31 de octubre de 2016 13:49

EE.UU. es el escenario de una campaña electoral plagada de sobresaltos

Donald Trump y Hillary Clinton se enfrentan en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

Donald Trump y Hillary Clinton se enfrentan en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

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Dennis Rodríguez
Editor (I)

La campaña por la Presidencia de EE.UU., con Hillary Clinton y Donald Trump como protagonistas, ha terminado por parecerse a una carrera de obstáculos, con tres debates ásperos y escándalos de por medio. Y probablemente no terminará el martes 8 de noviembre, el día en el cual se elegirá al sucesor de Barack Obama, el primer mandatario afroamericano de ese país.

Por su lado, la ex Primera Dama y exsenadora, de 69 años, está de nuevo bajo los reflectores de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Esta le asestó un severo golpe al reabrir sus investigaciones sobre el uso de un servidor privado de correos electrónicos cuando era Secretaria de Estado, entre el 2009 y el 2013, para clara satisfacción de su oponente, Donald Trump. La reactivación del ‘affaire’ de los emails de Clinton incluso tuvo efectos en Wall Street, que cerró con números en rojo.

En la otra orilla, el aspirante republicano, de 70 años, tampoco ha escapado de la polémica, en especial por sus declaraciones xenófobas y por los supuestos abusos sexuales que han denunciado más de una decena de mujeres. En especial, ha causado una enorme ola de críticas la difusión por parte del diario The Washington Post de un video del 2005, en el cual el magnate republicano hace comentarios obscenos sobre las mujeres.

Clinton y Trump llegan a las votaciones de la semana próxima con escándalos, muchas dudas a cuestas y prácticamente empatados en los sondeos sobre intención de voto.


​La política que aprendió a navegar en aguas turbulentas

La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton deja un evento de recaudación  en Nueva York. Foto: AFP

Abogada, exaspirante a astronauta, ex Primera Dama, ex Secretaria de Estado, exsenadora por Nueva York y ganadora de un Grammy en 1997 al mejor álbum hablado, por la versión en audio de su libro ‘It Takes a Village: And Other Lessons Children Teach Us’ (‘Se necesita de un pueblo: y otras lecciones que nos enseñan los niños’). Además, protagonista del ‘emailgate’, el escándalo que ha opacado su imagen.

Esas son algunas de las credenciales que exhibe Hillary Rodham Clinton (Chicago, 26 de octubre de 1947), la candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos.

La abogada graduada en Yale ha estado presente en el escenario político de EE.UU. en los últimos nueve lustros. Desde los años 70, cuando se casó con Bill Clinton, lo ayudó con fortaleza para que ganara la Gobernación de Arkansas, en 1979. Luego lo respaldó para que se convirtiera en inquilino de la Casa Blanca en un doble mandato, que empezó en 1993. Y lo perdonó por sus infidelidades, que la afectaron profundamente, como reconoció años después en ‘Historia viva’, su autobiografía.

Antes de eso, según ha reseñado la cadena británica BBC, participó en el equipo jurídico que investigó la intrincada trama de espionaje en el caso Watergate, que obligó a que el entonces presidente estadounidense Richard Nixon dimitiera en 1974.

Precisamente, Carl Berstein, el afamado periodista del diario The Washington Post que sacó a la luz con Bob Woodward los ‘trapos sucios’ de Watergate, ha escrito la que pudiera ser la biografía definitiva de la política que aspira a convertirse, el 8 de noviembre, en la primera mujer que ocupa el cargo más alto de EE.UU. “Ella ha estado en el foco público desde hace más de 40 años. Es una figura familiar. Ha estado en esta burbuja, que también la configura, la burbuja política, la burbuja de Washington y la burbuja de los medios desde hace 40 años (...). Creo que ella es la mujer más fascinante de nuestra era (...)”, ha reseñado a CNN.

Además, como ha resaltado la periodista Connie Bruck, en la revista The New Yorker, ella ha debido aprender a navegar en aguas turbulentas, como socia y esposa de Bill Clinton, un político marcado por los escándalos. Como aquel que colocó todos los reflectores sobre él y la pasante Mónica Lewinsky, en el inicio del segundo mandato del Presidente demócrata.

“Y a lo largo de su carrera ha demostrado una notable capacidad de recuperación y la disposición para volver a colocar a sí misma tantas veces como sea necesario para hacer el trabajo, a su manera”, resume Bruck.

Precisamente, ‘Her way’ (‘A su manera’) es el libro que Jeff Gerth y Don Van Natta publicaron en 2007 y que quizá permite descubrir la ambición -sana o no- por el poder de los Clinton. Estos, según los autores, tienen lo que llaman “un pacto de 20 años”, que firmaron en la Escuela de Leyes de Yale, donde se conocieron. Un pacto que se resume así: ambos aspiraban a ser elegidos presidentes, incluso si ese sueño les tomase décadas.

Veintitrés años después de que su marido desembarcara primero en la Casa Blanca, la exsenadora parece tener a la mano la posibilidad de cumplir la segunda parte del ‘pacto de Yale’. Aunque para ello deberá sortear aún una serie de obstáculos. A saber: el ‘emailgate’ y los ataques y avance de su rival, Donald Trump. También en estos pocos días que faltan para las votaciones, precisa convencer a los electores de que, en efecto, es la mejor opción y que deben seguir el consejo del presidente saliente, Barack Obama: “Ustedes tienen una oportunidad de elegir a una mujer, quien ha destinado su vida entera a sacar adelante a este país”.


El magnate quiere llegar a la Casa Blanca con su imagen de ganador

El candidato presidencial republicano Donald Trump durante un acto de campaña el 14 de octubre de 2016 Greensboro, Carolina del Norte. Foto: AFP

Uno de los lemas de su campaña, “I’m going to do this every four years until I die” (“Haré esto cada cuatro años hasta que muera”), dice mucho sobre él. Entre otras cosas, que parece dispuesto a desbaratar todos los obstáculos a su paso y conseguir lo que sea, incluso si se trata de la Presidencia de EE.UU.
Donald John Trump
(Queens, Nueva York, 14 de junio de 1946) ha puesto de cabeza a todo el espectro político de EE.UU. en su propósito de llegar a la Casa Blanca.

Él, de alguna manera, encarna al mismo tiempo el sueño y la pesadilla americanos. Por sus auges y bancarrotas, su exitoso ‘reality show’ ‘The Apprentice’ (‘El Aprendiz’) que volvió clásica su frase “¡Estás despedido! y que le valió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, la meca del cine, y dos premios Emmy. También por sus tres divorcios y millonarias indemnizaciones a cuestas, sus cinco hijos, y cinco libros -entre los que destacan ‘El Arte de la Negociación’ y ‘Piensa como un campeón’-, muy solicitados entre quienes buscan recetas para hacerse ricos.

Al fin y al cabo, dispone de una fortuna de unos USD 3 700 millones, según la revista Forbes. Por ello, no ha experimentado la necesidad real de recolectar fondos para su campaña electoral salpicada por los escándalos, las declaraciones subidas de tono, los ataques a la prensa, las denuncias no probadas sobre un presunto fraude electoral y la amenaza de no reconocer los resultados de los comicios del 8 de noviembre si él no gana.

Igualmente, aclaran algunos aspectos sobre él estas frases: “Cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerles cualquier cosa”. Se las escucha en un video del 2005, que evidencia su machismo, que le ha pasado factura y le ha quitado respaldos, incluso de los pesos pesados del propio Partido Republicano, en la carrera por el Despacho Oval.

O estas otras, que publicó en el diario The New York Times, en 1995: “Lo que mi ego quiere, mi ego lo consigue”.

Con el aire de ganador constante que exhibe, el descendiente de inmigrantes alemanes y escoceses, que a los 13 años fue enviado por su padre a una Academia militar de Nueva York por su mala conducta, se ha permitido lanzar propuestas hasta hace poco impensables. Y ha asegurado que “no es un político; los políticos hablan y no actúan; yo soy lo contrario”.

Y como si estuviera en un ‘reality show’, en el cual solo él puede ser el vencedor y el más listo, ha dicho que impondrá más aranceles a China. Además, que construirá el muro en la frontera con México -que pagará “México, que está haciendo una fortuna con el comercio con nosotros” y que los mexicanos “son violadores”-. Asimismo, que suspenderá por completo el programa de acogida de los refugiados sirios que son víctimas de la guerra civil.

Pero como no se trata de un ‘reality’ sino de la elección del líder del Estado más poderoso del planeta, sus comentarios xenófobos y desatinados le han valido una oleada de críticas de una serie de personalidades de dentro y fuera de EE.UU. Los salientes presidente y vicepresidente, Barack Obama y Joe Biden, resumen bien en su orden el sentimiento anti Trump. “Creo que el candidato republicano no es apto para ser presidente de los Estados Unidos”, ha asegurado el primero.“Lo que dice es indignante. Lo que ha hecho es indignante “, ha señalado el segundo.

Y el afamado actor Robert de Niro ha reaccionado con frases más fuertes: “Él es descaradamente un estúpido”.

En el océano de críticas de calibre que ha recibido, el magnate se ha abierto paso y ahora, a ocho días de las elecciones, aparece con posibilidades de salirse con la suya.

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