5 de junio de 2014 19:05

Un huevo es como un hijo para 212 empleados de la empresa Flopec

Huevito cuidado por los empleados de Flopec
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Marcel Bonilla
Quito

Sobre los escritorios de las 11 unidades o gerencias de la Flota Petrolera Ecuatoriana (Flopec), en Esmeraldas, hay un pequeño rinconcito con ropita de niño, cuna, escarpines, abrigos, cédula de ciudadanía, carné de vacunación y partida de nacimiento.

En la cuna con colchoncito de paja descansa un huevito, que recibe atención como un bebé. Cada pareja de empleados tiene la responsabilidad de cuidarlo, llevarlo al médico, la escuela, vestirlo todos los días y mostrarle todo su afecto.


Esta práctica simbólica es parte de una campaña que se desarrolla dentro de la empresa para fomentar en los 212 empleados varios valores, como la responsabilidad, honestidad, puntualidad, entre otros.

Hay quienes que ni a la hora del almuerzo los dejan solos y cuando salen de la oficina por alguna razón, lo encargan a su pareja para que lo cuide durante su ausencia.


Juan Carlos Albán, parte del Comité de Gestión de esta empresa de Ecuador que transporta petróleo, dice que la iniciativa de rescatar los valores salió de la Gerencia General para motivar a los empleados de la institución, desde enero de este año. Hasta el momento se han hecho ocho campañas, incluida la del huevito.


A cada una de las gerencias se les ha asignado un valor, como la honestidad, respeto, responsabilidad, entre algunos, que debe ser cultivado con alguna iniciativa durante 15 días, utilizando una estrategia novedosa, divertida y que haga participar a todos.

Fue así como salió la propuesta del huevo, por parte de la Gerencia Financiera, dirigida por Jorge Sanz; en esa unidad trabajan 22 personas, quienes se plantearon trabajar en el valor de la responsabilidad.

Tras largas discusiones decidieron entregar un huevo a cada pareja de trabajadores por 15 días, tiempo que dura la campaña, la cual comenzó el lunes 2 de junio del 2014. Durante ese período deben cuidarlo como si fuera un niño.
Desde entonces, los empleados empezaron a idearse cosas como diseños de ropa, adornos en fomix y elaboración de sábanas, escarpines y variada ropa de distintos colores.


Lo hacen sin descuidar las responsabilidades del trabajo, como Karen Sales. Su bebé se llama Alambrito. Otros han adoptado nombres de los buques de carga de petróleo, con los cuales trabajan, para identificarlos. El de Sales se llama Panamá Aframax.

Los empleados como Robert Valencia y su compañera Karina Puga tomaron con estricta responsabilidad la misión. Ellos armaron una cuna para su huevito llamado Flopito, le pintaron los ojitos, diseñaron escarpines, sabanitas y hasta pequeños guantes.

La noche del martes 3 de junio de 2014 todos asistieron a una noche deportiva y posteriormente a una pequeña velada. Cada uno de los huevos estuvo con ellos todo el tiempo.

Como buenos padres, el miércoles 4 de junio los llevaron al dispensario de la institución para los chequeos médicos, después de una noche de farra.


Valencia dice que esta ha sido una buena forma de mostrar las responsabilidad como padre y como empleados de la empresa, porque eso les ha enseñado a cumplir con responsabilidad su tarea.

Todas las acciones que realizan los padres son subidas a una página de facebook, una cuenta creada por la misma institución para llevar una secuencia de las responsabilidades entregadas a cada uno de los padres.

Mire el cuidado que dan a cada huevito:

https://www.facebook.com/profile.php?id=100008354806520&fref=photo

https://www.facebook.com/huevito.planificacion?fref=nf


https://www.facebook.com/profile.php?id=100004370899294

https://www.facebook.com/huevito.recursoshumanos?fref=photo


Mientras preparaban a uno de los huevitos-bebé con su ropa en la unidad de operaciones, un ligero descuido hizo que rodara de la cuna, pasara por la mesa y fuera a dar al piso.

Los intentos por impedir que cayera fueron inútiles. El salón completo estalló en llantos y risas; uno de sus hijos había 'fallecido'.


Conocida la noticia, las unidades se convocaron para el 'funeral'. Una pequeña cajita de color negro fue colocada en el área donde cayó, en medio de risas y llantos de los empleados de la Flota Petroleara Ecuatoriana.

Finalmente dieron muestras de que el valor de la responsabilidad como padres y la unidad familiar era lo importante en momentos como esos.

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