bajo el calor sofocante del día, los socorristas excavan sin cesar bajo los cúmulos de piedras y desechos.

La incógnita sobre el número de desaparecidos pesa, ya que en esos pueblos pintorescos y turísticos la población se triplica en verano y es difícil establecer cuántas personas estaban presentes en el momento de la tragedia.


Una salvadoreña, entre los muertos

Al menos ocho extranjeros murieron, según informa la prensa local: tres británicos, dos rumanos, una española, un canadiense y una salvadoreña.

La embajada de El Salvador en Roma confirmó el deceso de Rosaura Valiente Oviedo en Amatrice, el pueblo que fue borrado por el sismo, mientras el hijo, Roberto Valiente, fue rescatado con vida entre los escombros.

Los gestos de solidaridad siguen aumentando, además de filas para donar sangre o dinero, se registran en distintas ciudades iniciativas culinarias ofrecidas por chefs y cocineros italianos, entre ellas la campaña “comer por Italia” lanzada por el popular chef británico Jamie Olliver, con donación de dinero para los damnificados.

La noche del jueves, el gobierno declaró el estado de emergencia en las zonas afectadas y asignó una primera ayuda de 50 millones de euros para la catástrofe.

El primer ministro Mattero Renzi anunció también un nuevo plan de prevención antisísmica, después de las polémicas e interrogantes que ha generado el elevado número de víctimas en una zona de por sí de alto riesgo.

Según el primer censo realizado por el ministerio de Cultura, 293 lugares de valor cultural, entre iglesias, conventos y campanarios medievales y del Renacimiento, han sido dañados o destruidos.

“No podemos arrasar el inmenso patrimonio histórico de Italia”, reconoció Renzi, quien tiene el reto de reconstruir según normas claras y transparentes y garantizar que edificios históricos construidos con piedra y cal hace varios siglos resistan a los fuertes sacudidos de la tierra.

Según un primer censo realizado por el ministerio de Cultura, 293 lugares de valor cultural, entre iglesias, conventos y campanarios medievales y del Renacimiento, han sido dañados o destruidos.

Mientras, el zumbido de los helicópteros y el rugido de los motores de camiones recuerda a los damnificados congregados en campos deportivos o bajo las carpas de campaña que la vida sigue.

“Ni me he despertado completamente que ya tengo que imponerme vivir a cualquier precio”, confiesa Silvia Micozzi, de 28 años, después de limpiar su plato de comida.

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