25 de May de 2015 20:41

Erupción del Wolf, en la ruta de 70 cruceros

El guía naturista del Parque Nacional Galápagos, Diego Paredes, logró fotografiar al volcán poco después de que iniciara su proceso eruptivo la madrugada de ayer, en la isla Isabela. Foto: Cortesía Parque Nacional Galápagos

El guía naturista del Parque Nacional Galápagos, Diego Paredes, logró fotografiar al volcán poco después de que iniciara su proceso eruptivo la madrugada de ayer, en la isla Isabela. Foto: Cortesía Parque Nacional Galápagos

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Andrés Jaramillo

Los pasajeros de al menos 70 barcos, tipo crucero, podrán ser testigos de la erupción del volcán Wolf, en Galápagos. Son las naves que en las próximas dos semanas estarán en sitios aledaños, según sus itinerarios de navegación.

No existe población humana cerca de ese volcán, que es el más alto de Galápagos con 1 707 metros. Los habitantes de Puerto Villamil están a 115 kilómetros al sur de la isla Isabela.

Por eso la erupción no podrá ser observada, a simple vista, por los turistas que lleguen al centro poblado. Para ellos, será necesario ir, vía marítima, en un viaje de al menos un día, como lo detalla Eddy Araujo, técnico de Uso Público de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG).

El año pasado se registró el ingreso de unos 215 000 turistas al archipiélago de Galápagos. De ese total, el 35% estuvo en cruceros navegables.

Luego de que se verificara de que la erupción de ayer no tendrá un efecto en la población, el fenómeno se convirtió en un atractivo turístico más de la región Insular.

Las operaciones del sector no se han restringido. Aunque el Ministerio del Ambiente hizo un llamado para que las operadoras turísticas y propietarios de barcos tomaran las precauciones del caso.

El volcán entró en actividad luego de 33 años. La primera erupción registrada fue en 1797, y desde ese año sucedieron 10 erupciones más.

En este volcán está asentada la única población de iguanas rosadas del mundo, compartiendo el hábitat con iguanas amarillas y las tortugas gigantes Chelonoidis becky. Están ubicadas en el flanco noroeste, por lo que se espera que no se vean afectadas. La lava del volcán comenzó a salir de la parte lateral sur y tomó dirección hacia el sureste.

Se realizará un monitoreo en la zona una vez que la actividad eruptiva disminuya y sea seguro el ingreso de los guardaparques. Durante un sobrevuelo, que se realizó ayer, se comprobó que la lava no llegó al mar.

“Se quedó a seis o 10 kilómetros de la zona costera”, refirió Araujo. La cara oeste del volcán estuvo nublada, por lo que no se pudo recabar información. Hoy está planificado un nuevo sobrevuelo del volcán.

En la DPNG se preparan también para una posible oleada de expertos y científicos que tratarán de estudiar, en el campo, el fenómeno. Ocurrirá cuando se pueda ingresar al sitio de forma segura.

Los cinco volcanes que están en Isabela son monitoreados y cuentan con un sistema de sensores que alimentan constantemente de información.

En abril pasado ya se tuvo una alerta en Isabela, pero con el volcán Sierra Negra, que registró una actividad inusual. Entonces se incrementó la actividad de sus fumarolas y en la zona se registró un fuerte olor a azufre. Desde mediados de abril se han presentado movimientos telúricos que han sido vigilados y se establece su relación con la erupción de Wolf.

Las 13 islas e islotes que conforman el archipiélago son precisamente de origen volcánico. Están considerados como de alta actividad, especialmente las islas Fernandina e Isabela.

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