9 de noviembre de 2016 15:39

EE.UU. pone ahora los ojos en la unidad y la transición al nuevo gobierno

Donald Trump, presidente electo de EE.UU. (izquierda), y Barack Obama, presidente en funciones de ese país, empezarán el proceso de cambio de mando. Fotos: AFP y EFE

Donald Trump, presidente electo de EE.UU. (izquierda), y Barack Obama, presidente en funciones de ese país, empezarán el proceso de cambio de mando. Fotos: AFP y EFE

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Agencia AFP
Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la derrotada candidata Hillary Clinton formularon este miércoles (9 de noviembre del 2016) urgentes llamados a la unidad nacional, en un esfuerzo por garantizar una transición tranquila a la nueva administración encabezada por el republicano Donald Trump.

Visiblemente emocionada, Clinton finalmente felicitó a Trump por su victoria en las elecciones del martes y reveló que se puso a disposición del futuro presidente para trabajar “en beneficio de nuestro país”.

Trump “será nuestro presidente. Le debemos una mente abierta y le debemos la oportunidad de liderar. Nuestra democracia constitucional determina la transición pacífica del poder, y no es que apenas respetamos eso, sino que lo protegemos”, aseveró Clinton.

La candidata derrotada también expresó su “esperanza de que él será un presidente exitoso para todos los estadounidenses”.

Poco más tarde, en la Casa Blanca, el propio Obama refirió que se había comunicado telefónicamente con el nuevo presidente y que lo invitó a una reunión en la Casa Blanca.

“Tuve la oportunidad de invitarlo a venir a la Casa Blanca mañana (jueves) para conversar sobre cómo garantizar que habrá una transición exitosa entre nuestras dos presidencias”, dijo Obama.



Nombres para un equipo
El mandatario saliente recordó que cuando él mismo llegó a la Casa Blanca, en 2008, tenía profundas diferencias con el entonces presidente George W. Bush.

“Pero el equipo del presidente Bush no podía haber sido más profesional y más gentil en garantizar que haya una transición tranquila (...). He dado instrucciones a mi equipo de seguir el ejemplo que el presidente Bush estableció hace ocho años”, dijo el mandatario.

Pasada la resaca de la espectacular victoria de Trump, las atenciones del país se centra ahora en la necesidad del nuevo presidente de formar su equipo de gobierno para comenzar a trabajar a partir del 20 de enero, cuando será la transmisión de mando.

El ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gringrich es uno de los nombres que se manejan para asumir el departamento de Estado, así como el legislador Bob Corker, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

El senador Jeff Sessions, integrante de la comisión de las Fuerzas Armadas en esa cámara, es un nombre mencionado como posible secretario de Defensa.

Algunos pesos pesados de la política estadounidense que durante la campaña apoyaron incondicionalmente a Trump -como el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, y el alcalde de Nueva Jersey, Chris Christie- también deberán aportar su cuota de poder.

En el área económica, analistas mencionan al banquero Carl Icahn como un nombre a tener en cuenta, así como Steve Mnuchin, ex alto funcionario de Goldman Sachs.

Trump, un empresario sin ninguna experiencia política, rompió el martes todos los pronósticos y sorprendió al mundo al convertirse en el 45º presidente de Estados Unidos.

Impulsivo, a veces incluso soez, el futuro mandatario de 70 años moderó su retórica agresiva al conocerse los resultados que pusieron fin a una polarizada campaña electoral contra Clinton, plagada de insultos y ataques personales.

“Seré el presidente de todos los estadounidenses”, anunció exultante esta estrella de la telerrealidad en su discurso triunfal, rodeado de su esposa, Melania Trump y sus hijos, en Nueva York.

“Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país ya no serán olvidados”, agregó luego en su primer tuit como presidente electo, en referencia a su principal apoyo: el voto rural y obrero blanco.

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Control total
Además de la conquista de la Casa Blanca, los republicanos tienen otros motivos para festejar.

El partido mantuvo el control de las dos cámaras del Congreso, un detalle que garantiza a Trump una administración sin mayores tropiezos ni la necesidad de negociar constantemente con el partido demócrata.

Además, Trump tendrá en sus manos la nominación del juez faltante en la Corte Suprema, una decisión que garantizará una mayoría de corte conservador en la máxima instancia judicial del país.

Después de la repentina muerte del juez ultraconservador Antonin Scalia en febrero, la Suprema Corte tiene un número par de jueces.

Obama llegó a nominar al juez moderado Merrick Garland para ese puesto, pero los republicanos exitosamente bloquearon el nombramiento.

Con la Casa Blanca y el Legislativo en sus manos, los republicanos tendrán el poder para deshacer las reformas de Obama, en particular su controvertido programa de asistencia sanitaria conocido como “Obamacare”.

En América Latina, el gran afectado podría ser México, país ante el cual anunció cambios en las políticas comerciales con la creación de aranceles a las importaciones, al igual que con China.

Una incógnita más es si mantendrá la normalización de relaciones con Cuba, que lanzó Obama.

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