22 de November de 2009 00:00

La Espada de Madera y su fiesta del teatro

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Hace 20 años, mientras el mundo era un espeso caldo  de violencia, nacía una ecuatoriana en tierras extranjeras.



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Premios.  Primer Premio del Festival internacional de títeres ‘Con ojos de niño' en Argentina;  Mejor titiritero en el Festival internacional de teatro, en Colombia; Medalla de oro al Mérito de la CCE , 3 premios en el festival internacional del Fite.Q, y varios homenajes de reconocimiento.Era el París de 1989, que vio nacer a la agrupación teatral la Espada de Madera.  Su nombre viene del francés  ‘sabre de bois’ que es un grupo de teatro en Francia, en donde José Alvear y Patricio Estrella estaban practicando la teoría aprendida allá. 

La primera obra que montaron en ese lejano país, con el nombre Espada de Madera, fue ‘El dictador’ de Juan Montalvo. Fue en la Casa de las Américas, evidentemente en español, para público  hispanohablante.

A su regreso llegaron con una idea clara: buscar y experimentar el extenso mundo del teatro. Luego tenían que presentar los resultados. Precisamente en eso han estado los últimos 20 años.

Durante este tiempo han desechado y adoptado muchas estéticas y técnicas de teatro, de títeres y de máscaras. Entre sus mayores inclusiones está la música. Patricio Estrella afirma que es una de las características de este grupo teatral ya que no la consideran como un elemento que ambienta, sino como un actor más que genera energía, sensaciones, emociones y da textura a la obra. Ensayan música y teatro, por eso a veces suena un acordeón melancólico o una guitarra en las oficinas del grupo. Son asesorados por músicos académicos, de conservatorio. Además reciben ayuda de artistas plásticos que se encargan de los objetos, de las escenografías, artistas para la creación del vestuario, así como también antropólogos y sociólogos que los ayudan en la concepción intelectual del espectáculo.

A pesar de tener casi todo controlado,  montar una obra para este grupo sigue siendo un misterio. Siempre aparece algún imprevisto que les ocasiona problemas. Siguen experimentando, no creen en las recetas. Han logrado hacerse un camino, una manera de explorar, pero siempre aparecen nuevos retos porque el teatro no es un repetir constante de un mismo guión. Por eso los actores siempre están reaccionando a un momento actual, a una sensación.

Durante la búsqueda de la Espada de madera, cierto día llegaron al teatro para niños, y no se han separado de esta actividad a pesar que llegar al público infantil es más difícil. Sobre todo porque en este grupo teatral no quieren manipular ni hacer concesiones a los niños. Es decir, no se van por el chiste fácil, por el golpe, por el conductivismo que sería algo parecido a hacerles alzar las manos o pararse. Ellos no creen que el niño es una máquina de risas o de ejercicios. Están seguros que los niños pueden apreciar la sutileza de una comedia, o la profundidad de una tragedia; ellos pueden escuchar,  sentir y apreciar un texto bonito, algo poético... esa es la espada con la que atacan porque se han dado cuenta a lo largo de los años que para hacer que un niño se sienta acogido en la obra no se deben hacer cosas ajenas al teatro.

Como cualquier grupo de teatro han escenificado el repertorio teatral clásico como ‘Arlequín y sus dos amos’, ‘Romeo y Julieta’, han hecho adaptaciones del Quijote, de Federico García Lorca, etc; pero les gusta más presentar sus propias creaciones, algunas de ellas han sido tan bien recibidas que las han presentado durante varios años, como ‘Tío Carachos’ que la han representado más de 1 000 veces. También han hecho obras que hablan de migración, de trata de personas, de desaparecidos,  de guerras... de lo que es y hace la gente en estos días.

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