13 de septiembre de 2014 21:51

El cadete vive largas jornadas de preparación

Los estudiantes se sirvieron el arroz, puré de papas y salchichas al vapor. Julio Estrella/ EL COMERCIO

Los estudiantes se sirvieron el arroz, puré de papas y salchichas al vapor. Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Diego Bravo.  Redactor

El viento helado soplaba en el patio de la Escuela Militar Eloy Alfaro (Esmil), en Parcayacu. En dos filas, los cadetes escuchaban las órdenes de un oficial superior. “¿Qué espera de nosotros la patria?”, les preguntaba.

La respuesta fue en grupo: “¡Trabajaremos por su honor y gloria, mantendremos incólumes sus fronteras y contribuiremos al desarrollo del Ecuador!”. El grito retumbaba.

Todos vestían botas negras y camuflaje verde pixelado. Eran las 21:00 del martes y terminaban los ensayos del desfile para la graduación como subtenientes de los 13 alumnos de cuarto año que representaron al Ecuador en el Mundial de Cadetes.

La formación y los cánticos. Los ejercicios físicos y las clases teóricas. Las prácticas de tiro, la instrucción militar y las caminatas nocturnas. Así es la rutina de cadetes e instructores que conviven en la Escuela que funciona allí desde 1981 y forma a los oficiales del Ejército.

Cada uno de los cadetes tiene su anécdota. Cuando estaba en primer año, al alumno de cuarto nivel, Josué Moreno, de 20 años, se le hicieron difíciles los ejercicios en la piscina. No conseguía flotar en el agua sin mover los brazos. “Este ejercicio se llaman la pinada. Teníamos que permanecer en la piscina con el movimiento de las piernas. Me desesperaba porque me hundía y no lograba flotar”.

Allí, la jornada comienza a las 05:00 y finaliza a las 21:00. Ese martes, la merienda estaba lista. El menú de la noche: puré de papas, arroz, salchicha al vapor y agua aromática. Todos ingresaban en filas de dos al comedor. En cada mesa se sentaban seis. Un aspirante de cuarto año vigilaba a los de primero a tercero. Su responsabilidad era mantener los cubiertos en orden, que la mesa esté limpia.

Captura video - Para estos cadetes separarse de su familia vale la pena

Los de primer año repetían el mismo movimiento de brazo al comer: levantaban la cuchara a la altura de la boca e introducían la comida. El comportamiento cambiaba cuando un oficial entraba al comedor. Todos guardaban silencio.

Los estudiantes de tercer año llevaban un parche en el camuflaje que dice Tigre. Es un curso de selva que ellos realizaron en la base de entrenamiento en la localidad de Shangrilá en El Coca (Orellana). Para la alumna Natasha Neacato, de 20 años, la adaptación a esta clase de ejercicios fue lo más duro.

Ellos deben cargar una mochila de 40 libras que lleva vajilla, toldo, otro uniforme, botas, ropa seca, jabón, repelente de insectos, aceites y cepillos para limpiar el fusil. Con esa carga, los jóvenes hacen marchas de hasta 10 kilómetros; también cruzan los ríos, pantanos y caminan toda la noche en sitios sin iluminación: el objetivo es que los cadetes se acostumbren a andar en la obscuridad.

Al otro día no hay descanso para ellos y ese tipo de actividades físicas continúan...

En la Esmil, los aspirantes aprenden a hacer guardia y para esta utilizan los fusiles AK-47. En la noche, tienen códigos para identificarse. Si pasa algo extraño se comunican por radio con los instructores. Eso lo sabía Diego Hinojosa. Él es de Carchi y estaba en una garita. “Una de las leyendas es que el duende se aparece en las guardias, pero no lo he visto”.

En la madrugada los patios estaban vacíos, pero solo hasta las 05:00. El sonido de la trompeta los despertaba. Los alumnos se levantaban y en 15 minutos todos tendían sus camas, abrían sus closets y se vestían con el uniforme de educación física. En el patio los esperaba el coronel Pablo Almeida, subdirector de la Esmil. Allí formaban dos hileras y hacían flexiones y polichilenos.

La jornada física duró una hora y se terminó con un trote. Luego se cambiaron para la graduación. En esta, los nuevos subtenientes levantaron los sables que brillaron con la luz del sol. Ellos se fueron para siempre, pero el resto de cadetes regresará a inicios de octubre...

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