2 de octubre de 2016 00:28

Luis Hernández: ‘La paz está en el papel, Ecuador debe controlar su territorio’

Entrevista a Luis Hernández, experto en política militar. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Entrevista a Luis Hernández, experto en política militar. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Dimitri Barreto
Macroeditor
dbarreto@elcomercio.com (I)

Luis Hernández Peñaherrera es coronel (r). En 1995 comandó las operaciones del Ejército en el Alto Cenepa. Como director de la Escuela Militar Eloy Alfaro, abrió las puertas a las mujeres en 1999. Estudió en EE.UU. y el Reino Unido. Fue asambleísta.

Las FARC firmaron la paz con el Gobierno de Colombia y aún tienen presencia en la frontera. ¿Cómo debe afrontar Ecuador la paz?

Por ahora la paz está en el papel. Es como cuando alguien se gradúa en una profesión, hay la gran fiesta, pero después debe salir a buscar empleo. Será un proceso largo. Ecuador primero debe aumentar el control de su territorio, con más presencia militar en la frontera.

¿Por qué ir primero por lo militar y no por lo social?

En la década del 80 las FARC ya firmaron un acuerdo. Iván Márquez fue elegido suplente de un parlamentario en la Unión Patriótica (UP); pero fracasó la paz, hubo cerca de 4 000 muertos de la UP, y él regresó a la pelea en la montaña con las FARC; ahora vuelve de negociador. Nada asegura que el proceso va a llegar a feliz término, como todos quisiéramos, dependerá de cómo reacciona la sociedad colombiana.

Hoy (2 de octubre de 2016) es el plebiscito por la paz en Colombia. El triunfo del Sí mejora el escenario.

No es simple. Colombia es uno de los países más inequitativos de Sudamérica. Seis millones de hectáreas fueron tomadas por paramilitares y terratenientes desalojando campesinos. Acordaron devolver tres millones de hectáreas. ¿Cómo? ¿Van a entregar de buena gana los que la tomaron? Los que voten No en el plebiscito en Colombia, ¿van a sabotear la paz, a reforzar el paramilitarismo o a abrazarse con los del Sí, a aceptar y a decir bueno vamos a hacer la paz juntos? Ecuador no va a estar viendo desde lejos, Ecuador va a ser impactado para bien o para mal.

Usted estuvo al frente de los boinas rojas del Ejército. En términos militares, ¿cuándo empezó a documentarse la presencia de la guerrilla en la frontera?

Ecuador tiene una afectación de 30 años. Estuve de comandante en Santa Cecilia, cerca de Lago Agrio. En 1989, cerca de La Punta, en la frontera, la guerrilla secuestró a un americano. En 1987, en el destacamento de Cuembí, hubo un asalto al destacamento, murieron tres soldados, robaron armas...

Hasta 1998 Ecuador tuvo un conflicto abierto con Perú. ¿Hubo un plan o estrategia para la frontera norte?

Estábamos en un conflicto con el Perú y la frontera colombiana era la menos atendida. Ecuador tenía la unidad de Tulcán, Santa Cecilia y Puerto El Carmen. La presencia en San Lorenzo era casi mínima, era una zona de difícil acceso, porque se iba en tren.

Grupos ilegales cultivan hoja de coca en el sur de Colombia: 20 068 hectáreas en Putumayo y 29 755 en Nariño. ¿Y el narcotráfico?

No se va a resolver fácil. Una persona que ha pasado desde la infancia en actividades ilícitas, aunque incentivado por un acuerdo de paz para que se reincorpore a la sociedad, ¿a qué es más proclive a inclinarse: a seguir en lo que siempre ha hecho o a un escenario que todavía no conoce? Hay un elemento más: en el sector existe una mezcla entre la hoja de coca y la minería ilegal.

Nos está afectando principalmente en Esmeraldas, en Alto Tambo y en el interior de San Lorenzo; en el futuro esa zona será de conflicto por la minería ilegal. En Esmeraldas hubo una intervención militar para dinamitar motores de retroexcavadoras, pero si el problema sigue quiere decir que la presencia militar no es suficiente.

¿Qué está pasando con la presencia militar?


En una sociedad democrática nosotros tendríamos que saber si es que esa fuerza tiene suficientes recursos, si se le está dando la misión adecuadamente y si se le está exigiendo también resultados.

Además de las FARC, en la frontera hay paramilitares, bandas criminales...

En este momento tenemos tres sitios de concentración de las FARC en la frontera, uno en Puerto Asís y dos en el sector de Tumaco. Deberíamos tener una visión clara y una fotografía de qué pasa en Nariño y en Putumayo. Nuestras FF.AA no pueden ir allá, pero podríamos tener información de Colombia con una política de buena vecindad, de Estado a Estado, diplomática. Colombia y Ecuador serán vecinos toda la vida.

¿Compartir inteligencia? ¿Sería positivo retomar un convenio de cooperación de defensa con EE.UU. sin afectar la soberanía?

En seguridad debemos tener el asesoramiento, tecnología y conocimiento más actualizada y eso está en el oeste. Debemos hacer lo que tradicionalmente han hecho las FF.AA. ecuatorianas: ir a los mejores centros de entrenamiento. Uno de los éxitos del Ejército colombiano fue el soporte de EE.UU.

Ahora tenemos convenios militares con China, Rusia, Bielorrusia…

No se puede descartar de ningún sector, pero sabemos quiénes tienen más experiencia para darnos las mejores herramientas para asestar duros golpes a quienes quieren vivir en la ilegalidad.

En Ecuador hay autoridades que atizan la diferenciación entre tropa y oficiales. En este escenario, ¿eso mina la seguridad?

Esos son mensajes equivocados. Sin disciplina ni jerarquía no hay institución. Las FF.AA. tienen tres pilares: moral, conceptual y material. El más significativo es la moral (confianza). Un Ejército con recursos no desempeña ningún papel sin moral. El poder civil tiene que estar sobre el poder militar, eso es indiscutible, es democracia, pero con diálogo. Y es vital el sometimiento de los militares a la Constitución.

El Presidente habló de reducir en 80% los recursos armados en la frontera.

Me imagino que es una visión considerando que todos los colombianos ya se están abrazando y que la paz existe.

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