29 de January de 2014 00:02

Zapotillo revive con el florecimiento de los guayacanes

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El florecimiento durará hasta el 1 de febrero y es un atractivo turístico.

Cazaderos, Bolaspamba y Mangahurco son parroquias fronterizas del cantón lojano de Zapotillo, que habitualmente están desoladas. Sus habitantes prefieren emigrar por la falta de trabajo.

Pero el florecimiento de las 40 000 hectáreas de guayacanes (árbol maderable), que ocurre con las primeras lluvias de enero, atrae a los turistas nacionales y extranjeros. Sus humildes habitantes se prepararon con antelación para ofrecer hospedaje, alimentación, guianza, artesanías...

Este año, este acontecimiento natural comenzó el viernes. Las primeras flores amarillas brotaron con la aurora de ese día. De acuerdo con la Junta Parroquial de Mangahurco, han llegando más de 4 000 personas para mirar la flor amarilla, que al caerse se convierte en una especie de alfombra.

Preparados para el turismo
Según Osman Romero, presidente de la Junta Parroquial de Mangahurco, desde octubre pasado 500 pobladores de la frontera recibieron capacitaciones del Ministerio de Turismo sobre atención al visitante.

Por ejemplo, Severa Camacho, de 65 años, acondicionó la sala de su casa de bahareque y teja para recibir a cuatro turistas, que llegaron para divisar el paisaje fronterizo. A diario limpia el lugar.

La población de Cazaderos fue creada en el 2012 y está ubicada en un valle en la frontera con Perú, a 20 minutos de Mangahurco. La mayoría de sus casas es de bahareque y teja. 22 inmuebles fueron reconstruidos por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, lo que las convierte en otro atractivo.

Este es el primer año que sus habitantes reciben a turistas, al igual que Bolaspamba. Hasta el año anterior solo llegaban hasta Mangahurco. Camacho contó que los lugareños ofrecen platos típicos como el chivo al hueco, tortillas de maíz con chancho, chicha, arroz con pato… desde USD 4.

La amabilidad y hospitalidad de los pobladores se evidencia a cada paso. Jaime Sunción, de Bolaspamba, alistó sus hamacas en el umbral de su casa. Para él, lo más placentero es observar el florecimiento recostado en una de ellas. También ofrece miel de abeja, que tiene propiedades medicinales.

Mangahurco acogerá a más turistas porque allí está la mayor extensión de guayacanes. Irlanda Meca elaboró vestidos tejidos y carteras de tela y las exhibe en el portal de su casa.

El guayaquileño Jonathan Carvaca llegó a Mangahurco el lunes, 27 de enero. Su propósito es no perderse ni un solo momento del florecimiento. Se quedará hasta el 1 de febrero, cuando la floración concluya. Por eso llevó una carpa y alimentos enlatados para pernoctar al aire libre. "Me apasiona la naturaleza. Es mágico observar este espectáculo", dice Carvaca.

Afluencia turística en ascenso
La promoción del florecimiento empezó en el 2012. Según datos de la Junta Parroquial de Mangahurco, ese año llegaron 200 turistas, en el 2013 fueron más de 2 000 y ahora se prevé que serán más de 4 000 visitantes.

Esta parroquia también promociona tres rutas. La primera es la visita al barrio Santa Teresita, ubicado en un cerro de donde se aprecia una vista panorámica de los guayacanes floridos. Hay cabañas comunitarias, donde Eulalia Córdova preparará pasteles en horno de leña.

La segunda ruta es a la comunidad Ojos de Agua. Ahí se puede realizar el avistamiento de aves, conocer otras especies nativas de árboles y degustar frutas como mangos y ciruelas. Se llega a pie o en vehículo.

La tercera ruta es Miraflores, otro mirador natural. Se ingresa por un camino en el que las ramas de los guayacanes forman una especie de arcos.

Aunque no está dentro de las propuestas de rutas, los turistas también pueden visitar el balneario Baños del Inca. Hay una roca gigante que el agua, con el pasar de los años, fue carcomiendo hasta dejarla en una pequeña vasija.

Otras actividades preparadas son las caminatas guiadas, ciclopaseos, cabalgatas, elaboración de murales, feria artesanal, exposiciones fotográficas, siembra y apadrinamiento de guayacanes, serenatas...

En contexto. El florecimiento de los guayacanes en Mangahurco, Bolaspamba, Cazaderos ocurre una vez al año, tras las primeras lluvias de enero. Desde el 2012, el Ministerio de Turismo impulsa la promoción y cada vez aumentan las visitas.

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