19 de March de 2014 22:05

Restos del padre Dávila reposan en Parque de La Paz

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La Arquidiócesis de Guayaquil y la comunidad católica que lo conoció de cerca, dio el último adiós al padre Elías Dávila, reconocido clérigo, poeta y comunicador cuencano radicado por cerca de 40 años en el Puerto Principal.

Dávila, nacido el 9 de junio de 1948 en Cuenca, murió ayer martes 18 de marzo en el Hospital del Seguro Social, por una fuerte afectación pulmonar y cardiaca.

Su diaconado se inició realizando misiones en Galápagos y fue ordenado sacerdote el 27 de junio de 1985. Realizó sus estudios universitarios en Argentina en donde escribió en diferentes medios como Clarín de Buenos Aires y fue corresponsal de diario El Universo en esa ciudad.

En su faceta como comunicador también escribió para las revistas Gente, Siete días, Semana con trabajos de cuento, historia y artículos periodísticos. Incluso fue corresponsal en le guerra de Irak el 2003.

Su primera parroquia fue la Sagrados Corazones en el suroeste de la ciudad. Construyó la Iglesia San Gabriel de la Dolorosa donde lo nombraron párroco fundador.

Luego  pasó a ser párroco de Cristo Redentor en el sur de la ciudad, para finalmente quedarse en San Marcos Evangelista, en Ceibos Norte, donde estuvo hasta antes de  fallecer.

Fue nombrado por  Monseñor Juan Larrea Holguín, Vicario de Comunicación de la Arquidiócesis. También se desempeñó como fiscal del Tribunal Eclesial, director de la Revista Levántate e intervino en televisión, en Ecuavisa.

Son casi una decena de libros de su autoría, en los que se incluye la narrativa, la poesía mística y el ensayo. Escribió: “Trece cuentos cortos para una noche larga”, “Tiempo de escribir apuntes para el futuro” (dividido en cuatro tomos),”Los ojos de la medianoche”, “Antes de abrir la puerta y “Crónicas de la vida breve”.

En estas últimas semanas  estaba preparando la publicación de la segunda edición de su libro “El Retrato de un Ángel”.

El padre Dávila además fue el capellán del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y constantemente participaba de actividades con los miembros de la Casaca Roja. Incluso, en los actos de bendición de instalaciones lucía el uniforme rojo.

Sus restos fueron velados en la Iglesia San Marcos Evangelista, en Ceibos Norte, y su sepelio se realizó esta tarde en el camposanto Parque de la Paz, en el Km. 13,5 de la Vía la Puntilla.

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