28 de February de 2015 20:34

La oferta de endulzantes se diversifica en el país

La industria se adapta al gusto de consumidor con alternativas al azúcar blanca. Foto: Archivo

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Washington Paspuel
Redactor (I)

El mercado ecuatoriano de los endulzantes se adapta progresivamente a la creciente tendencia de un menor consumo de productos procesados.

Aunque no son nuevas, opciones como el azúcar moreno, la panela, la estevia y la combinación de estas ganan presencia en las perchas. Las nuevas regulaciones sobre etiquetado de los productos, que obligan a mostrar de forma más visible los contenidos de azúcar, grasa y sal, tienen incidencia en la elección del consumidor.

El ecuatoriano, en promedio, consume un promedio de 34 kilos de azúcar al año, según datos de la Federación Nacional de Azucareros (Fenazúcar). El dato no precisa el porcentaje de consumo de azúcar blanca procesada y de azúcar moreno. Esta variedad se diferencia del azúcar blanca procesada porque mantiene la película de miel natural a su alrededor, lo que la hace más nutritiva.

El negocio de la producción de azúcar para la industria está en manos de ocho empresas, que manejan la cadena del cultivo, procesamiento y comercialización del producto. Tres acaparan alrededor del 90% de la provisión: los ingenios San Carlos, con el 33% del mercado), más Valdez y EQ2, que comparten el 56% de los 12,5 millones de quintales que se produjeron en el 2014.

Augusto Ayala, gerente comercial del Ingenio San Carlos, señala que existe en el consumidor un mayor interés por el azúcar moreno. “Hemos visto como tendencia del mercado que la gente se está volcando a un mayor consumo de azúcar moreno. La tendencia es leve, pero creciente. Cada vez piden más a través de autoservicios y en distintas presentaciones”.

Según el ejecutivo, eso no ha hecho que las ventas del azúcar blanca disminuyan. “No se ha producido, en nuestro caso, una reducción de las ventas en lo más mínimo, y creo que no se va a producir”.

Valdez, el ingenio azucarero más antiguo del país, también mantiene una oferta de endulzantes alternativos al azúcar blanca procesada. Su oferta incluye, además de azúcar moreno y la panela en polvo y granulada, la estevia, sola o combinada con azúcar.

La estevia es una planta que ya procesada tiene una mayor capacidad endulzante, y en porciones mucho menores que el azúcar blanco.

No hay datos precisos sobre el número de hectáreas sembradas con la planta en el país. Un reporte de la Corporación Financiera Nacional da cuentas que solo en la zona de la Península de Santa Elena había 140 ha cultivadas hasta el 2014.

En esa zona con alta luminosidad tiene sus cultivos José Córdova, propietario de Stevia Ecuador, una empresa que comercializa las hojas provenientes de plantas sin químicos. “A mediados de este año vamos a sacar un producto con té y hojas de estevia”, menciona.

El cultivo de estevia todavía resulta marginal, debido a que requiere de una elevada inversión para su procesamiento, hasta conseguir el polvo, que es la presentación más comercial.

Una hectárea de estevia, que abarca alrededor de 8 000 plantas, produce hasta 2 000 kilos, según un estudio de la Escuela Politécnica del Litoral. El precio del kilo de la hoja de este endulzante natural puede llegar hasta los USD 8.

Las opciones de endulzantes alternativos empiezan a tener más cabida en las perchas. Martha Ortega, administradora de la tienda naturista Renacer, en el centro de Guayaquil, asegura que las presentaciones de azúcar moreno y de panela granulada tienen incluso mayor demanda que la estevia. “Los clientes todavía asocian la estevia en polvo con un producto químico alternativo al azúcar banco”. Ortega dice que las ventas de panela como alternativa al azúcar han subido. “El último año se ha vendido hasta un 30% más de la panela, que viene lista para endulzar”.

La nueva normativa sobre etiquetado de productos obliga a los derivados del procesamiento de la caña de azúcar a mostrar una leyenda sobre fondo blanco que advierta que el consumo en exceso del endulzante puede ser perjudicial para la salud.

Ayala sostiene que la venta del endulzante también guarda relación con la capacidad adquisitiva en determinadas circunstancias. “Cuando hay menos liquidez, la gente se vuelca más hacia las presentaciones más pequeñas, que se venden más”.

En contexto

Las regulaciones sobre etiquetado de los productos obligan a mostrar de forma más visible los contenidos de azúcar, grasa y sal. La industria de alimentos ha tenido que reformular sus productos.

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