5 de julio de 2016 00:00

17 de las 26 escuelas provisionales funcionan

Los estudiantes de Jama caminaron por las instalaciones que fueron inauguradas ayer. Foto: EL COMERCIO

Los estudiantes de Jama caminaron por las instalaciones que fueron inauguradas ayer. Foto: EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa

Los estudiantes volvieron a recorrer las calles de Jama, luego de casi cinco meses de ausencia. En este cantón manabita las clases comenzaron ayer, debido a que el terremoto del 16 de abril destruyó los planteles educativos. Los alumnos de ese cantón, así como de Bahía, Pedernales, Manta y Portoviejo comenzaron ayer el ciclo escolar 2016-2017.

En Jama, un poblado de 579 kilómetros cuadrados de territorio, los estudiantes caminaban con sus mochilas y su uniforme, de camiseta blanca y calentador gris, a las dos unidades educativas provisionales que se construyeron.

“Que los chicos regresen a clases es muy especial para nosotros, porque las calles pasaban solas y se escuchaban pocas risas y eso que el mercado está cerca. Esa es una señal de que nos repondremos pronto de esta tragedia”, señaló Martha Loor, de 48 años.

Ella tiene una pequeña tienda cerca de la Unidad Educativa Provisional Jama, que ayer fue inaugurada por el presidente Rafael Correa.

La institución tiene 30 aulas, un laboratorio de informática, canchas de uso múltiple y baterías sanitarias. Es una de las 26 escuelas provisionales que se construyen en Manabí y en el sur de Esmeraldas.

La inversión, de USD 810 000, se financió a través de una línea de crédito de contingencia con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En esa institución se educarán 1 131 estudiantes. Josselyn C., de 16 años, fue una de las primeras en llegar a clases. La manabita alistó desde hace una semana un bolso negro, con lápices y cuadernos. “A mi mami le daba miedo que saliera de la casa. Por eso no he podido ver a mis amigas desde el terremoto. Contaba las horas para regresar a clases”.

Pero no todos sus compañeros de clase iniciarán el año con ella. Con el terremoto, las personas afectadas decidieron refugiarse en Chone o en Santo Domingo. De los 60 alumnos que estudiaban con Josselyn, solo 22 se inscribieron en este período académico. Uno de los docentes aseguró que solo hubo un 5% de ausencia de los estudiantes que constan en listas en el primer día de clases.

Según el Ministerio de Educación, las clases en Manabí y en Esmeraldas se iniciaron en tres fases. En la primera realizaron actividades recreativas y en la segunda se hicieron jornadas educacionales no formales, como desarrollar la creatividad y las destrezas. La tercera comprende la educación formal, que se inició ayer.

En total, 53 780 alumnos de las zonas afectadas por el terremoto retomaron las clases. De estos, 43 392 estudiarán en 24 unidades educativas provisionales de Manabí y dos de Esmeraldas.

Se tenía previsto que ayer se inauguraran las 26 escuelas provisionales, pero solo se terminaron 17 en Jama, Pedernales, San Isidro, Portoviejo, Chone y Esmeraldas.

Las demás deberán estar listas hasta finales de esta semana, según el ministro de Educación, Augusto Espinosa. “El 100% de niños y jóvenes ya está en clases. La unidades educativas provisionales que aún no se entregan servirán para reu­nificar a los planteles que, por falta de espacio, recibían clases en instituciones diferentes, como institutos o escuelas privadas que ya habían cerrado o
en iglesias…”.

María Alcívar cuenta que aún siente temor de que haya otra réplica mientras su hijo de 6 años se encuentre en clases. Todavía siente pequeños temblores. “Estamos con psicólogos para perder el miedo. Mi hijo está feliz con la idea de regresar a la escuela”. Este año aún no ha gastado en útiles escolares ni uniformes, porque en la institución les dieron una camiseta y un calentador a los estudiantes. “Nos dijeron que también nos ayudarán con la lista. De todas formas, así no nos den, como mi hijo ya está en la escuela, yo puedo trabajar más para comprar cuadernos”.

Ella se dedica a tareas de limpieza en hoteles, restaurantes y casas de Bahía de Caráquez, a más de una hora de viaje desde Jama. En las tardes regresa al albergue con su hijo. “Debía llevarlo porque me daba miedo que le pasara algo. Ahora voy a trabajar hasta las 15:00, para regresar a Jama”.

Según el Ministerio de Educación, a escala nacional se ­desarrolla una campaña para que se donen útiles escolares para los damnificados de Manabí y de Esmeraldas.

En contexto

Los 20 942 estudiantes que perdieron sus escuelas y colegios en Manabí por el terremoto reciben clases en aulas provisionales. Ellos son los últimos en comenzar el ciclo escolar, porque el resto de sus compañeros ya lo hizo desde el 9 de mayo pasado.

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