26 de febrero de 2017 00:00

Entrevista a Carlos Aguinaga: 'Hay algunas distorsiones en el sistema de balotaje'

"El sistema democrático debe ir corrigiéndose y repensándose desde sus estructuras. De lo contrario el desencanto social seguirá". Carlos Aguinaga, expresidente del extinto Tribunal Electoral. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

"El sistema democrático debe ir corrigiéndose y repensándose desde sus estructuras. De lo contrario el desencanto social seguirá". Carlos Aguinaga, expresidente del extinto Tribunal Electoral. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Andrés Jaramillo

Entre diciembre del 2000 y enero del 2003 estuvo al frente del extinto Tribunal Supremo Electoral. Creó el Consejo Electoral Andino. Es doctor en Jurisprudencia y fue militante de la Democracia Cristiana.


Considera que los cambios aplicados en el sistema de elecciones crearon distorsiones. Por ejemplo dice que se permitió que un binomio gane la Presidencia sin mayor legitimidad, afectando también la representación.

¿El Consejo Nacional Electoral actuó con lentitud en el proceso de escrutinio de las elecciones generales del 19 de febrero pasado?


En las elecciones del 2002, el mismo día de los comicios de primera vuelta, se alcanzó el 91% del escrutinio. Y el resto del porcentaje en los siguientes cuatro días. Con base en esa experiencia, no creo que haya sido lento el actual escrutinio.

Obviamente, los sistemas tecnológicos no son los mismos. Pero es admisible el porcentaje al que se llegó el domingo pasado. Hay siempre un porcentaje que se demora en llegar, porque está en sectores muy alejados del país y no se pueden ingresar las actas rezagadas y suspensas.

Ya sea porque faltan firmas del presidente de junta, secretario, no se llenó bien, no está totalizado... Iba a ser imposible que se llegue al 100% el día de las elecciones. 


Entonces, ¿por qué se generó esa protesta que se reflejó en las calles de Quito, principalmente?

Lo que pasa es que en este caso, la diferencia era tan pequeña para que uno de los candidatos gane en primera vuelta, que el pueblo ecuatoriano, especialmente el quiteño; quería la data al siguiente día. Pero bajo ninguna circunstancia se hubiera podido llegar al 100%.


A diferencia de otros procesos, en este se utilizó un software elaborado por el CNE, ¿en qué medida esto influyó en el procesamiento?


Estuvo bien, aunque haría algunos ajustes. Hay alrededor de 1 880 recintos donde ahí mismo se escanea, se sube a la Nube y se transmite. Eso está bien. Pero hay unos 1 680 donde se debe trasladar a un sitio cercano para cumplir el proceso.

Son 25 puntos de recopilación de información. Habría que hacer ajustes logísticos con los recintos alejados, para que la data llegue más rápido. Por ejemplo, vía satelital.

¿Cómo influye en la democracia el sistema que se usa para calcular el porcentaje de votos para ganar en primera vuelta la Presidencia?


Hay algunas distorsiones en el sistema de balotaje en el Ecuador. El primero fue bajarle al 40% y establecer una diferencia de 10 puntos porcentuales para ganar en primera vuelta la Presidencia. Eso favorece a determinada tendencia o grupo político. Hoy nos ha llevado al problema que enfrenta el país. Se debió dejar como siempre ha sido, en el 50% más uno. Además que eso le da más legitimidad.


¿A qué se refiere?


En el sistema actual, los blancos y nulos tienen una incidencia. A mayor número de nulos y blancos el porcentaje de válidos se reduce y es más fácil alcanzar el 50% más uno. No por los votos reales, sino por la forma de calcular el porcentaje. Por eso digo que así hay menos legitimidad, aunque no legalidad.

Es una regla absurda, desde todo punto de vista, que distorsiona la representación. De ahí que se vuelve aún más importante el proceso de veeduría ciudadana, para verificar que las elecciones -antes, durante y después- se desarrollen con transparencia, ética.


¿Ocurre lo mismo con el método para designar los escaños legislativos?


Ahí se aplica el método D’Hondt. Por sí mismo, no es malo. El problema es que aquí redujeron el tamaño de los distritos. Al hacer circunscripciones pequeñas, cualquier forma de asignación de escaños va a distorsionar. Entonces, quien tenga la primera votación se va a llevar la mayoría y va a dejar uno o dos, como está sucediendo ahora en la conformación de la Asamblea.

¿Eso explica por qué hay candidatos que, teniendo un número importante de votos, igual no logran una curul, en relación con otros que tienen menos votos?


Obviamente. Es que aquí tenemos la convivencia del peor sistema del mundo. El de lista con el nominal. Y nominal entre listas, yo escojo a Pedro y Juan de la lista B y C, y además hago voto en lista. Esto es completamente absurdo. Lo que genera es confusión, división en la igualdad de voto. Quiebra el principio de un voto por cada ciudadano. Habrá ciudadanos que hagan fracciones. Esa creación que se realizó a través de la consulta popular degeneró el sistema electoral ecuatoriano.


¿Qué efecto tiene eso en la gobernabilidad, en el ejercicio del poder?

Lo ideal es que haya un equilibrio de poderes. Solo así se podrían ir recomponiendo los vicios. 


¿Cómo se han superado estas distorsiones en otros países?


Se ha creado esta figura de la revocatoria del mandato, que en Ecuador no ha tenido éxito. En Perú algo ha funcionado, pero en Europa opera mejor porque son sistemas parlamentaristas. Aquí somos presidencialistas y ese es el problema de América Latina. La calidad de la democracia, de la gobernabilidad está muy cuestionada. El sistema democrático debe ir corrigiéndose y repensándose desde sus estructuras. De lo contrario el desencanto social seguirá.

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