20 de diciembre del 2014 00:00

El ecuatoriano baja el consumo de licor, pero lo que más bebe es cerveza

Consumo cerveza

Los municipales vigilan el cumplimiento de la ordenanza que prohíbe consumir bebidas alcohólicas en los sitios públicos de Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

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ecuador@elcomercio.com

Los ecuatorianos disminuyen el consumo de licor. En los últimos dos años pasó del segundo al noveno puesto en América Latina, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cada ecuatoriano bebe 7,2 litros de licor al año, según el informe de la OMS de este año. En el 2011 fue 9,4 litros.

En Ecuador, el consumo está asociado, entre otras cosas, a las reuniones sociales o fiestas tradicionales. En diciembre, por ejemplo, se compra más licor para las festividades de Navidad y Fin de Año.

El último estudio que realizó el año pasado el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) reveló que
912 576 ecuatorianos ingieren bebidas alcohólicas. El lugar preferido para el consumo es en las fiestas familiares o de amigos, en la casa, restaurantes, bares, discotecas o karaokes y en eventos deportivos.

La Cuarta Encuesta Nacional sobre uso de drogas en estudiantes reveló que la edad de inicio de consumo de alcohol es 12 años.

La cerveza es la bebida alcohólica que más se consume entre los ecuatorianos. Según el INEC, el promedio de gasto en licor es USD 14 mensuales.

En Guayas, que encabeza la lista, es donde más se gasta en compra de alcohol. Le siguen Pichincha, Manabí y Los Ríos (ver gráfico).

Para algunos guayaquileños, estas bebidas están asociadas al clima cálido de la ciudad. “Decir cerveza es sinónimo de Guayaquil”, comenta Luis A., empleado público de 44 años, quien se ‘refresca’ con una ‘biela’ helada a la salida de su trabajo o para festejar cuando juega su equipo de fútbol.

Según el sociólogo Carlos Tutivén beber alcohol es un rito social. “Es una bebida de relación, que ayuda a inhibir las tensiones y el estrés”.

Pero, además del clima, hay quienes reconocen que “cualquier pretexto es bueno” para compartir unas copas. El fútbol, los cumpleaños o reunirse entre ‘panas’ es la excusa válida, dice Alberto, ejecutivo que frecuenta el bar La Bolsa.

Mientras observa partidos internacionales de balompié puede elegir entre 25 tipos de cocteles, seis clases de cervezas nacionales e importadas, whisky, ron, vodka, tequila…

En Manabí, el licor está presente en casi todas las celebraciones. Las fiestas más sonadas son de los santos Pedro y Pablo.

Las autoridades, en su afán de tratar de disminuir el consumo optaron por prohibir el aprovisionamiento de alcohol. Por ejemplo, en las procesiones de San Pedro y San Pablo no se puede llevar licor. En Manta, en las fiestas del comercio se prohíbe desde hace dos años la venta de canelazos.

En Jaramijó, en el norte de Manta, hay licor todas las semanas. En este poblado hay 150 sitios donde se vende alcohol.

En esta aldea, el 90% de los 20 000 habitantes está relacionado con la pesca artesanal. Según el consultor Carlos Delgado, el pescador cuando llega a tierra se dedica a beber.

En Los Ríos se iniciaron campañas de prevención dirigidas a los adolescentes. La Dirección Nacional de la Policía Especializada para Niños, Niñas, y Adolescentes ha llegado a los centros educativos de Babahoyo, Quevedo, Buena Fe, Ventanas y Vinces. 1 500 jóvenes han recibido las capacitaciones.

Una de las mayores preocupaciones es la organización de fiestas en domicilios particulares, lo que está asociado al consumo de licor.

En Esmeraldas, los municipios de Eloy Alfaro, San Lorenzo y Quinindé cuentan, desde este año, con una ordenanza que prohíbe el consumo de alcohol en parques, veredas y otros sitios públicos. No pasa lo mismo en la capital provincial, donde se bebe en sitios públicos. Allí se trabaja en una ordenanza para prohibir el consumo en espacios no permitidos, según el alcalde Lenin Lara.

El consumo en la Sierra

El gasto en estas bebidas en Pichincha se concentra en el Distrito Metropolitano. En la ciudad, los encuentros de amigos y compañeros de trabajo son las situaciones preferidas. Estas reuniones se dan desde los días miércoles. Otros puntos de encuentro son las tiendas, gasolineras o licorerías.

La quiteña Thalía Román, de 27 años, se reúne con su grupo de amigos los miércoles o viernes. “Por lo general vamos a un bar y luego a un departamento de alguno de nosotros”.

Para el antropólogo social, Xavier Andrade, la interacción social del ecuatoriano está mediada por el alcohol. “No es un problema de adicción necesariamente, sino de la inclusión sistemática de la bebida como parte de formas de hospitalidad, atención y socialización”.

La capital azuaya también está entre las ciudades de mayor consumo de alcohol. Para el director del ECU-911 Austro, acá los jóvenes toman por costumbre y como una forma errónea de sentirse en libertad y alegres.

En el 2013, la Central de Emergencias atendió 911 831 emergencias. El 90% tuvo relación con el alcohol lo que desencadenó en muertes violentas, riñas callejeras y accidentes de tránsito.

Estos problemas llevaron a que el Concejo Cantonal aprobara hace dos meses una ordenanza que fija una multa de USD 170 a la persona que venda, regale o ingiera alcohol en espacios públicos.

En Imbabura, la cerveza, el vino y aguardientes, en ese orden, son las de mayor consumo en Ibarra, en estudiantes de 12 a 17 años, según la IV Encuesta de Uso de Drogas, del 2012.

En la Sierra centro, la cerveza, el vino, aguardiente, whisky y los licores saborizados prevalecen en el gasto mensual de los habitantes de esta región andina.

En contexto

Las bebidas alcohólicas que poseen un mayor grado alcohólico tienen un mayor nivel de consumo en consumidores mayores a 26 años; es decir, el whisky y el vodka, según la encuesta del Consep. Ese grupo también destina más dinero en la compra de licores.

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