30 de agosto de 2015 00:08

Ipiales, el nuevo supermercado del ecuatoriano

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Mónica Orozco
Coordinadora (I)

La lista de compras del ecuatoriano Wladimir Briones en Ipiales incluyó un perro. La semana pasada regresó a Quito con un televisor, alimentos, artículos de aseo y con Pucho, un cachorro de un año de edad que, gracias a la depreciación del peso colombiano, encontró un hogar en Ecuador.

Por el bulldog pagó USD 160. “Uno igual en Ecuador cuesta USD 600”, relata Briones. Domingo 23 de agosto. A Briones le resulta difícil abrirse paso entre los cientos de clientes ecuatorianos que, a las 11:00, abarrotan el lugar.

Otros compradores como el quiteño Luis Villavicencio llegaron a Ipiales en una furgoneta escolar junto a 15 familiares entre hijos, nietos y hermanos.

“Llegamos a pasear y para ver cómo están los precios, hemos oído que están convenientes”, dice mientras busca estacionamiento, una tarea titánica en Ipiales en estos días.

Aunque la afluencia de ecuatorianos aumentó desde enero de este año, en agosto se disparó luego de que el peso se depreciara en valores históricos. Actualmente, la divisa colombiana se cotiza en 3 081,4 por dólar, según AFP. En agosto del 2014,el peso se ubicaba en 1 932,4 por dólar.

Es la cuarta vez que Briones visita Ipiales en lo que va de este año. Su presupuesto para ese día eran USD 2 000.

La Cámara de Comercio de Ipiales (CCI) calcula que solo en el feriado del 7 al 10 de agosto cruzaron 16 000 vehículos diarios en promedio. En una jornada ordinaria arriban unos 7 000 autos por día.

En número de personas, la Cámara proyecta que durante ese feriado 50 000 ecuatorianos se quedaron en Ipiales y una buena parte de ellos también avanzó hasta Pasto. El principal motivo de visita a la zona es la compra de productos, dice el presidente de la CCI, Harold Delgado.

El ejecutivo comenta que este movimiento comercial ha generado más utilidades para los negocios, fuentes de empleo y mayores ingresos tributarios en Ipiales.

Antes -explica- los ecuatorianos llegaban para adquirir principalmente ropa, televisores, celulares y computadores.
Pero este año, tras la fuerte depreciación del peso se sumaron, en ese orden, útiles escolares, calzado y ropa colegial, y productos de canasta familiar (pañales, artículos de aseo, salsas, enlatados y papa fresca).

En sus viajes a la ciudad colombiana, Briones incluso ha comprado una máquina para hacer ejercicios y dos potros que destinará a una escuela para niños con discapacidad que tiene en Pichincha.

Aunque los precios significan un ahorro para el consumidor, es consciente de que la economía ecuatoriana se afecta. Sabe que en el país están cerrando negocios, pero dice que no puede destinar el salario de varios meses para comprar un televisor que en Colombia le sale a mitad de precio o menos.

Según datos de la Cámara, el feriado pasado dejó a Ipiales unos 1 300 millones de pesos diarios (USD 421 886), casi el doble de lo que se genera en una jornada ordinaria.  El 40% de las compras en Ipiales es de ecuatorianos, pero ese monto sube al 50% cuando es feriado en Ecuador, dijo el titular de la CCI.

Al quiteño Miguel Rodríguez le tomó tres horas cruzar el puente de Rumichaca en Tulcán y llegar al centro de Ipiales el fin de semana pasado, un recorrido que en un día ordinario, en auto, dura 15 minutos.

Rodríguez llegó un sábado y no pudo hacer compras porque “la fila para pagar salía del local y daba la vuelta la cuadra. Hoy (domingo 23 de agosto) espero poder comprar un televisor”. Este gran movimiento cogió desprevenidos a los propios ipialeños.

El quiteño Gonzalo Guerrero aprovechó el fin de semana pasado para comprar la lista de útiles de sus nietos, pero no encontró habitaciones disponibles en ningún hotel de Ipiales, por lo que tuvo que dormir en su auto.

“El dólar está a más de 3 000 pesos, pero no cualquier local recibe tarjeta de crédito, que trabaja con el cambio oficial. En efectivo pagan a 2 400 o 2 600 pesos”, se quejó.

Fausto Bravo, administrador de la Librería Ipiales, dijo que el flujo de clientes ecuatorianos les tomó desprevenidos. “La mercadería está casi agotada y esperamos esta semana que viene hacer la reposición”.

Por lo general, un 30% de clientes de esta papelería es de ecuatorianos, pero este mes fue el 80%. Esperan mantener ese flujo hasta el 15 de septiembre próximo que termina la temporada de vacaciones para la Sierra y Amazonía ecuatoriana.

“Un dólar más fuerte ha impactado para que los ecuatorianos vengan para acá porque los precios de los útiles están bajos, entre 30 y 35%”, dice Bravo brevemente, pues debe volver a la caja, donde una fila de clientes espera impaciente.

Aunque no toda la lista de útiles está disponible, la ecuatoriana Mary Orbe, encontró a “buen precio” cuadernos, juegos geométricos, pinturas, borradores y sacapuntas. “Los diseños de los cuadernos son más bonitos”, comenta su hija pequeña, que la acompaña.

Orbe dice que gastó USD 61 en dos listas de útiles. “El año pasado destiné en estos útiles USD 80 en cada lista”. El gran movimiento ha obligado a los locales comerciales de esta ciudad fronteriza a laborar en horarios extendidos, incluso los domingos.

A las 19:00 algunas perchas del principal local comercial en Ipiales lucen casi vacías. Quedan pocas botellas de licor y ya no hay frascos de café. En la mesa de aparatos electrónicos del establecimiento, que suele exhibir hasta 20 modelos de celular, apenas quedan cuatro. “Mañana ya llega nueva mercadería”, dice un vendedor.

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