4 de May de 2010 00:00

Tres muertos por un alud en Esmeraldas

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Redacción Esmeraldas

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Un alud, que causó la muerte de tres personas, atemorizó en la madrugada de ayer a los habitantes del barrio La Cocoi, en la capital de Esmeraldas.

Un colchón enlodado y algunos pedazos de zinc permanecían entre el lodo y las piedras, en el lugar donde fueron encontrados los cuerpos de Estela Rogallego Ordóñez, de 40 años, y de sus dos hijos, de 15 y 2 años.El alud tapó su casa. Otros dos niños de la misma familia están heridos. Uno fue trasladado a un hospital de Quito.

La tragedia ocurrió a las 02:00 de ayer. Según los vecinos, Rogallego cerró las puertas de su vivienda minutos antes de que cayera la avalancha de lodo. Toda la noche se dedicó a sacar el lodo del patio, con palas.

“Escuché un estruendo y cuando salí vi que la casa de Estela estaba enterrada completamente”, dijo Epifanía Valencia, pariente de los fallecidos. La intensa lluvia, que comenzó al mediodía del domingo y se prolongó hasta las 05:00 de ayer ocasionó el desprendiendo de una parte del cerro del barrio La Cocoi.

Otras dos casas están destruidas y cinco más están amenazadas por la inestabilidad de la tierra.

“Estamos en peligro, porque sigue lloviendo y los socorristas no llegan, pese a que les llamamos”, aseguró Valencia.

En otro sector, El Diviso Alto, unas 20 viviendas están bajo el lodo. Una avalancha de tierra y agua se desprendió del cerro El Gatazo e ingresó a los inmuebles por puertas y ventanas.

Ayer, los damnificados usaban picos y palas para abrir espacios para evacuar el lodo acumulado. En grupo y con mucho esfuerzo, las familias afectadas sacaban muebles, electrodomésticos y ropa. Todos los enseres estaban destruidos o afectados.

Nolberto Casanova y su vecina, Nora Delgado, perdieron sus pertenencias. Según ellos, salieron minutos antes de que la corriente y el lodo inundaran sus casas.

Ayer estaban en la calle, descalzos y con la ropa que les dieron los vecinos del barrio.

“Todo lo comprado en una vida entera desapareció en segundos. No sabemos si podremos seguir viviendo aquí”. En la mañana llegaron al lugar la prefecta de Esmeraldas, Lucía Sosa, y el alcalde, Ernesto Estupiñán. Su intención fue constatar los daños.

“Es grave lo que ha ocurrido. Pediremos al Gobierno una nueva declaratoria de emergencia, porque se necesitan más recursos para hacer frente al invierno que soporta toda la provincia”, dijo Sosa.

La Prefecta señaló que se requieren, al menos, USD 50 millones para afrontar los daños registrados en la provincia.

De acuerdo con un reporte preliminar de la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgo, hay poblaciones inundadas en el cantón Eloy Alfaro, por el desbordamiento de los ríos Ónzole, Santiago y Cayapas. En la Unión de Atacames, toda una población se inundó por la crecida del río.

Algo similar ocurrió en el sector denominado Las 50 Casas, ubicado en el sur de Esmeraldas. Hay 200 familias afectadas por la corriente del río Teaone. El Comité de Operaciones de Emergencia convocó a una reunión urgente, a las 08:00 de ayer. Allí se conformaron comisiones para acudir a los lugares afectados, evaluar los daños y asistir a los damnificados.

El aguacero también dificultó el tránsito vehicular. La única vía de acceso que ahora tiene la ciudad de Esmeraldas colapsó por el hundimiento de un tramo a la altura del basurero municipal.

Una falla en el terreno amenaza con destruir la carretera y dejar incomunicados a los barrios del sur con el centro de la ciudad.

Por esta razón y por las afectaciones en la ciudad, las clases se suspendieron. El director de Educación, Pastor Bone Segura, aseguró que la disposición regirá de manera indefinida.

“No habrá clases hasta que se restablezca el orden y los estudiantes puedan llegar hasta sus planteles educativos sin inconvenientes”, aseguró Bone.

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