23 de octubre de 2015 00:00

Esmeraldas busca zonas seguras para el ganado

El ganado de la ‘Provincia Verde’ se destina a la producción de carne, y también para leche pero en menor cantidad. Foto: Marcel Bonilla / El Comercio

El ganado de la ‘Provincia Verde’ se destina a la producción de carne, y también para leche pero en menor cantidad. Foto: Marcel Bonilla / El Comercio

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Marcel Bonilla

Mantener la producción de carne y leche durante el tiempo que dure el fenómeno de El Niño es una de las preocupaciones de los ganaderos de Esmeraldas.

En invierno, el peso diario de cada res en zonas húmedas puede reducirse hasta un 50%, por el exceso de agua en el pasto, así como por la aparición de plagas que afectan al animal, como la mosca de la paleta y el nuche (gusano en la piel).

En verano, el peso se incrementa superando los 700 gramos por animal, sobre todo, en zonas del norte, como Las Peñas y La Tola, explica Johan Garzón, ingeniero zootecnista.

Uno de los factores positivos de las lluvias es que aumenta la producción de leche. “Aunque puede haber un incremento en la generación del producto por más agua en los pastos, los niveles de grasas y sólidos totales (nutrientes) en la leche disminuyen”, según Garzón, quien es técnico de la Unidad de Desarrollo Productivo de la Prefectura de Esmeraldas.

En Esmeraldas se producen 6 litros de leche diarios por vaca (120 000 litros diarios en la provincia). En invierno, la producción puede aumentar un 20%, señala Sergio Ianotti, presidente de Asociación de Productores de Leche de Esmeraldas (Asprole).

Durante el fenómeno climático pudiera afectarse gran parte de las 206 000 hectáreas de pastizales, por el encharcamiento del agua en zonas bajas.

Un alto porcentaje de las 6 700 fincas no cuenta con sistemas de drenaje, explica Horacio Moreira, de la Corporación Provincial de Ganaderos de Esmeraldas.

Otra ventaja de las precipitaciones es que en las zonas altas se puede sembrar pasto y cambiar las cercas convencionales por cercas vivas, con arbustos que produzcan proteínas de origen vegetal y que aporten nitrógeno al suelo.

Según Carlos Zambrano, director provincial del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), una de las estrategias para enfrentar El Niño será tener reservas estratégicas de forrajes, que se distribuirán a ganaderos en zonas de atención de emergencia. Por ejemplo, se pueden elaborar silos (de maíz y otros productos de la zona).

El Magap elabora un registro del número de animales (aves, cerdos, vacunos y equinos), que posiblemente sean afectados y se identifican las áreas para el traslado de las especies de acuerdo con la ubicación geográfica y la determinación de las vías de acceso para la movilización del ganado, explica Zambrano.

En Esmeraldas, las 12 asociaciones de ganaderos trabajan en el ensilaje de forrajes de maíz, hojas y mazorcas para alimentar el ganado durante el invierno, utilizando máquinas entregadas hace cuatro meses por parte del Magap.

Asprole trabaja en 30 hectáreas para producir 40 toneladas de forraje por hectárea y distribuirlas durante el invierno entre sus 15 socios.

Esmeraldas es considerada como la tercera provincia ganadera del país con 338 150 reses, según el reporte de la última vacunación contra la fiebre aftosa de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad del Agro (Agrocalidad).

Junto con las provincias de la Costa aporta con el 70% de su producción de carne para abastecer al mercado nacional.
En promedio vende 41 600 cabezas de ganado al año, de las cuales el 58% es destinado para la producción de carne.

Aunque no esté entre las primeras productoras de leche abastece al mercado local con producción de queso y de leche -el 43% que genera-, de acuerdo con un informe de la Unidad de Desarrollo Productivo de la Prefectura de Esmeraldas.

El invierno pega con mayor fuerza por las inundaciones, por eso se han toman acciones como identificar sitios seguros para mover sus reses, dice Luis Valverde, uno de los 8 500 ganaderos de la provincia.

La Corporación Provincial de Ganaderos de Esmeraldas trabaja en las poblaciones de San Lorenzo, que registran pérdidas de ganado por el desbordamiento del río Bogotá, sostiene Patricia Cabrera, presidenta de la organización.

Los ganaderos de La Boca y San José de Cachaví del cantón San Lorenzo, donde hay 8 000 reses, muestran su inquietud, porque el agua penetra con facilidad, tras el aumento del caudal durante las lluvias.

También, están en riesgo los ganaderos de las poblaciones asentadas cerca las orillas del río Cayapas, Ónzole, Santiago, Las Peñas y La Tola, en el norte del cantón Eloy Alfaro; también en Daule y San Gregorio, en el cantón Muisne. El Magap identifica las zonas inundables para intervenir.

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