29 de November de 2009 00:00

El espacio público

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Felipe Burbano de Lara

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

La batalla que ha lanzado el Gobierno contra los medios tiene como objeto controlar el espacio público como lugar decisivo en su estrategia de legitimación.

La acción se mueve en dos líneas: descalificar a los medios para que sus informaciones,  críticas y voz no sean escuchadas ni creídas; y dotarse de un instrumento legal a través del cual pueda ejercer un control más directo del espacio público. Una ley que pueda ser usada como  instrumento de poder para golpear  adversarios.

La lucha contra los medios se volvió una pieza clave, esencial, de la propia dinámica del liderazgo de Correa. El Gobierno encontró en los medios un adversario ideal al cual atacar cada sábado para mostrar a sus seguidores  dónde están las amenazas.

La popularidad de Correa consiste en presentar el proceso de cambio como una lucha constante de la soberanía popular contra quienes representan a la vieja estructura de poder. Sin adversarios, la revolución ciudadana corre el peligro de desvanecerse. Como toda retórica populista, Correa necesita siempre un adversario al cual golpear sistemáticamente para mantener movilizados a sus seguidores en el sueño de la refundación. La nueva ley es clave en su estrategia: confirma ante sus bases no solo su compromiso de lucha contra los corruptos medios, sino también la necesidad de tener instrumentos para golpearlos.

El primer paso fue la descalificación, el segundo la ley y el tercero será una serie de golpes para mostrar que toda esta lucha resulta indispensable a la revolución. El problema es muy complicado, no solo por las amenazas a la libertad de expresión implícitas en el proyecto, sino porque el Gobierno actúa como si fuese a estar en el poder sin plazo fijo. Correa ha sido insistente en hablar de una conquista progresiva del poder una vez alcanzada la Presidencia. Esa fantasía mueve los hilos gubernamentales y define una postura frente a los adversarios: llegará el día en que no estén y pueda reinar solo. El Presidente está convencido, además, de que el pueblo ha delegado en él  su voluntad mediante el uso indiscriminado del poder.

Pero una visión de  largo plazo solo anuncia la precariedad de la revolución, su muerte. Lo triste es tener  la certeza de que la revolución ciudadana durará lo que Correa dure en el poder. Esta forma arbitraria de imponer un nuevo orden  no tiene posibilidad de institucionalizarse ni  continuar.

Correa será el comienzo y el fin de un ciclo. Por lo pronto, sabe que el poder requiere controlar el espacio público, pues allí se juega la credibilidad, allí se la gana y se la pierde. El Gobierno lo sabe bien y ha puesto su mira contra  los medios, para jugar con ellos, amenazarlos, advertirlos, y así manipular más fácilmente la opinión ciudadana.

Tomado de Diario Hoy

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)