22 de julio de 2015 15:42

En EE.UU. ya preparan la ofensiva económica sobre Cuba

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Diario La Nación de Argentina
Silvia Pisani. Corresponsal en Washington
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Sostener el 'modelo socialista' no es barato. El gobierno de Cuba a asegura que, para eso, necesita no menos de USD 2 500 millones anuales en inversiones del exterior para sobrevivir y crecer.

Parte de esa gruesa corriente de dinero ya asoma procedente de Europa, China, Canadá y Brasil. La expectativa es que Estados Unidos se pueda sumar, sin perder tiempo, a la carrera por las inversiones, ahora que La Habana y Washington dieron el histórico paso de relanzar su relación diplomática, luego de haber sido adversarios por décadas.

"El desafío que ambos tienen es encontrar la manera de hacer negocios más allá de las limitaciones que impone embargo económico, comercial y financiero" que aún pesa sobre la isla, dijo a La Nación Peter Schechter, jefe del programa para América latina del Atlantic Council.

"Habrá que encontrar la forma de sortearlo", se resignan, por lo bajo, empresarios norteamericanos deseosos de no perder más tiempo. Algo similar parecen insinuar las señales que llegan desde La Habana.

Ocurre que la llave para levantar esa reliquia de la Guerra Fría no la tiene la Casa Blanca, sino el Capitolio, donde el dominio del Partido Republicano hace difícil imaginar un voto decisivo para el acercamiento a la isla. No parece la oposición dispuesta a regalarle ese punto a Barack Obama. "Por tiempo indefinido asistiremos a esta curiosa dualidad por la que Estados Unidos mantiene un boicot económico y comercial contra una nación con la que ha normalizado relaciones", sostuvo el diplomático mexicano Enrique Berruga Filloy, experto en política internacional.

Las cosas no parecen claras. No sólo los republicanos resisten modificar el embargo que pesa sobre la isla desde febrero de 1962, y endurecido treinta años después con las leyes Torricelli y Helms-Burton. También buena parte de la población quiere ir más despacio con eso, según recientes sondeos.

Por caso, el que acaba de realizar la consultora GfK para la agencia AP revela un masivo respaldo a la normalización de relaciones diplomáticas, apoyo que se atenúa cuando se llega a las sanciones. Sólo el 48% de los consultados se inclinó por reducirlas o eliminarlas, mientras que un porcentaje similar optó por mantenerlas o, incluso, aumentarlas.

Aun en ese complejo escenario, el consenso es que, en la medida en que observe mejoras en la situación en la isla, Obama intentará hacer uso de sus facultades ejecutivas para erosionar, en lo que pueda, el alcance de esa barrera. Hasta el gobierno castrista le sugiere igual camino. "Pedimos al presidente que haga uso" de esos poderes para recortar el alcance del bloqueo, acaba de decir en esta ciudad el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

"Pero sólo la eliminación total de lo que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo" dará sentido al hecho histórico de la normalización de relaciones, dejó en claro el diplomático al enumerar un listado más amplio de exigencias.

Quienes siguen la compleja relación entre los dos gobiernos aseguran que hay espacio para recortar por la vía ejecutiva alguna de las sanciones que incluye el entramado de legislación en la que se basa el bloqueo. Si bien no totalmente, eso podría despojarlo de parte del poder coercitivo con el que fue concebido.

Un ejemplo claro es lo que acaba de ocurrir con la poderosa naviera Carnival, que obtuvo a comienzos de este mes la licencia para explotar un crucero semanal entre Estados Unidos y Cuba. "No será oficialmente turismo, que está prohibido para los norteamericanos, sino intercambio cultural", es la insólita explicación, que, sin embargo, fue suficiente para sortear las limitaciones.

Desde finales de enero, el Congreso tiene una propuesta de ley bipartidista para acabar con una de las restricciones más denostadas del embargo. La "ley de libertad para viajar a Cuba 2015" cuenta ya con el respaldo de 45 senadores, siete de ellos republicanos. Pero otros resisten su avance en el largo proceso legislativo.

Alimentación, turismo y telecomunicaciones figuran a la cabeza de los sectores que podrían beneficiarse con la apertura que ya ensaya Cuba y a la que Estados Unidos trata de sumarse. Legisladores de ambos partidos y empresarios, más allá de las trabas aún vigentes, apuntan a ese objetivo.

En el elenco republicano, uno de los principales promotores del acercamiento es el presidente de la poderosa Cámara de Comercio, Thomas Donohue. Halcón y duro crítico de la política económica de Obama, se entrevistó ya varias veces con Castro y alentó el viaje de empresarios a la isla. "Queremos que los empresarios de Nueva York estén a la cabeza de esta nueva oportunidad", dijo, en tanto, el gobernador Andrew Cuomo, al liderar, semanas atrás, la primera misión a la isla de directivos de grandes empresas norteamericanas. Gigantes como MasterCard, JetBlue y Pfizer fueron parte de la comitiva. Nadie quiere quedarse atrás.

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