6 de May de 2010 00:00

Temor por los aguaceros en la zona rural del cantón Otavalo

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Redacción Ibarra

Un torrencial aguacero afectó a la estructura de la pequeña casa construida con bloques, cartones y plásticos, donde vive María Tránsito Erazo.Ella tiene 80 años y recuerda, con miedo, el aguacero que cayó en el sector de San Carlos, en la vía Otavalo-Selva Alegre. En esta zona hay otras 12 familias afectadas por las inundaciones.

“Llovió como nunca. Se formó un río de agua y lodo que pasó cerca de mi casa. Salimos con mi hija, para pedir auxilio a los vecinos. Creí que no viviría”, dice Erazo.

En su pequeña vivienda solo hay un dormitorio con tres camas y un reducido espacio para cocinar. Allí viven ella, su hija y dos nietos de 15 y 24 años.

“Llegamos desde Carchi hace tres meses y mi madre cuida una plantación de tomate de árbol. Eso nos permite obtener algunos ingresos”, dice Edwin, el nieto de 15 años. Él tiene miedo de seguir en este sector por las lluvias, pero su familia no sabe a dónde ir.

Ayer, a las 09:00, cuatro empleados del Municipio de Otavalo ayudaban a mejorar la vivienda ubicada a un costado de la vía Otavalo-Selva Alegre, cerca de la cementera de Lafarge.

“Nuestro propósito es cambiar el plástico por planchas de zinc y mejorar las paredes con palos de madera y cubrirlas con plástico”, asegura Manuel Vera, uno de los trabajadores del Cabildo.

Erazo lloraba y agradecía a los trabajadores. Su hija viajó a Otavalo para gestionar más apoyo.

En Imbabura, desde el fin de semana, las lluvias son constantes. Los derrumbes e inundaciones también afectaron a decenas de moradores de los barrios San Eloy, El Empedrado y Los Lagos, ubicados en los alrededores de la ciudad de Otavalo.

Según el director de Obras Públicas del Municipio, Freddy Jaramillo, el control para evitar que se construyan casas en zonas de riesgo es permanente, pero la gente no se sensibiliza.

Jaramillo informa que también iniciaron una campaña preventiva y de sensibilización, para limpiar las alcantarillas, los sumideros y los colectores.

“Empezamos el diseño de nuevos colectores para las zonas más vulnerables a las inundaciones. Hay que estar prevenidos, porque las lluvias continuarán”.

Cerca del mediodía, Erazo terminó de separar las prendas de ropa que todavía pueden ser utilizadas por su familia. No son muchas las pertenencias que están en buenas condiciones.

“La tragedia, como dicen, se ensaña con los más pobres”, señala Erazo, mientras observa con atención la labor de los trabajadores municipales. Su temor es que sigan los aguaceros y afecten más a su frágil vivienda.

Los habitantes de zonas cercanas a San Carlos también sufren las consecuencias del invierno.

“El agua rebosa por las quebradas, cuando cae con fuerza de las colinas que están deforestadas. Es un problema que se repite todos los años”, comenta Julio Sisa, habitante del sector El Puente, en la carretera que conduce a la parroquia Quiroga.

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