27 de marzo de 2018 10:00

Ecuatoriano disidente de las FARC, sospechoso del atentado

Los damnificados recogieron ayer las pocas pertenencias que les quedaron tras el ataque terrorista del sábado. 100 personas están en un albergue. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Redacción EC
Desde San Lorenzo (I)

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El miedo en San Lorenzo persiste. Más de 300 militares y policías de unidades élite llegaron ayer para reforzar la seguridad en el cantón esmeraldeño. En la mañana se reunieron en la Base Naval y luego se desplegaron en todo el cantón.

120 soldados de Fuerzas Especiales se movilizaron a la frontera con Colombia. Armados y con chalecos antibalas levantaron controles en las carreteras que llevan a ese país.

Los agentes tienen la orden de localizar y capturar al ecuatoriano Walter Patricio Arisala Vernaza, presunto jefe de un grupo de disidentes de las FARC. A esta organización delictiva se le atribuye el ataque al comando de la Policía de San Lorenzo, el sábado, a las 01:40.

Así lo confirmó el comandante general de la Policía, Ramiro Mantilla a EL COMERCIO. Según información de Inteligencia, el sospechoso tendría nexos con al menos cuatro carteles del narcotráfico; entre estos el denominado Clan del Golfo, que opera en Colombia; y el de Sinaloa, en México.

Arisala es conocido bajo el seudónimo de ‘Guacho’ y fue parte de la columna móvil Daniel Aldana de las FARC, durante los últimos 10 años. Militares que custodian la frontera revelan que, al parecer, él maneja la logística del traslado de droga entre Ecuador y Colombia. Sus operaciones delictivas datan desde hace dos años.

Sin embargo, el nombre del ecuatoriano cobró protagonismo en el 2017, luego de que no se acogiera al proceso de paz entre las FARC y el Gobierno, y reclutara a más de 60 hombres; la mayoría disidentes. Precisamente, sus primeros pasos delictivos habrían sido en el grupo subversivo; allí se especializó en el manejo de explosivos.

Pero, ¿por qué detonó un coche bomba en el cuartel de la Policía? Inteligencia asegura que se trata de una represalia.
Entre noviembre del 2017 y este mes, los agentes han capturado a seis de sus aliados; a tres se los trasladó a la cárcel de Latacunga; dos fueron entregados a Colombia y uno más sigue detenido, pero ayer la Policía no confirmó dónde. Entre los apresados está el supuesto jefe de sicarios de la red.


En Colombia también buscan a ‘Guacho’. El presidente Juan Manuel Santos ordenó que se lo incluya en la lista de los Más Buscados. Ofreció una recompensa de 150 millones de pesos (unos USD 54 000).

En Ecuador, la Policía lo rastrea desde enero del 2017. Los agentes advierten que se mueve por Limones, Eloy Alfaro y Mataje, tres zonas fronterizas de Esmeraldas. EL COMERCIO llegó ayer a Mataje, a 20 minutos de San Lorenzo.
En ese poblado habitan unas 300 personas. A lo largo de las calles, de tierra y adoquines, se ve solo una tienda, un bar y una discoteca. En las casas se escucha música ranchera y la gente toma cerveza en los patios.

Los habitantes dicen no conocer a Arisala. Tampoco hablan del narcotráfico; solo relatan que hace 11 días, 20 patrulleros de la Policía llegaron a las 02:00 y detuvieron a un joven que tenía armas. Los agentes señalan que era parte de la organización de ‘Guacho’.

Desde esa captura, los rumores de una bomba llegaron a Mataje y San Lorenzo. “Querían que lo dejaran libre”, advirtió un hombre que ayer estuvo en la orilla del río Mataje.

Él junto con otros tres pobladores contaron que los sospechosos habían pedido a la Policía que liberen al chico. “Por eso les metieron el bombazo”, dicen antes de cruzar a Colombia.

En octubre pasado, RCN Noticias de Colombia pudo entrevistar a Arisala y este admitió haber integrado las FARC. “Tuve un rango de comandante de guerrilla. No somos disidentes, somos guerrilleros activos”, comentó el subversivo. Y aclaró que no se dedica al narcotráfico. Su “lucha” es “proletaria”, dijo al medio.

Ayer, el fiscal Carlos Baca anunció que ya están recibiendo apoyo de EE.UU. y de las agencias que combaten el tráfico de drogas.

Apoyo a los afectados

Tras el atentado terrorista, la custodia policial en San Lorenzo se duplicó. Los agentes investigan cómo ingresó el coche bomba a la ciudad. Ayer, el ministro de Defensa, Patricio Zambrano, junto al ministro del Interior, César Navas y el fiscal general Baca detallaron que investigarán este hecho. El Ministerio de Salud y la Secretaría de Riesgos se comprometieron a apoyar a las familias.

100 personas, entre niños, jóvenes, adultos y ancianos, permanecen en la iglesia de San Lorenzo desde la tarde y noche del sábado. Ese lugar fue adaptado con dormitorios, literas y camas individuales. Otras 50 están en casas de acogida.

Hasta ayer, las autoridades identificaron 37 casas destruidas y otras 204 afectadas en diferentes grados. El Gobierno informó que se planifica un plan de desarrollo de viviendas para los damnificados.

“Visitamos familia por familia para pedirles que vengan al albergue, unas quisieron, otras no”, comentó el subsecretario de la Secretaría de Riesgos, Ricardo Peñaherrera.

En la mañana, la Policía impidió que los afectados se acercaran a sus casas. Los agentes cercaron la zona y Criminalística recogió posibles indicios.

Vecinos de la zona donde ocurrió la explosión están atemorizados. Ellos también han escuchado el nombre de ‘Guacho’ y de la posible explosión de una bomba, pero no creyeron que se haría realidad.

“En Ecuador nunca se ha oído eso de coches bomba. Ese día nadie vio la camioneta celeste”, relató un habitante. Él pidió que haya más control a los autos que ingresan a la ciudad. Eso ya se ejecuta a raíz del ataque del sábado.

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