13 de enero de 2018   15:10

La escuela Virginia Larenas usó el sábado para mostrar a sus emprendedores

Esta institución está ubicada en el sur de la ciudad, en la av. Maldonado, sector de San Bartolo. Tiene dos jornadas, la matutina y la vespertina. Foto: Paula Merchan / EL COMERCIO

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Paula Merchan

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Los 2 160 alumnos del Institución Educativa Virginia Larenas tuvieron un sábado diferente. Fue su oportunidad para tomar la palabra y dar a conocer sus conocimientos y creatividad en la casa abierta de su escuela, realizada hoy, 13 de enero.

Los chicos mayores visitaron las aulas de los más pequeños, y ellos, las de los grandes. En tercero de básica, por ejemplo, explicaron las diferentes técnicas para trabajar con plastilina. En una mesa descansaban diferentes figuras elaboradas laboriosamente con este material; mientras que en las paredes del aula colgaban otros trabajos.

Esta institución está ubicada en el sur de la ciudad, en la av. Maldonado, sector de San Bartolo. Tiene dos jornadas, la matutina y la vespertina. Con la ayuda de los maestros y de los padres, los alumnos transformaron las aulas en galerías de arte, laboratorios y hasta en cocinas.

“Aquí se demuestra el trabajo que realizan los niños en proyectos escolares, que les sirve para encaminarse al emprendimiento”, explica Emma Cárdenas, subdirectora de la institución. Además de compartir sus conocimientos, les sirve como un entrenamiento para cuando salgan de la primaria.

Según Cárdenas, muchos chicos no estudian el bachillerato luego de terminar con la educación básica. “Eso sucede por diferentes razones, con estos proyectos pueden salir adelante en el futuro”, señala.

La temática de la casa abierta de un paralelo de sexto de básica fue la nutrición. “Si comes bien hoy, tu cuerpo te lo agradecerá mañana”, esa frase rezaba un cartel colgado en la pared de una de las aulas. Mientras tanto, los alumnos exponían alternativas de comida saludables a sus compañeros.

Una de las opciones fue un tradicional plato serrano, el cebichocho. Por turnos, los chicos describían sus ingredientes y preparación. Luego hacían preguntas sobre la información compartida y a quien respondiera correctamente le premiaban con una porción del alimento.

El arte también fue tomado en cuenta en la casa abierta. Para la licenciada Rita Camacho, esta es una oportunidad para que los alumnos desarrollen creatividad y también inteligencia. “Tenemos dos horas semanales de proyectos y cada grado tiene algo diferente”, cuenta la docente.

En el grado que ella dirige, los chicos trabajaron en bellas artes. El aula era una galería donde descansaban manualidades, pinturas, cerámicas y hasta trenes en miniatura. Los niños de primero de básica disfrutaron de las explicaciones de cada trabajo y una de las que más llamó su atención fue las cartulinas mágicas, que tenían cuadros psicodélicos elaborados por los estudiantes.

En la institución educativa trabajan 78 docentes. Ellos dirigen los proyectos escolares y buscan que también sea una oportunidad para que los padres de familia se involucren con sus hijos. Lo hacen ayudando a decorar el aula, con la compra de los materiales y también colaborando en la elaboración de los proyectos cuando los alumnos los trabajan en casa.

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