12 de July de 2009 00:00

EE.UU. no apoyará la reelección de José Miguel Insulza a la OEA: H. Clinton

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El Mercurio, Chile, GDA

Sus activas gestiones para reincorporar a Cuba a la Organización de Estados Americanos podrían complicar el futuro internacional de José Miguel Insulza. La propia secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, le hizo saber a la Presidenta Michelle Bachelet su decisión de no apoyar su reelección en la OEA. Así lo confirmaron a "El Mercurio" fuentes en Washington y del Gobierno chileno el viernes por la noche.

La molestia de Hillary Clinton se detonó en la Asamblea General de la organización, realizada a principios de junio en San Pedro de Sula, Honduras. Según fuentes ligadas al Partido Demócrata en Estados Unidos, Clinton vio con preocupación las gestiones personales de Insulza para conseguir que Cuba fuera reincorporada sin condiciones. Estados Unidos, por el contrario, intentó vincular el levantamiento de las sanciones con exigencias democráticas.

Por eso, el 2 de junio, antes de retirarse para acompañar a Barack Obama a una gira por Medio Oriente, declaró el fracaso de las negociaciones. Antes de partir, según fuentes de Washington, la secretaria de Estado advirtió a los representantes chilenos, encabezados por Mariano Fernández, que "Estados Unidos no ve con buenos ojos una reelección de Insulza".

Finalmente, y ya sin la presencia de Hillary, el 3 de junio la OEA definió dejar sin efecto la resolución contra Cuba adoptada el 31 de enero de 1962. El triunfo de Estados Unidos estuvo en el punto 2 del documento, que exigió que el reingreso sea el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud de Cuba y "de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA". En otras palabras, Cuba debería aceptar la Carta Democrática de 2001 que exige promover la democracia y los derechos humanos.

Si bien la nueva resolución fue aplaudida por varios países, en EE.UU. se generó una ola de críticas que no dejó indiferente al gobierno de Obama. De hecho, uno de los senadores latinos más influyentes del partido del Presidente, el demócrata Robert Menéndez, declaró que "esta débil resolución socava los fundamentos de la OEA, porque ofrece palabras vacías de los principios sobre los cuales se basan sus estatutos democráticos".

El senador estadounidense afirmó que aquel era un día triste para los activistas de derechos humanos, los prisioneros políticos y los periodistas independientes. Agregó, además, que "es también un día triste para Estados Unidos, porque es evidente que su liderazgo en el hemisferio ha llegado a su más bajo nivel".

El segundo anuncio de Hillary

Tras su regreso a Washington, el secretario general ha intentado reunirse con algunos senadores estadounidenses, como el propio Menéndez y Richard Lugar. Además, preparó un artículo donde explica la actuación de la OEA, que repartió en varios medios estadounidenses, para ser publicado antes de la llegada de Bachelet a Washington a fines de junio.

Fuentes vinculadas al secretario adjunto para Asuntos Hemiféricos, Thomas Shannon, afirman que Clinton otra vez se comunicó con el Gobierno chileno, justo antes del viaje de la Presidenta, para reiterar que no apoyará la reelección de Insulza.

La crisis de Honduras fue otro detonante de críticas al chileno. Jaime Daremblum, director del Centro de Estudios Latinoamericanos del Hudson Institute en Washington, fue uno de los más duros: "Bajo la errática conducción del secretario general, José Miguel Insulza, y el evidente influjo de mayorías automáticas con una agenda ideologizada y sin ninguna relación con los principios básicos del Sistema Interamericano, la OEA cometió un autogol desde media cancha que la ha dejado maltrecha. Todavía no es posible encontrar explicación alguna al viaje del secretario de la OEA a Honduras, pues de antemano redujo su visita casi al impropio papel de mero notificador de resoluciones".

Clinton, al nombrar al Presidente de Costa Rica y Premio Nobel, Óscar Arias, como el único negociador de la crisis hondureña, le asestó el golpe mayor a Insulza al relegarlo a un segundo plano en la resolución de la crisis.

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