20 de January de 2010 00:00

Erazo vivió la música con intensidad

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Redacción Espectáculo
espectaculo@elcomercio.com

Aunque la muerte sea inevitable, la gente tiende a evadir todo lo que a ella apunta, por un miedo tan natural como la vida y su final. Por eso, Jessi Erazo prefirió enfrentar por primera vez  el domingo un encargo  que su padre hizo a la familia tiempo atrás.

El guitarrista, requintista, cantante  y compositor, Luis Eduardo Erazo, les  entregó un día un disco donde recopiló temas  para que se reprodujeran el día de su muerte.   “Yo no quise saber nada de este disco, porque uno se niega siempre a esa sola idea. Recién anoche (el domingo) le  vi y ahí leí los temas que tenía, las canciones favoritas de mi papá”.
 


SU  VIDA
Luis Eduardo Erazo
Nació el 3  de marzo de 1933, en el barrio La Tola, Quito.
Se inició  cantando en Radio Quito y Radio Cordillera.
Estuvo en  el dúo Miño Erazo, el trío Los Latinos del Ande, el trío Los Indianos, y en Los Reales.

La voz de Jessi se quiebra al contar la historia, porque allí se refleja la imagen que tiene de su padre: “Amaba a la familia, era cariñoso y mimoso, el más consentido y consentidor de casa”. 

Están los temas Natasha y Bianca (las hijas de Jessi), María José (la hija de su hermano  Giovanny),    Niña hermosa “que para él era yo y una para mi mamá” (Argentina Villacís, con quien estuvo casado por 52 años).

Este disco, ‘Cuando yo no esté’, fue un regalo que Erazo dejó además para que sus amigos lo escucharan en su despedida y lo guardaran   como un recuerdo suyo. Fue el músico Christian Hidrobo,  hijo de su amigo y colega Homero Hidrobo (+), quien le ayudó a grabar ese material.
 
Los ojos de Christian, enrojecidos por el llanto y la nostalgia, brillan más cuando relata que ayer se sorprendió en el velatorio. “Siempre le pregunté para qué era el disco que grabó y nunca publicó y no me lo dijo. Hoy me quedé helado al oírlo”.

Christian traía ya en sus venas la herencia musical, pues su madre, Consuelo Vargas, y su padre fundaron -junto a Joel Sánchez el trío Los Reales. Pero si hay alguien que haya influido en su vocación fue Eduardo Erazo.
 
Hidrobo, sus hermanos y  los hijos de Erazo estaban acostumbrados  a escuchar desde niños los ensayos de sus padres, pero solo él optó por la música. Su madre mira con ternura a su hijo. Sabe lo afectado que está, y ella, con su rostro pálido y la mirada perdida en los recuerdos de 44 años de trabajo juntos, apenas puede creer que ahora sea la única ‘Real’ con vida.

Erazo reemplazó a Joel Sánchez en el trío, cuando su dúo, Miño Erazo, quedó disuelto. ‘Consuelito’ dice que ha sido toda una vida en un trabajo duro la que compartió con Erazo, desde que en 1966 se fundó el trío.

En 1979 murió su esposo, Homero Hidrobo, y Erazo no solo asumió la dirección del trío, sino que por su característica de “entrañable amigo”, se acercó más a sus hijos. “Era bueno, chistoso, de buen carácter, muy querendón de su familia, una persona a todo dar... Era un compositor extraordinario y un gran músico”.
 
Cuando hace unos días parecía recuperarse un poco de un mal gastrointestinal, Erazo pidió que le llevaran una guitarra al hospital. La extrañaba, pues el último concierto que dio fue en memoria del 30º aniversario de la muerte de Homero Hidrobo. Se sentía listo para hacerlo, pero no la escuchó sonar como antes. Dicen que cuando un músico no puede tocar más, algo muere en él. Christian Hidrobo cree que es verdad y dice que en ese momento “Eduardo se desconectó”.

Ahora se siente esa gran tristeza que nace cuando el silencio le gana la batalla a las cuerdas de la guitarra y del requinto. Pero además, Eduardo Erazo  deja décadas de música registradas en historia de la música  ecuatoriana.

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