19 de March de 2010 00:00

Eli protege un libro a punta de rezos y de machetazos

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Alejandro Ribadeneira

Agradecer al Señor por los alimentos para luego masacrar a los enemigos no es precisamente un modelo de cristianismo. Mas,  para los hermanos Albert y Allen Hughes, puede ser lo único que nos quede después de una guerra que arrase con la humanidad.

Los Hughes dirigieron  ‘El libro de los secretos’, el cual  se estrena hoy en las salas de Ecuador y que ofrece su  visión, algo escalofriante,  de lo que puede convertirse el mundo si la humanidad continúa  en sus minuciosos esfuerzos por  destruirse a sí misma.

Lo mejor de la cinta es, precisamente, la ambientación del  postapocalipsis. Las carreteras cuarteadas, las ciudades reducidas a escombros,  el vestuario, los vehículos y, sobre  todo, los  horizontes repletos de nada  ubican al espectador en un mundo asfixiante, donde escasean el agua, la comida y hasta la esperanza.

Esta idea  está reforzada por la fotografía de tonos grises y la tensionante música  que acompaña las aventuras de Eli, el protagonista. Todo este aspecto es redondo.
Lo  que  no  tiene igual grado de aceptación  es el guión, cuyas  aristas pueden fascinar a algunos  y chocar a otros. 

Eli es un viajero solitario que recorre lo queda de Estados Unidos, 30 años después de que  una  guerra  casi arrasara con la humanidad. Encarnado por el actor Denzel Washington,  el viajero  busca el oeste. Carga un libro al que  considera muy  valioso. No quiere problemas. Los que se meten con él terminan hechos puré. Donde pone el ojo, pone el machete.

Washington vuelve a demostrar que es un actor que se entrega en cada papel. Desarrolla con  naturalidad los detalles de su personaje  (el iPod, la búsqueda de agua, los pañuelitos de KFC, los rezos...) y lo vuelve creíble.

La historia muta  en una trama de vaqueros como las películas  de antes,  en las que hay chicos malos, chicos muy malos y una dama en apuros. ¡Hay hasta la  infaltable  cantina!
Los Hughes compensan esta vacilación con una estupenda puesta en escena del pueblito  y, de premio, ponen  en escena  a un villano delicioso.

Gary Oldman se luce en su papel de cruel  gobernante en un pueblo de ladrones y pistoleros. Es tan malvado    que prefiere leer la biografía del dictador fascista Benito Mussolini antes que leer ‘El Código da Vinci’.   Aunque lo mejor de este aprendiz de dictador, además de sus diálogos, es su carga simbólica de la codicia humana: el mundo está casi destruido, pero él quiere gobernarlo de todas maneras.

‘El libro de los secretos’ también acierta con el ritmo del relato (se lo disfruta sin mirar el reloj) y con la dosificación de la información, lo cual  deja pendiente al espectador de lo que está por suceder.

En cambio, generará controversia con su desenlace, carente de verosimilitud, y su trasfondo religioso, cuya   carga de acidez  no terminará por convencer ni a los ateos ni a los creyentes. Claro que, lo que cuenta para los Hughes, es recordar que la fe siempre es ciega, incluso para ir al cine.

La ficha técnica
Título:   El libro de los secretos
Dirección:  Albert Hughes y Allen Hughes
Guión:  Gary Whitta, quien firma con esta cinta su primer trabajo en Hollywood
País:  Estados Unidos
Año:   2010
Duración:118 minutos
Curiosidades:  Las escenas de lucha del  el actor Denzel Washington fueron coreografiadas por Jeff  Imada, quien supervisó las peleas en la trilogía de ‘Jason Bourne’. El actor no utilizó dobles.

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